Jóvenes, empleo y educación

Eduardo Bautista Martínez

“¿Las universidades están formando los profesionistas y ciudadanos que requiere nuestro país para potenciar la economía del conocimiento?”

La complejidad del momento político y económico actual por el que transita nuestro país remite a las siguientes preguntas: ¿las universidades están formando los profesionistas y ciudadanos que requiere nuestro país para potenciar la economía del conocimiento? ¿están formando mano de obra para las demandas a corto plazo de los sectores productivos?

Las preguntas se plantean en alusión a la incorporación del Programa “Jóvenes construyendo el futuro” en el Presupuesto de Egresos 2019 como una iniciativa para fomentar la vinculación entre la Universidad y el sector productivo y como uno de los retos del nuevo gobierno para incorporar a más de dos millones de jóvenes al mercado laboral.

Con una asignación de 4 mil 320 millones de pesos se pretende apoyar a 300 mil jóvenes para continuar sus estudios de educación media superior y superior, otorgándoles un apoyo mensual de 2 mil 400 pesos (cerca de un salario mínimo), además de brindar capacitación para el trabajo e incorporar laboralmente a jóvenes entre 15 y 29 años de edad con diferentes niveles de escolaridad, con la intención de que en el futuro sean contratados por los centros de trabajo donde se capacitaron.

Como antecedente de la modalidad de capacitación del Programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” se pueden identificar distintos programas como Capacitación de trabajadores desempleados (1984), Sistemas de capacitación para el trabajo (2002), Primer empleo (2007), Fomento al primer empleo (2011), y Apoyo al empleo (2017),  los cuales buscaron capacitar a los jóvenes y crear más empleos a través de subsidios a empresas y empleadores al dar de alta ante el IMSS a recién egresados de las instituciones de educación superior.

Los problemas de desempleo, subempleo, ocupación en la informalidad y el número elevado de jóvenes que no estudian, ni trabajan, pero sí cuentan con una carrera universitaria, dan una señal a las universidades públicas de que hay una desarticulación entre los perfiles profesionales de los egresados y las oportunidades de movilidad social en el campo laboral, especialmente en las entidades más pobres y con mayor nivel de marginación.

En la presentación de diagnósticos sobre la educación superior realizados por la OCDE, el titular del organismo, José Ángel Gurría, preguntó: ¿Qué habilidades son relevantes para el mercado laboral? Importante cuestión, pero también la pertinencia de la educación, de acuerdo con los contextos regionales y locales, así como la diversidad de necesidades que lleven al reconocimiento de la complejidad del país.

Según el trabajo “Caracterización del segmento de jóvenes que ni estudian ni trabajan en México” (Cámara de Diputados, 2018) “el mercado laboral en México prioriza los puestos de trabajo para las personas con menor grado de conocimientos, sobre aquellas que han finalizado estudios superiores, por lo que la tasa de desocupación de los jóvenes con licenciatura es mayor al de cualquier otro segmento”.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE 2018): “Al segundo trimestre de 2018, el segmento de la población de 15 a 24 años ascendía a 21.8 millones de personas y de ese total los que ni estudian ni trabajan suman 3.8 millones, de los cuales 78% son mujeres y 22% son hombres.

Las inequidades se observan en la desagregación de cifras por género y por regiones, lo que hace urgente una perspectiva de políticas compensatorias regionalizadas, pero, sobre todo, de atención a la abismal brecha de género entre hombres y mujeres. 

* Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca; Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Comentarios