Guardianes de las abejas, niñas y niños producen miel en un internado de Oaxaca

Con la apiculltura, más de cien estudiantes de 11 a 15 años generan ingresos para el mantenimiento de su escuela
Fotos: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
01/04/2019
09:28
Lizbeth Flores
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
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Miles de abejas habitan dentro de 140 colmenas resguardadas en los terrenos de un internado ubicado en San Bartolo Coyotepec, en los Valles Centrales. Se trata de la Escuela Secundaria Técnica Número 14 de Oaxaca donde, gracias a los cuidados de más un centenar de estudiantes, nace la dulzura y el color dorado de la miel mantequilla.

El zumbido casi motorizado de este insecto es ya familiar para los 118 alumnos de entre 11 y 15 años. No tienen temor, pues como parte de su formación académica dedican ocho horas a la semana a la apicultura. Con un equipo de protección limitado y desgastado por las generaciones heredadas, incluso algunos sin guantes,  cuidan a las abejas junto con su profesor Marcos Cano Rodríguez.

Sin importar el riesgo de picaduras, ingresan al campo árido y exploran cada colmena. Emanuel Pérez, uno de los estudiantes de 14 años, revisa con normalidad cada hogar de estos insectos, como lo ha hecho desde hace tres años que  los cuida. Al igual que sus compañeros, sabe identificar a las obreras, a la reina y a los zánganos.

La labor de Carlos y sus compañeros es vital para la institución, pues gracias a la  crianza de abejas  y el aprovechamiento de su miel, los alumnos son   autosuficientes y pueden seguir estudiando en esta escuela que sobrevive entre carencias y abandono gubernamental.

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Dulce asignatura

La apicultura es una de las asignaturas que desde hace 50 años se imparte en esta institución fundada en la comunidad de Reyes Mantecón, en 1938, por el general Lázaro Cárdenas.

En esta institución, que desde 1969 funciona como internado, estudian 272 menores, incluidas 17 mujeres. La mayoría son hijos de campesinos.

Con esta actividad, los estudiantes han aprendido a amar a las abejas, y a entender su polinización y producción de miel, la cual extraen para después comercializarla en diferentes presentaciones  y obtener el dinero para el mantenimiento de este internado.

—Somos autosuficientes y es lo que le enseñamos a los niños, autosuficiencia, dice Marcos, el profesor de apicultura, quien explica que para el cuidado de las 140 colmenas, distribuidas en tres apiarios, los alumnos se dividen en tres grupos conforme a su grado escolar. Para algunos, esta actividad será una oportunidad para autoemplearse en un futuro.

—La idea de la escuela es darles la herramienta de trabajo, enseñarles lo que es la apicultura, que vean cómo se trabaja y cómo sí se puede explotar la  actividad cuidando a la abeja que es el ser más importante que existe en el mundo, platica emocionado.

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Esta visión ya se hizo realidad en Emanuel Pérez Hernández, quien a sus 14 años ya trabaja como apicultor los fines de semana en el municipio de Ocotlán de Morelos.

Gracias a  los 150 pesos que gana  al día, el estudiante de tercer grado y  originario de San Isidro Buenavista, comunidad de  la Mixteca, mantiene sus gastos. Como la actividad es de su agrado, incluso anhela tener su propio apiario. Las carencias y picaduras, dice,  no lo limitan ni a él ni a  sus compañeros, pues han aprendido a apreciar esta actividad.

Grecia Hernández Alonso, otra de las alumnas,  incluso opina que se trata de una  materia creativa, en la que además destacan las mujeres.

—Es un arte porque es muy bonito hacerlo, las abejas son muy especiales y ayudan mucho al ser humano y a todos los animales del mundo. Es bonito sacar la miel, verlas cómo crecen y ver toda su vida porque es muy interesante, narra la estudiante de tercer grado y originaria de Hidalgo.

Con 14 años y con el anhelo de estudiar medicina, dice no tener miedo a estos insectos y, mucho menos, a sus picaduras.

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Enfrentan carencias

El esfuerzo de los alumnos y de su profesor da resultados con la cosecha de mil  que hacen cada año, entre los meses de  octubre y noviembre.  Es entonces cuando se extraen entre 200 y 600 litros de miel, la cual se comercializa.  Además, elaboran otros productos como ungüentos, jabones y labiales, con las ganancias  mantienen el funcionamiento de los apiarios y de su escuela.

No es una labor sencilla. Desde hace tres años su producción se redujo, pues anteriormente  extraían  hasta  mil 400 litros de miel al año, más del doble de lo que extraen actualmente. Este desplome provocó la pérdida de clientes extranjeros y ahora sólo conservan los locales. Esto es grave si se considera que los principales compradores de la miel oaxaqueña son Alemania, Bélgica y España.

La causa de la caída de la producción, explica el profesor, son las carencias en la institución y la contaminación ambiental. 

—Por la falta de agua, el cambio climático, la urbanización y ríos contaminados empieza a bajar la producción; desde hace tres ciclos venimos arrastrando  baja producción, señala.

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Con la venta de la miel que aún extraen, los alumnos consiguen  unos  34 mil pesos al año, de los cuales recuperan la inversión de 25 mil  y su ganancia de  9 mil pesos la destinan al mantenimiento del internado.

—Tratamos de buscar ayuda gubernamental porque  hemos ido perdiendo la capacidad de comprar las cosas para producir, entonces sí necesitamos ayuda para rescatar la escuela, platica el docente.

Entre las carencias destaca el equipo de protección necesario, instalaciones en buen estado y  un vehículo para transportarse de un apiario a otro.

No es el único esfuerzo que realizan los alumnos de esta secundaria  agropecuaria. Entre salones deteriorados con ventanas rotas y  butacas oxidadas, los menores  cursan   asignaturas como   ganadería, agricultura y conservación e industrialización de alimentos. Al igual que los niños abeja, todo el dinero de la venta de los productos es para la susbsistencia del plantel.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Información para el Desarrollo Rural Sustentable (Snidrus), Oaxaca ocupa la sexta posición en inventario apícola con 167 mil 840 colmenas y tres mil 124 productores. A nivel estatal la producción asciende a 4 mil 150 toneladas por año.

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