Alebrijes, los seres fantásticos se modernizan y convierten en usb´s

Estas artesanías en miniatura han conquistado el mercado de México y de EU
Foto: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
03/01/2019
04:45
Lizbeth Flores
San Martín Tilcajete, Oaxaca
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La ruptura de una pieza llevó a la joven Fátima Fuentes a convertir alebrijes en USB´s, obras que hoy en día han traspasado fronteras. Hija de una familia de reconocidos artesanos en San Martín Tilcajete, cuna de los alebrijes, busca innovar retomando su cultura en el taller de sus padres, Zeny Fuentes y Reyna Piñas, dedicados al oficio desde que eran niños.

Hace cuatro años, la joven artesana, con 16 años en aquel entonces, se encontraba tallando una pieza cuando la madera se fracturó, pero nunca se imaginó que, de este suceso, el oficio heredado estaría tomando un rumbo para la innovación.

“Tratamos de innovar cada vez, porque siempre es lo mismo y quieren ver cosas nuevas, la USB fue muy buena opción porque es una artesanía mezclada con tecnología que está muy a la moda”, relata.

Aquí en el taller familiar Zeny Fuentes Reyna, fundado hace 15 años en este municipio zapoteco de la región de Valles Centrales, 21 personas trabajan  en la creación de las artesanías talladas en madera de copal, cedro o parota.

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Más de 200 piezas en el área de secado esperan ser pintadas, otra cantidad superior, ya exhibidas para su comercialización, y en el patio hermanos, primos, tíos continúan en la elaboración de más obras. Fátima, quien a sus siete años incursionó en este oficio, supervisa de manera temporal el lugar, donde destaca lo tradicional y lo moderno.

En este espacio cada uno de los artesanos contribuye en la creación de las piezas, incluyendo las memorias externas, hay en específico quienes tallan, resanan, secan y pintan.

Aquí, en un ambiente fresco, con una variedad de plantas y árboles, nacen los alebrijes que han conquistado México y Estados Unidos.

“Todo se hace a mano cuando la madera está verde para que sea suave al manejar”, explica Fátima, quien estudia en Guadalajara la licenciatura en Diseño Industrial; por ahora está de vacaciones y su función es pintar, resalta que le gusta expresar los temas de la vida y el universo.

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“Comencé viendo a mis papás lijando”, platica. Cada alebrije, previo a pintarse, tarda en secar desde una semana hasta años, hay de una sola pieza o las figuras que requieren varias uniones con clavos.

En el caso de la USB  requiere de una semana para  elaborar cada una. Cada pieza mide siete centímetros, no pesa y se distinguen por diseños tradicionales que retoman símbolos de la tierra, el agua, el sol y  la misma vida.

Son vendidas entre 350 y 450 pesos en el taller y por internet, tanto en México como en Estados Unidos, es un producto que ha gustado a jóvenes y adultos, dice la oaxaqueña, “todos se asombran, es algo nuevo, se admiran”.

La creatividad de la artesana y de sus padres la ha llevado también a diseñar el ajedrez en alebrijes, pero con piezas que abordan una de las leyendas de su comunidad, como  María Sánchez, llamado así uno de los cerros más apreciados por la población zapoteca.

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Seguir innovando

Esta obra le dio el primer lugar en un trabajo escolar en 2017 en la universidad y después, en un concurso entre instituciones públicas del nivel superior en Guadalajara.

La estudiante anhela conjuntar la enseñanza de sus padres y la académica para continuar innovando en sus obras, incluyendo la cultura de su municipio ubicado a 23 kilómetros de la ciudad de Oaxaca.

“Desde chiquita nací en esto, vi a mis papás, han trabajado mucho, pero han tenido buenos resultados porque nos gusta lo que hacemos, cuando algo te gusta es muy fácil. Todo lo que haga que tenga un toque de mi cultura”, reitera.

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