Realizan arte comunitario para apoyar la reconstrucción en el Istmo de Tehuantepec

Los artistas urbanos de Juchitán se unen para traer de nuevo a la vida a los muros fracturados de algunas viviendas, por medio de pinturas que rinden un homenaje a la cultura zapoteca; todo sin recursos oficiales

Después del segundo mes de los sismos los artistas urbanos comenzaron a intervenir los muros de casas derribadas, vieron en el arte urbano una forma de reconstruir los ánimos y la cultura de la región. (ROSELIA CHACA. EL UNIVERSAL)
Especiales 05/02/2018 09:54 Roselia Chaca Juchitán de Zaragoza, Oaxaca Actualizada 16:15

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Mani ziña —caballito de palma— es el nombre que recibe un mural que muestra un juguete de palma en forma de caballo en color amarillo intenso, sobre él un niño sin rostro va   montado, para Suarte, el autor, representa un homenaje a los niños del terremoto, aquellos que perdieron no sólo una casa, sino también lo más preciado que tenían: sus juguetes.

Francisco Noriega Nicolás, Suarte —su nombre artístico como grafitero—, realizó este mural en la pared de una vivienda que hace esquina en una de las avenidas más transitadas de la Quinta Sección de Juchitán, una de las zonas más devastadas por el terremoto que dejo en luto a 42 familias. El Mani ziña es una de las cinco pinturas que realizó después del terremoto del 7 de septiembre pasado y con las cuales busca reconstruir el color del arte zapoteca.

Durante la contingencia, el artista urbano, con 20 años de experiencia, impartió de manera gratuita talleres de dibujo a los niños damnificados que se encontraban en los refugios en las calles, como una forma de aportar su granito de arena para hacer frente a la trajedia.

murales_en_juchitan_55586728.jpgEn el mural Mani ziña —caballito de palma— se hace un homenaje a los niños que perdieron sus juguetes en el terremoto.

Los niños también perdieron

Sin embargo, mientras impartía los talleres Suarte se dio cuenta de que muchos niños jugaban con lo que encontraban en las calles: botes, llantas, tablas y  hasta escombros.

“En los albergues vi como los niños jugaban con lo que tenían  a la mano, no tenían juguetes, nadie lo veía, pero también ellos habían perdido, aunque los adultos minimizaban el asunto. Los juguetes y los juegos son parte importante del desarrollo  de los niños y se perdieron, quedaron sepultados debajo de los escombros y muchos no tenían dinero para recuperarlos, fue ahí donde me nació la idea de homenajearlos con el mural del caballito de palma, un juguete tradicional que además ya se perdió”, explica el artista urbano, sentado en su mototaxi.

En estos cinco meses que han pasado después del terremoto, Suarte realizó  el mismo número de  murales en diferentes espacios públicos, todos sin  apoyo oficial, sólo  en algunos casos llegó a recibir aportaciones  de amigos y de la  sociedad civil. Su intención, apunta, es iluminar con un poco de color el paisaje gris que acapara la ciudad con los escombros, atraer la mirada de los transeúntes y reflexionar sobre la reconstrucción; por ello,  aporta con su arte  una reconstrucción visual.

“Los artistas tenemos la obligación de participar en la reconstrucción física, emocional y visual de los pueblos del Istmo. El arte urbano, en los últimos años, tiene un auge importante, dejó de ser  clandestino y perseguido. En muchos pueblos esos murales que homenajean nuestra cultura y a nuestros personajes se vinieron abajo, por eso es necesario que se  vuelva a pintar la ciudad, creo yo que es lo que estamos haciendo los artistas urbanos, reconstruyendo el pueblo con colores”, reflexiona el artista, mientras observa su Mani ziña.

murales_en_juchitan_55587020.jpgLa región del Istmo es una de las importantes cunas de nuevos artistas urbanos, pues con el éxito de sus creaciones han sido solicitados en otras regiones de Oaxaca.

Homenaje a los antepasados zapotecas

A medio kilómetro  del mural, en pleno corazón de Juchitán, sobre un fracturado inmueble que forma parte del complejo del palacio municipal —el que todos conocen como “Símbolos Patrios”—, se encuentra un   mural que rompe con el color blanco carcomido del edificio, éste presenta  imágenes de tres piezas prehispánicas de barro, conocidas como Binnigula’sa —Gente antigua—.  En esta creación, dos de las imágenes de barro están rotas,  sólo la tercera se muestra completa.

Estas figurillas  entre los zapotecas son familiares porque en la zona donde habitaron sus antepasados aún se pueden localizar las piezas con tan sólo escarbar la tierra, por lo que la representación en el mural es muy simbólica.

El mural es la primera creación de una serie de pinturas  que tiene proyectado realizar el Colectivo Chiquitraca, integrado por los artistas urbanos Croma, Galo, Luis Med, Gotha y Jomer; este primer mural tuvo el apoyo de la comunidad francesa. Antes de este trabajo Jomer Homerus realizó otro mural en la fachada del Teatro de la Ciudad, también relacionado a la reconstrucción.

En esta obra se aprecian las manos de unos niños armando un rompecabezas, en donde las piezas forman la naturaleza del Istmo, también es una metáfora sobre la reconstrucción  a través de un juego que se levanta  por medio de la colaboración y la unión de esfuerzos; esta pieza formó parte del Festival Cultural Interfaz Issste-Cultura 2017 que llegó hasta Juchitán.

Para Michel Pineda, director de Cultura del Ayuntamiento de Juchitán, después del segundo  mes de los sismos comenzaron los artistas urbanos a intervenir los muros  de casas derribadas, algunos avalados por el municipio, otros a través de la sociedad civil, pero casi todos los que involucraron sus creaciones vieron  en el arte urbano una forma de reconstruir los ánimos y la cultura de la región.

murales_en_juchitan_55587011.jpgEn la fachada del Teatro de la Ciudad se pintó un mural en el que se aprecian manos de niños que arman un rompecabezas que, de forma simbólica, representa la reconstrucción.

Pero no sólo los artistas locales están participando en esta reconstrucción visual, también lo hacen artistas de la ciudad de Oaxaca  y  la Ciudad de México, como Demían Flores con su intervención en  uno de los muros de la Casa de la Cultura (edificio colapsado) con la recreación de la famosa fotografía de Graciela Iturbide que tanta fama le dio “La Señora de las Iguanas”. A unos metros de este mural,  Daniel Poetalatas realizó uno de más  de cuatro  metros con la imagen de un niño sentado en el suelo sosteniendo un juguete; la obra se eleva sobre las ruinas de lo que antes fue una casa tradicional, este artista urbano vio perdido varios de sus murales que había realizado en la ciudad.

También, aportaron su mural los artistas plásticos Eduardo Loera y Mary Garnica, quienes  intervinieron un callejón en el  centro de la ciudad.

“Somos artistas de la capital del estado, así que venimos a solidarizarnos con los artistas de Juchitán, con el pueblo zapoteca que perdió parte de su patrimonio histórico. El único mensaje que buscamos dar es que en medio del desastre, en medio de los  escombros hay belleza. La intención es que al pasar la gente vea color, vea algo bonito y sonría. Ojalá y toda la ciudad se pinte”, comentó la también ceramista Mary Garnica.

Aunque no se tiene un número exacto, los colectivos de grafitis y artistas urbanos consideran que en la ciudad de Juchitán, antes del sismo, existían más de 40 murales con temas relacionados a la cultura zapoteca, personajes representativos y oficios, de las cuales la mitad se destruyeron.

murales_en_juchitan_55587019.jpgA la región del Istmo llegaron artistas de la ciudad de Oaxaca y la Ciudad de México, quienes se solidarizaron para darle color a las paredes agrietadas por el sismo.

Hace menos  de 10 años, el arte urbano tomó las paredes y bardas de las viviendas en Juchitán, y tras su  éxito los  impulsores  comenzaron a ser solicitados fuera de la región y del estado; los murales  dejaron de ser un “arte menospreciado” y callejero, por lo que  comenzó a expandirse a otros municipios como Unión Hidalgo, Zanatepec, Ixtepec, Ixtaltepec y Santa María Xadani, donde    crearon nuevas propuestas, adaptadas a   la cultura local.

Hoy, la región del Istmo de Tehuantepec es una de las importantes cunas de  nuevos artistas urbanos, así como de raperos bilingües, ambos vinculados al rescate, preservación y difusión  de la cultura zapoteca.

Con o sin financiamiento oficial, con o sin apoyo de la sociedad civil, los artistas urbanos reconstruyen Juchitán por medio de aerosol con el que le dan vida sobre los muros a su pasión.

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