Con modelo educativo de EU buscan mejor vida para menores en Casa Hogar de Tuxtepec

Menores en riesgo se forman en Tuxtepec con un plan que atiende también el aspecto emocional
En el Centro Educativo Áncora imparten estudios desde preescolar hasta nivel medio superior; en 18 años ha atendido a más de 300 menores. FOTOS: YURIDIANA SOSA/EL UNIVERSAL
06/11/2018
11:21
Yuridiana Sosa
San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca
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Cada día, más de 50 niños en riesgo de caer en situación de calle, en pobreza y que fueron rescatados de hogares donde sufrieron maltrato y abuso sexual, construyen desde las aulas la posibilidad de una mejor vida: su fe está depositada en un modelo educativo extranjero.

Es a través del Centro Educativo Áncora, de la asociación civil Casa Hogar de Integración y Rehabilitación de Infantes y Adolescentes (Chiria), en Tuxtepec, que niños y adolescentes tienen acceso a estudios desde preescolar hasta nivel medio superior.

La subdirectora de Chiria, Mitzi Rivera, indicó que en  2014 surgió la idea de ofrecer educación a sus niños basados en el modelo home school, debido a que enviarlos a  escuelas distintas era cada vez más complicado.

El modelo  que implementan está diseñado por asociaciones educativas de Estados Unidos, tanto para la enseñanza de materias ordinarias, como de un sistema bilingüe, por lo que esta casa hogar es la única de Oaxaca, entre una veintena, que trabaja con un modelo diferente al propuesto por la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Lo hicieron, explica, porque “el sistema de educación pública en México no considera la problemática emocional de los niños, ni la pobreza”.

Sistema igualitario

En 18 años de trayectoria,  Chiria ha atendido a más de 300 menores y por 14 años ofreció educación con apoyo de instituciones públicas y privadas que  recibían a los niños sin pago de cuotas.

Pero por el aumento de niños beneficiados cada año, las complicaciones y limitaciones para la distribución de los estudiantes fue impactando en  escuelas.

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Además, notaron distinciones en los niveles y modos de enseñanza, lo que complicaba alcanzar el objetivo de formar jóvenes con conocimientos y herramientas que   lograran generar  cambios en su generación. Fue así como decidieron diseñar un modelo que formara a todos por igual.

El proyecto educativo, implementado en instalaciones distintas a la casa hogar, inició con el nivel de secundaria; al siguiente año abrieron  primaria, pues creció el número de familias en situación de pobreza y sin  medios económicos para dar educación a sus hijos, por lo que el sistema permitió el ingreso de menores ajenos a Chira. A todos se les da  alimentación. Luego, la demanda creció y se incorporó el  preescolar.

Estudios avalados

El Centro Educativo Áncora, tienen validez por parte de Oral Robert University Educational Fellowship, una organización de Estados Unidos que apoya escuelas preescolares cristianas, primarias, secundarias y bíblicas.

También la respalda la Fundación Wings of Eagle y en México, el Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA). La alianza, dice Mitzi Rivera, ha permitido una enseñanza personalizada para cada alumno, que atiende la parte emocional y educativa.

“Este sistema podría permitir que Oaxaca saliera del rezago educativo”, considera la subdirectora del centro, donde también se atiende a niños con dificultades de aprendizaje, rechazados de escuelas tradicionales.

Actualmente, Chiria atiende a 84 niños y adolescentes, de los cuales 12 forman parte de esta misma casa hogar; cuatro son de otro albergue; más de 20 acuden con becas del 100%, y el resto con becas del 80%.

Con tantos alumnos, la ayuda  y los donativos para alimentar a los pequeños siempre hacen falta, aun así, los niños, dice Mitzi, “son atendidos como si fueran hijos”. Reciben atención médica, sicológica, alimentación, paseos recreativos, pero sobre todo amor.

Mitzi Rivera comenta que mientras hacen esfuerzos por la educación, presentan complicaciones en el tema de justicia, ya que  en 18 años,  80%  de los casos se trataron  de   menores de edad  que fueron víctimas de abuso sexual o violaciones, y  90%  sufrió de maltratos físicos.

En casi la totalidad, no hubo justicia  de la Fiscalía General del Estado,  mientras que los  DIF, tanto estatal como  los municipales,  descuidan la atención.

Además, en ese periodo ningún niño fue dado en adopción, pues el DIF no siguió los casos de abandono del menor ni halló  soluciones en la custodia de los pequeños;  tampoco los padres volvieron por sus hijos.

 

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