Justicia, atada contra el abuso sexual infantil

De acuerdo con especialistas, sólo se denuncia 1 de cada 7 casos, debido a que la mayoría de los agresores son los mismos familiares

Ilustración: Rosario Lucas / EL UNIVERSAL
Especiales 07/05/2018 16:43 Christian Jiménez Oaxaca de Juárez, Oaxaca Actualizada 16:43

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Los recuerdos de Clara se desvanecen a medida que pasa el tiempo. “Tenía como cinco años”, señala mientras intenta hacer memoria. “A esa edad, la mayoría de los niños y niñas no pueden distinguir si las muestras de afecto realmente lo son; hay adultos que se aprovechan de esa inocencia”, afirma.

Sus memorias son borrosas porque, explica, cuando se dio cuenta de que las situaciones que vivía eran agresiones sexuales, su mente empezó a bloquear selectivamente todo lo que estaba relacionado con ello.

Hoy tiene 27 años y habla muy poco del tema, ya que tuvo que “aprender a vivir” con el fantasma borroso de una niñez dolorosa. Clara recuerda que todo inició como un juego: dulces a cambio de caricias, que después se convirtieron en  amenazas para que  guardara silencio y  continuara con su vida “normal”. 

Lo que ella más temía era perder el amor de sus padres si hablaba de lo ocurrido, pues su agresor le hacía creer que lo que estaba haciendo “era su culpa”; era una forma de someterla.

Las denuncias

La Fiscalía de Delitos Cometidos contra la Mujer, instancia en la que se encuentra la mesa de atención a menores, registró en 2017, 153 denuncias por abuso sexual infantil

El caso de Clara no se denunció. Ella asevera que tras manifestar lo que sucedía, visitó médicos y psicólogos, quienes a través de diversas terapias le ayudaron a dejar de sentirse culpable y angustiada, aunque los recuerdos “siempre estarán ahí”, dice.

“Desafortunadamente, sabemos que por cada caso denunciado hay aproximadamente siete casos que no lo son.  Esto tiene que ver con varias razones, principalmente que los agresores son familiares. Los niños se desdicen ante esta situación y los casos no llegan a denunciarse”, explica Rosario Sánchez Pacheco, representante de la asociación civil Capta.

Otro de los factores que inhibe las  acusaciones son los procesos legales tediosos que hay que enfrentar. En la entidad se registran  más casos en la región de los Valles Centrales, puntualmente en la capital del estado.

Además, la asociación ha recibido con mayor frecuencia a víctimas de poblaciones de la Mixteca, como Tlaxiaco, así como de la Sierra Mixe.

Familiares, principales agresores

Sánchez Pacheco indica que se trata de una problemática mundial y que en Oaxaca, incluso, se han registrado ataques sexuales a niños con apenas unos meses de nacidos y en sus primeros años de vida.

Un ejemplo de ello es el último caso ocurrido a finales de abril  en una comunidad de Huajuapan de León, en la Mixteca, donde una menor de un año y ocho meses fue violada, presuntamente por un vecino de 25 años, quien se encuentra prófugo.

Información de la organización precisa que en el estado una de cada 12 niñas sufre violencia sexual. Hasta 2015, en Oaxaca habitaban 586 mil 958 niñas de cero a 14 años, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Clara vivió su niñez dentro de la estadística. Mientras frota sus manos, nerviosa, confiesa que fue difícil hablar sobre el tema con sus padres, quienes por su edad, al principio se rehusaron a creer en lo que ella decía, sobre todo porque quien la agredía es parte de su familia.

En su mayoría, de los abusos sexuales son realizados por un miembro de la familia, refiere  la especialista.

Sin apoyo de sus padres, dejó de jugar y de vivir su infancia. Recuerda siempre haberse sentido  con miedo y angustia por lo que le sucedía. Transcurrieron los meses y  tras sus cambios de conducta, sus padres finalmente dieron crédito a lo que aseguraba.

Sánchez Pacheco añade que el abuso sexual es difícil de detectar, pues en 90% de los casos no hay lesiones físicas que puedan probarlo.

“La violencia que emplean las personas que cometen abuso sexual es psicológica. Los convencen, les dicen que es un juego, que son formas de caricia y no generan lesiones físicas como tal, aunque se considera abuso sexual”, acota Sánchez Pacheco.

Cambios de conducta, preguntas sobre sexualidad, referencias a sus genitales, juegos sexuales con otros niños, no dormir bien, orinar la cama o comportamientos más infantiles a su edad pueden ser signos de alerta que indiquen que un menor es víctima de abuso sexual.

Promueven prevención

“La violencia sexual no respeta estatus socioeconómico o educativo. Las personas con mayor capacidad económica se cierran mucho más a la denuncia, por temor a que la información salga a la luz pública, pero esto no quiere decir que ocurran menos”, agrega la especialista.

La asociación Capta promueve la cultura de la prevención en casos de abuso sexual, a través de cursos de sensibilización sobre el tema, además se apoyan con asesores legales, quienes dan información a las personas que  se acercan a pedir ayuda. La organización atiende hasta cuatro casos de abuso sexual infantil al mes.

Este delito, sostiene la activista,  se comete ante la inacción de las autoridades para implementar acciones preventivas. Si bien, se han realizado algunos programas, éstos han sido momentáneos y aislados, sin que exista una secuencia.

En 25 años, Capta ha brindado asesoría a dependencias gubernamentales para capacitarlos en un programa continuo que consiste en talleres y la implementación de un modelo de prevención del abuso que brinda información clave para detectar y prevenir el abuso sexual infantil. Pese a ello,  el camino aún es largo.

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