El apoyo que nunca llegó para Eva en Santa María Xadani

Su esposo Gilberto murió hace unos meses y el apoyo de las autoridades no llegó
Fotos: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
10/09/2018
05:05
Roselia Chaca
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Una semana después del sismo del 7 de septiembre,  verificadores de la Secretaría  de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano  (Sedatu) rotularon el folio 227/00498 con pintura amarilla en el poste de una galera que se mantenía en pie en el patio de los ancianos Gilberto López  y Eva Santiago en Santa María Xadani.

Los números en amarillo le corresponden  a la  casa de teja que la pareja de ancianos construyó hace más de 60 año. Les dijeron que era pérdida total porque el sismo de 8.2 grados lo tiró  completamente, sólo  quedó en pie   fragmentos de unos pilares y paredes, por lo que les correspondería dos tarjetas del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

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A un metro del rotulo en amarillo,  en una pared de block, está con pintura verde el folio C-227/00390, la clasificación le pertenece  a la cocina dañada, por lo que recibiría un apoyo especial. Los dos folios fueron entregados a los ancianos el día de la  verificación, sólo tenían que esperar al personal  de Sedatu y Bansefi en su hogar   para recibir las tarjetas.

Era  seguro que  el apoyo llegaría  porque el  mismo presidente de la República, Enrique Peña Nieto,  le prometió al pueblo de Xadani que las tarjetas se  entregarían casa por casa. El 5 de octubre  las tarjetas fueron entregadas a  mil 450 damnificados de Xadani, pero a  la casa de Gilberto y Eva nunca llegaron.

La dificultad de los ancianos para darse entender en español con los funcionarios de Sedatu y Bansefi complicó aún más la situación, ni siquiera sus hijos, también con poca habilidad para darse entender en esa lengua ajena,  lograron resolverlo.

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Al principio se movilizaron todas las veces que les aconsejaron, pero se desanimaron porque nadie les resolvía en el único Bansefi  que existe  en Juchitán.

Hace dos meses murió Gilberto a los 85 años. Después de eso,  Eva dejó todo en el olvido, dice que  no tiene ánimos  para pelear sus tarjetas y  menos para  levantar su casa, así que aún vive en la galera de su patio

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“No sé qué pasó con las tarjetas, el que entendía más o menos de ellas era mi esposo, pero él ya se murió. Mi casa está tirada y ya no tengo fuerza para volverla a construir, ya estoy muy vieja. Que se quede así, tirada. El hijo que lo herede que la  construya otra vez, sino que la deje así”, comenta Eva.

Sus hijos  también abandonaron la lucha por recuperar las tarjetas, prefieren trabajar el  campo para reconstruir su patrimonio y que no desgastarse en los trámites burocráticos.

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