Toma de casetas de peaje deja pérdidas de 51 mdp en Oaxaca

Entre 2010 y 2018 Capufe interpuso 671 denuncias por ataques a vías de comunicación
Foto: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
11/03/2019
05:00
Juan Carlos Zavala
San Pablo Huitzo, Oaxaca
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José militó cinco años en la organización Frente Popular 14 de Junio y en sólo un año participó en 15 ocasiones en la toma de casetas de peaje de Caminos y Puentes Federales de Ingresos  y Servicios Conexos (Capufe) que se encuentra sobre la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan.

Aquel año los bloqueos a las casetas se realizaban por  la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, pero en realidad los motivos eran diversos.

Sólo entre 2010 y  2018, la caseta de cobro de Huitzo —la primera de esa vía que sale de la capital— fue tomada en 442 ocasiones por diversas organizaciones, sindicatos, estudiantes y comunidades, según cifras de Capufe. A ellas se suman otras 207 tomas de la plaza de cobro de Suchixtlahuaca, anteriormente conocida como caseta de Coixtlahuaca.

Entre ambas suman 649 tomas en nueve años; sin embargo, podrían ser más, pues la información y archivos de Capufe fueron quemados el 19 de junio de 2016 durante el desalojo contra la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que mantenía un bloqueo en la autopista de Nochixtlán.

“Un grupo de personas irrumpieron de forma violenta las oficinas de la Gerencia de Tramo Oaxaca, responsable de las plazas de cobro, causando daños y quema de las mismas junto con toda la información y archivos (...)   se levantó un acta  ante el Ministerio Público Federal narrando los hechos y formulando la  denuncia en contra de quien resulte responsable”, precisa la dependencia.

En total, en esos años han sido  671 las  denuncias  interpuestas por la Dirección Jurídica de Capufe, por el delito de ataques a las vías generales de comunicación: 453 por las tomas de la caseta de Huitzo y 218 denuncias por las de Suchixtlahuaca.

La planeación

De acuerdo al relato de José (nombre ficticio), la toma de una caseta es una labor planeada. En su grupo las acciones comienzan  por  la madrugada, cuando los integrantes se   concentran en la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), donde  la organización tenía  personas afines; pocas de ellas estudiantes.

La intención era estar antes de las siete de la mañana en la caseta de cobro de Huitzo para llegar antes que cualquier otro grupo y, por lo menos, apoderarse uno de los lados de la caseta: el lado con  dirección a la ciudad de Oaxaca, que es donde había la mayor circulación de vehículos.

Junto con otros dos, José se encargaba de juntar más  personas para la toma,  la mayoría   jóvenes que no sólo pertenecían al frente, sino que  también eran miembros de pandillas.

Una de las indicaciones, relata, era que no fueran vestidos como “cholos” porque el objetivo era simular que eran estudiantes. Les entregaba una hoja con  consignas y un texto por si alguien, entre ellos periodistas, les preguntaban el motivo de la protesta. También  se llevaban botes  debidamente sellados para la recolección del dinero a los automovilistas.

La cuota era de 50 pesos por vehículo, pero si era un chofer de tráiler se le podía “bajar”  hasta 100 pesos de “cooperación voluntaria”. Cada uno de los encargados del  grupo era responsable de uno de los botes para la recolección; además, había uno extra que era exclusivamente para el líder de la organización, aunque nunca supo  quién era el dirigente.

La toma de la caseta, dice, duraba en promedio tres horas: de las siete a las 10 de la mañana. Sólo  duraban hasta cuatro horas “si el día era malo”. En ese tiempo llegaban a recolectar entre 80 mil y 100 mil pesos.

Uno de los botes, que José  calcula  contenía unos 30 mil pesos, se entregaba sellado al líder. El resto del dinero se repartía entre los encargados de grupo, quienes a su vez repartían el dinero entre los participantes. Les tocaba mil pesos a cada uno.

Aunque Capufe asegura que no cuenta con información sobre las pérdidas económicas por cada una de las tomas de casetas, pues “no obra en los archivos”, si se toman en cuenta los 80 mil pesos que José asegura que se recolectan en tres horas, la afectación aproximada por las 649 tomas ascendería a  51.9 millones de pesos.

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