Los “niños hormiga” y su ayuda en Juchitán tras el sismo

Luego de apoyar en la entrega de víveres a los damnificados del terremoto surgió el colectivo Binni Birí, conformado por 15 menores, quienes ahora buscan brindar talleres a otros que perdieron sus viviendas, bajo la guía de artistas locales
Desde muy temprano los niños iban a ayudar en la descarga y repartición de víveres; por su forma de trabajar, pasando de mano en mano los productos, decidieron nombrarlos Binni Birí-Gente Hormiga. (ROSELIA CHACA. EL UNIVERSAL)
15/01/2018
02:36
Roselia Chaca
Juchitán de Zaragoza, Oaxaca
-A +A

[email protected]

Edwin, Mauri, Ángel y Kevin se molestan entre ellos, nadie llora, ni se queja, “aguantan vara” como dicen; entre ellos el bullying no va, son niños del Barrio Los Pescadores de Juchitán, damnificados del terremoto del 7 de septiembre que sin buscarlo fueron organizados por un grupo de artistas para formar el colectivo Binni Birí (Gente Hormiga) y ayudar a otros damnificados más desprotegidos que ellos.

El Día de Reyes, los niños Binni Birí salieron a las calles a visitar otros menores damnificados de la Séptima Sección y entregaron bolsitas de regalos que contenían libros, cuadernos para colorear, pintura, entre otros materiales para fomentar la lectura y  escritura.

El grupo lo conforman unos 15 niños y adultos como el artista plástico Demian Flores y los poetas Mardonio Carballo y Natalia Toledo, ésta última presta su casa como centro de operaciones.

Un día, recuerda Natalia, a su casa llegaron alrededor de cinco toneladas de víveres recolectados por artistas en la Ciudad de México para los damnificados de Juchitán, mientras batallaban en bajar los productos, un grupo de niños se acercó para ayudar a bajar los apoyos, a los adultos les pareció curioso el entusiasmo.

Al siguiente día, desde muy temprano los niños ya estaban en la casa de Natalia para continuar con el trabajo de empaquetar las despensas y repartirlas, eran pequeñas hormigas enfiladas ayudando. En esos días también se sumaron algunos jóvenes.

Natalia, Mardonio y Demian vieron todos los días el apoyo de los niños desde las primeras horas del día, pasando de mano en mano los víveres; la forma de trabajar de ellos se semejaba a las hormigas, por eso decidieron nombrarlos Binni Birí-Gente Hormiga.

Durante dos meses después de la tragedia, los niños ayudaron a bajar, empacar y distribuir más de 50 toneladas de víveres que la sociedad civil envió a Juchitán a través de los artistas. A cambio,  los artistas les proporcionaron talleres de cine, teatro y música de forma gratuita, durante el tiempo que los menores no tuvieron clases.

hormigas1_54616584.jpgLos menores mostraron  gran sensibilidad al arte y la creatividad, por lo que  serán ellos quienes lleven los talleres a otros niños.

“Todo surgió de manera espontánea, no lo planeamos, claro que el trabajo más rudo lo realizamos los adultos, pero ellos, los niños, también bajaban los apoyos de los camiones, armaban las despensas y nos acompañaban a repartirlas entre los vecinos del barrio, fue impresionante como mostraron solidaridad, más que los adultos. Aun cuando eran también damnificados, muchos de ellos perdieron sus casas, se unieron a nosotros ayudar a otros, igual de afectados que ellos. Estos niños son el mejor rostro que nos mostró la tragedia”, explica la Premio Nacional de Literatura Indígena.

Durante los talleres, los niños mostraron gran sensibilidad al arte y creatividad, pero al ser niños  con mucha iniciativa plantearon a los coordinadores del colectivo que ahora serán ellos los que lleven a cabo talleres de los oficios que han aprendido de sus padres.

“Son niños muy creativos e inquietos, ellos alegan que ya se cansaron de recibir talleres, ahora ellos quieren dar los talleres a otros niños. Uno de ellos sabe elaborar cohetes y quiere enseñar a otros, otro más sabe hacer la bebida sagrada Bupu (espuma) porque en su casa su mamá lo elabora y aprendió, y así. A pesar de que la ayuda y entrega de despensas ya terminó, ellos siguen reuniéndose en mi casa recibiendo talleres y socializando”, explica Natalia.