Jornadas mezcaleras, diálogos sobre el destilado

Se presentaron enfoques críticos alrededor de la bebida
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Fotos: Mariana Castillo
09/01/2018
03:34
Mariana Castillo
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A veces desde el ámbito gastronómico pareciera que el mezcal es moda, hedonismo e idealización, pero existen diferentes aristas que requieren de un acercamiento desde la academia y la experiencia, así que estas voces se expresaron en las Jornadas mezcaleras del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) de Oaxaca.

Ronda Brulotte, investigadora de la Universidad de Nuevo México, observa que aunque muchos de los involucrados con la causa mezcalera se preocupan por la viabilidad del producto como resultado del crecimiento del mercado en el mundo, la sostenibilidad era un tema que rara vez se escuchaba entre los productores. Esto le llevó a preguntarse: ¿qué se entiende por “sustentabilidad” y quién controla este discurso dentro del contexto de esta industria?

Ella afirma que el argumento de “consumo responsable” es un concepto que funciona como premisa de mercadotecnia e invita a reconfigurar el mismo, con un enfoque desde tres ejes: ecológico, económico y social. Sobre todo, este último punto es vital pues parece que hay más preocupación por las plantas que por las personas. “El mezcal ya es un fetiche global”, expresa.

Eduardo Sánchez, miembro de AGARED, organización promotora del aprovechamiento del agave, planteó la necesidad de metodologías de trabajo autogestivas que se basen en “pedagogía campesina participativa”. También añadió que se debe visualizar el entorno mezcalero en su totalidad y tomar en cuenta otras caras del mismo, como alimentación saludable, justicia social, integración de las mujeres y cuidado del medio ambiente.

José de Jesús Hernández, otro miembro de AGARED e investigador del Colegio de Michoacán (COLMICH) expuso los claroscuros de la Denominación de Origen (DOM) del tequila a fin de evitar cometer los mismos errores que con el mezcal. Él dice que hay que visualizar desventajas múltiples, como la de generar negocios a costa de los recursos naturales y culturales, así como el abuso de agroquímicos y el aumento de jornaleros “que viven al día”.

Tampoco considera que se debe apostar por el monocultivo y de nuevo, llama a cuidar el aspecto humano. “Si la gente no está bien, los agaves no están bien. Si la calidad de vida no es mejor entonces la DOM está fallando”, enfatizó.

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Juan Carlos Martínez, investigador del CIESAS, presentó un análisis profundo de algo que existe al hablar de territorios agrícolas y de pueblos originarios, y que es la desigualdad sistémica, las dinámicas de racismo y la subordinación económica que continúa patente. Sin las atribuciones legales y las políticas públicas que permitan mayor autonomía, sin tintes asistencialistas, no podrá existir un cambio.

Ariel Vázquez, responsable técnico de AGARED, fue enfático: se produce más mezcal (un 208% más que en 2012) aunque eso no es necesariamente benéfico para las personas pues hay más empobrecimiento y es insostenible continuar en un periodo corto.

Se exporta a 38 países pero existe desarticulación entre actores del sector mezcalero, así como problemáticas como falta de educación empresarial, mayores privilegios a grandes empresas y una recuperación de la inversión que tarda más de lo que la economía de los pequeños productores aguanta.

Así, estos y más saberes fueron escuchados por los mezcaleros. Graciela Ángeles, representante de Real Minero, quien convocó a esta reunión, dijo en su premisa inicial que el objetivo de la sinergia era que se intercambiaran conocimientos entre y para ellos como un primer ejercicio. Lo más valioso fue el enfoque crítico que ahí se presentó y se espera que esto pueda llegar a otros más y así lograr cambios ante el entorno actual.