Director de escuela y chofer: pasa por sus alumnos en combi

Además de dar clases, recoge a niños para que no falten al curso; busca patrocinadores para regalar uniformes y obsequiar libros
Cuando Francisco llegó a ser director de la primaria había entre ocho y 12 alumnos; ahora son 65, quienes sin su apoyo difícilmente podrían seguir estudiando (ROBERTO IVÁN AGUILAR. EL UNIVERSAL)
15/05/2018
06:59
Roberto Aguilar / Corresponsal
Ciudad Victoria
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Al volante de una combi modelo 1989, el profesor y director de la primaria general, Alberto Carrera Torres, Francisco Javier Montelongo Guzmán, diariamente comienza su jornada escolar: Va a las casas de 25 alumnos para que acudan a clases.

Su trabajo va mucho más allá de ser maestro en el turno matutino. En el turno vespertino es director, da clases a dos grupos, toca puertas para buscar patrocinadores y regalar uniformes, obsequia libros, así como también utiliza su vehículo para ir por los alumnos y llevarlos a sus casas.

“Llego a la casa muy cansado, pero al siguiente día amanezco con mucho ánimo, y al ver la sonrisa del primer niño que sale corriendo, me vuelvo a motivar”, dice.

EL UNIVERSAL acompañó al Profe Paco en su recorrido vespertino por las calles y colonias del sector oriente de Ciudad Victoria. El trayecto de Francisco Montelongo comienza a las 13:00 horas frente al plantel.

La combi devora pavimento, mientras el profesor relata cómo surgió la idea de acondicionarla y trasladar a los alumnos gratuitamente.

Cuando llegó en agosto a ser director de la primaria, solamente contaba con una población de entre ocho y 12 alumnos: “Viendo ese factor que teníamos, nos pusimos de acuerdo varios maestros y nos dimos a la tarea de buscar más alumnado”.

Una de las propuestas que hizo a los padres de familia fue ayudarlos, transportando gratuitamente a los niños “con el compromiso de llevarlos y traerlos”. El vehículo es suyo y él paga la gasolina de los recorridos.

El primer día de clases tenía 13 niños “amontonaditos en una camioneta. Ahí nos veníamos”, recuerda.

Debido a la gran aceptación de nuevos alumnos, ya no cabían. La solución fue utilizar su combi. “La adaptamos con ayuda de un compañero intendente del turno matutino. Él colocó las banquitas de alrededor”.

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En la colonia Ampliación Adolfo López Mateos suben los primeros pasajeros, los hermanitos Flor, Alexis y Ángel, acompañados de Francisco y José Luis.

El Profe Paco ya conoce de memoria su ruta de entre 40 y 50 minutos por varias colonias. En ocasiones él mismo debe caminar e ir por un par de alumnos para cruzar con ellos una calle, sujetándolos de sus manos.

De pronto, haciendo alto en un semáforo, llega una señora y se acerca a la ventanilla: “Don, aquí le manda mi esposo para que le eche gasolina y siga haciendo esta labor tan bonita”, le dice, entregándole un billete de 100 pesos.

Sorprendido, el profesor intentó regresar el dinero, pero la señora se retiró en un automóvil. “Es la primera vez que me ocurre algo así”, afirma.

Para entonces la combi ya va repleta. Las sonrisas de los niños y sus ocurrencias hacen agradable el viaje: “Yo quiero ser futbolista”, “Yo veterinario”, explican varios niños.

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A bordo viajan historias de alegría y de drama; de adversidad y de esfuerzo. Como la de los hermanitos que ahora viven con su abuelita, luego de una tragedia familiar. Sin el apoyo del profesor, muchos niños difícilmente seguirían estudiando.

Contentos, llegan a la escuela y Montelongo da clases a los grupos de primero y segundo grado. A simple vista se observa que a la mayoría le gusta aprender. Interactúa con ellos, da instrucciones y hace preguntas.

A la hora del recreo continúa con la entrevista. Se refiere a los 65 alumnos que ahora tienen en el plantel: “Tal vez va a decir mucha gente que son pocos, pero tener esa cantidad nos ha costado sudor y mucho esfuerzo aquí en la escuela”.

Muchos de ellos viven condiciones socioeconómicas adversas, por ello, ante las necesidades, “nos dimos a la tarea de ofrecer uniformes gratuitos, no se cobran cuotas escolares y teníamos algunos libros escolares que también se les regalaron”.

Al hablar sobre lo que representa esta labor extra de su profesión, Francisco Montelongo no duda en señalar: “Es algo muy satisfactorio, esto es algo extra que nunca me pasó por la mente hacer, pero gracias a Dios lo estamos haciendo por el bien de los niños. Esto los marcará para bien, saldrá algo muy positivo con ellos y serán gente productiva”.

 

 

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