Meade: ayudé a encarcelar a ex gobernadores corruptos

No soy intolerante como AMLO ni tengo conflictos inmobiliarios como Anaya, afirma
José Antonio Meade Kuribreña Aspirante presidencial de la coalición Todos por México (YADIN XOLALPA. EL UNIVERSAL)
14/02/2018
12:53
Ariadna García
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José Antonio Meade dice estar tranquilo porque los gobernadores del PRI señalados por corrupción están sujetos a proceso, fuera de la jugada, no le pesan y hasta presume que él, como secretario de Hacienda, formó parte de los expedientes judiciales que se le armaron a cada uno.

Una vez concluidas las precampañas, el aspirante presidencial de la coalición Todos por México (PRI-Partido Verde-Nueva Alianza) ofrece una entrevista a EL UNIVERSAL, en la que dice que hay que reconocer lo que se ha hecho, pero también admitir lo que falta, en una autocrítica con justicia.

En ese sentido, reconoce que hay muchas cosas en las que “evidentemente nos hemos quedado cortos”: combate a la corrupción y la inseguridad, en los que hay rezagos, pero también se requiere de voluntad política.

Tras 60 días de precampaña, Meade opina que cerró “muy fuerte” y está en la jugada. Hoy hace ajustes para iniciar la campaña.

El no priísta dice que su ventaja es no ser intolerante como el morenista Andrés Manuel López Obrador y tampoco tener que solventar conflictos inmobiliarios, como el panista Ricardo Anaya.

Terminó la precampaña, ¿ya se siente en la jugada?

—Me siento en la jugada. A nosotros nos tocó construir una precampaña de cero. De hecho, de las tres alternativas, había uno que llevaba en campaña, en precampaña, ya casi tres lustros; había otro que llevaba en precampaña por lo menos dos o tres años y nosotros de cero, casi en términos de coche, de cero a 100 en 60 días, un buen recorrido y parece que logramos construir una coalición sólida y robusta, con buenos compañeros de viaje con los que hay identidad programática y afinidad, haciendo equipo entre militancia y ciudadanos; consolidando el entusiasmo y una militancia que se sabe con vocación y posibilidad de triunfo y, medido así, me parece que la precampaña [se va a convertir en] una campaña exitosa.

Dice que viene de cero y es de cero. Su equipo no lo eligió usted del todo. ¿Está cómodo?

—De cero es de cero, literal. Estoy cómodo, contento, hay costos de ajuste en todo, de pasar de ser funcionario a ser precandidato, eso implica hablar de manera diferente, un proceso distinto de diálogo en diferentes espacios, en distintas arenas, para todos implicó, creo, un ajuste. Yo me he preciado de formar y encabezar buenos equipos que han dado buenos resultados y esta vez no va a ser la excepción.

¿Qué baches pasó?

—Por ejemplo, yo cumplo años el 27 de febrero y poco faltó para que siguiéramos deseando Feliz Navidad y feliz cumpleaños al mismo tiempo. Eso que acreditó falta de respuesta oportuna se subsanó. Creo que cerramos la precampaña con alegría, con optimismo, con agilidad, con creatividad y la cerramos, además, con una militancia viva y entusiasmada, es el balance que cuenta.

¿Hizo limpieza de equipo, la está realizando?

—Estamos haciendo ajustes, operando de mejor manera, buscando la forma de coordinarnos mejor. Lo importante es qué vamos a proponer, cómo nos vamos a contrastar. Cuando lleguemos en julio, la gente va a tener que resolver si quiere o no un nuevo aeropuerto; si le apuesta o no a la educación de sus hijos. La precampaña termina exhibiendo a Andrés [Manuel López Obrador] como es: con sus intolerancias y sus dificultades con las instituciones. Termina definiendo a Ricardo [Anaya] como es: hablando de sus retos en materia inmobiliaria, y termina definiéndome a mí como soy: con experiencia, con mi temperamento en la discusión de propuestas y es lo que yo creo que es mi ventaja competitiva y es la razón de participar en esto.

¿Realmente cree que la sociedad valora a partir de quién tiene un doctorado por Yale, quien tardó más de 10 años en obtener un título universitario o quien habla inglés y francés?

—Yo creo que sí. Yo creo que la gente al final del día va a escoger rumbo, va a escoger persona, va a escoger propuestas.

 ¿Le pesa cargar con ex gobernadores priístas acusados y encarcelados por actos de corrupción?

—En procesos en los que nosotros participamos, no hay un solo proceso en los que estamos refiriendo en los que no haya mediado opinión de delito o denuncia de las autoridades hacendarias. Fuimos actores porque creemos que podemos acreditar con nuestra trayectoria.

¿Usted como autoridad hacendaria ayudó a que cayeran los ex gobernadores acusados de desvíos de recursos?

—En todos los casos. En todos los casos cuando media un caso de evasión, media también en el proceso una denuncia por evasión o una opinión de las autoridades financieras.

¿Así logra desligarse de los priístas acusados de corrupción?

—Hemos acreditado, con trayectoria y con consistencia, nuestra participación en ese y todos los cargos públicos en los que he participado. En todos los casos en donde hemos visto irregularidades las hemos denunciado y hemos deslindado responsabilidades.

Para hacer campaña, además de trayectoria y experiencia, se necesita hacer política...

—Tengo 20 años de hacer política, de generar consensos, de encontrar coincidencias, de encontrar respuestas, este país hace 20 años no tiene mayoría en el Congreso de un partido político y eso quiere decir que desde hace 20 años la única forma de avanzar ha sido hacer política en donde encontramos consensos y soluciones. Ahí es interesante hacer los contrastes. Si revisa uno, por ejemplo, en el caso de Andrés [Manuel López Obrador]: 20 años en donde no ha habido una sola causa en donde preste su voz.

¿Ya convenció a los priístas de combatir la corrupción?

—Todos y eso es interesante. Es algo en lo que he puesto empeño en esta precampaña y voy a poner empeño en la campaña. No son los priístas, son los malos priístas, como los malos panistas, los malos perredistas, los malos servidores públicos. El primero que nos pide que combatamos la corrupción es el militante, es el que nos dice: ‘Oye, en mi cuadra nos extorsionan para la licencia para el uso de suelo’, nos reclaman lo que hicieron los malos gobernadores, qué les vamos a decir y cómo vamos a cambiar. Los priístas son los primeros que piden ese cambio. No cuesta trabajo un discurso de cambio y de ruptura en un priísmo que está ofendido e indignado y que todos los días está dispuesto a salir a dar la cara para construir un mejor país.

¿Ya identificó a los malos priístas?

—Están siendo sujetos a proceso, en todos los casos y no nada más a los malos priístas, a los malos panistas, a los malos perredistas y a los malos servidores públicos.

El proceso más grande de deslinde de responsabilidades que ha habido en la función pública, el proceso que se tradujo en la mayor separación de servidores públicos fue en Sedesol, cuando yo fui secretario, con cargo a las investigaciones que ahí se hicieron se suspendieron casi a 500 funcionarios al amparo de las investigaciones que ahí se realizaron.

No solamente es un tema de voluntad política, es un tema de instituciones. Si tenemos instituciones a las que les tenemos confianza, como el Banco de México, no hay ninguna razón para pensar que no podemos tener instituciones como un Ministerio Público autónomo que combata la corrupción y ahí volvemos a encontrar contrastes. Vemos a un Andrés Manuel diciendo: ‘Yo voy a escoger a quién sí y a quién no’ y vemos mi postura: Yo me voy a cortar el cordón umbilical y el que va a escoger a quién perseguir y a quién no es el Ministerio Público y vamos a hacer ilegal que si quiera pueda hablarle a ese Ministerio Público para inducir un sesgo en esa investigación, en ese momento vamos a resolver de fondo el tema de la corrupción.

¿Está a gusto con Aurelio Nuño?

—Estoy muy contento, hemos hecho buen equipo, estoy además agradecido. Para los dos ha sido aprendizaje.

A bote pronto

¿Está bien parado en la cancha?

—Estoy bien parado, sé hacer equipo y puedo plantear el partido.

¿Usted es el mero mero petatero para 2018?

—Soy el mero mero petatero.

¿Juana (su esposa) en qué lugar?

—A ver, Juana me ha apoyado siempre y yo diría, si bien pudiera resumir en un solo argumento por qué voy a ganar la elección, es porque Juana se casó conmigo y eso quiere decir que vale la pena.