Jóvenes cumplen sueños gracias a la educación robótica

La escuela de alto rendimiento Robobrick, con apenas 5 años en el estado, impulsa la preparación de niños y niñas en tecnología y ciencias
Foto: Especial
16/10/2019
10:43
Juan Carlos Zavala
Oaxaca
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Desde niña le llamaban la atención los robots por la profesión de ingeniero de su padre y, al igual que él, Estefanía Córdova quería estudiar lo mismo. Hace cerca de tres años, cuando viajaba en carretera, vio un anuncio de la escuela de robótica educativa Robobrick y decidió inscribirse.

Actualmente ha ganado diversas competencias representando a Oaxaca y recientemente obtuvo su pase —tras participar en un continental realizado en Guadalajara y ganar dos primeros lugares— para competir en Estonia, en Europa.

Estefanía Córdova es parte de un grupo de niños, niñas y jóvenes de la escuela Robobrick que han obtenido más de 15 premios primeros lugares internacionales y nacionales. En noviembre de este año, dos de sus equipos participarán en competencias en Estonia y Hungría. 

“Cuando en Morelia gané el tercer lugar [eso] me dio la oportunidad de viajar a China, fue una experiencia increíble, fue un viaje muy padre, me abrió una expectativa más grande de lo que es la robótica a nivel mundial y me ha enseñado otras culturas y la manera en cómo se desenvuelven los niños de otros países, cómo hacen sus robots”, relata la joven de 15 años de edad a EL UNIVERSAL.

Robobrick es una escuela de robótica educativa para niños y niñas desde los seis años y para adultos, que inició actividades en Nogales, Sonora.

Fue fundada en 2011 por los ingenieros Roberto López Ruiz y Marina López; pero que siempre tuvieron la intención de regresar al sur del país, por lo que desde hace cinco años abrieron su proyecto en Oaxaca.

Originario de Chiapas, Roberto López migró a Monterrey, Nuevo León, para realizar sus estudios de ingeniería en sistemas; fue entonces que se dio cuenta de sus deficiencias educativas por el desarrollo del sistema educativo en algunos estados del país, principalmente del sur, pese a que se había esforzado en sus estudios.

El proyecto de robótica educativa nació cuando vieron la necesidad que había de aprender programación, sobre matemáticas, ciencia y tecnología. A través de una manera divertida y 100% práctica  sus estudiantes aprenden. 

“Después de estudiar ingeniería me di cuenta de que muchos chicos quieren aprender antes de entrar a la universidad. Es así que con mi compañera, la ingeniería Marina López, fundamos Robobrick”.

Su escuela inició en Nogales porque había mayor facilidad para adquirir equipos y materiales con los cuales experimentar y hacer sus primeros robots. En ese tiempo, recuerda Roberto López, la robótica educativa no estaba tan desarrollada ni tenía el “boom” que ahora tiene.

“Los chicos aprenden de una manera basada en proyectos. Eso ayuda para que estén motivados, para que le echen más ganas. Por eso la robótica me atrajo y de manera pedagógica también porque es un método de enseñanza bastante atractivo para los chicos y se pueden ver los resultados en ciertas competencias”.

Rogelio Pacheco tiene 11 años de edad, pero hace año y medio aceptó estudiar robótica como propuesta de sus padres. 

En este corto tiempo ha participado en dos competencias: una en Toluca, Estado de México, y otra en  Guadalajara, Jalisco. En Toluca obtuvo su pase a la competencia internacional que se realizará en Hungría, al ganar el concurso sobre autobuses y automóviles inteligentes.

Pero Estefanía y Rogelio no son los únicos que han demostrado su potencial. Miguel Yoltic González, de 11 años de edad, y Carmen Ayuxi Cuevas Hernández, de 12 años, también contenderán en Hungría; y Brenda Martínez Cruz, de 17 años, también asistirá a la que se realizará en Estonia. Ambas a realizarse en noviembre de 2019.

El director Roberto López apunta que ellos no desarrollan el talento de los jóvenes, sino que impulsan el que ya tienen.

La mayoría de las veces, señala, a Oaxaca se le ve como un destino turístico, pero realmente es un estado con mucho talento. Para él impulsar la educación desde una temprana edad, y más en tecnología, es la forma en la que la entidad puede despuntar.

“En un nivel competitivo y educativo ya estamos concursando a nivel internacional en varias categorías y no sólo nosotros como escuela, hay otras que también lo están haciendo. Creo que ese es el camino para tener un Oaxaca más desarrollado y más tecnológico. Lo que necesitamos es un poco de disciplina, de dedicación y, sobre todo, tener esta parte del pensamiento de que sí lo podemos hacer”.  
 

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