La cacería de Luis Videgaray

Mario Maldonado

El exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray, iba a ser detenido los últimos días de octubre. La Fiscalía General de la República (FGR) quería sorprenderlo a su llegada a México, donde se llevaría a cabo la boda de su hermano, el comunicador Eduardo Videgaray. Pero todo salió mal, porque ni el exfuncionario viajó al país para presentarse al evento privado ni la Fiscalía pudo conseguir que un juez federal admitiera la orden de aprehensión.

La versión oficial de la Fiscalía a cargo de Alejandro Gertz Manero fue que, tras presentar la solicitud, el 26 de octubre, se desistió de la misma, luego de que el juez federal José Zúñiga Mendoza les pidió más información para esclarecer diversos puntos de la carpeta de investigación en contra del exfuncionario del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Según fuentes cercanas al caso, la Fiscalía planeaba aprehender a Luis Videgaray a su llegada al Aeropuerto de Toluca, donde se presumía que aterrizaría abordo de un avión privado procedente de Estados Unidos.

Videgaray radica desde marzo en Boston, Massachusetts, donde está a cargo del Proyecto de Políticas de Inteligencia Artificial del MIT. Según el propio exsecretario de Hacienda, no ha dejado el país desde entonces, aunque trascendió que se mudó a Israel para evitar ser aprehendido.

La boda entre Eduardo Videgaray y la conductora Sofía Rivera Torres se llevó a cabo el sábado 1 de noviembre en un hotel de la Ciudad de México. A pesar de que ambos son figuras públicas, el evento se mantuvo en secreto. Sin embargo, de acuerdo con las fuentes consultadas, la Fiscalía mexicana tenía conocimiento de los detalles y fue por ello que solicitó la orden de aprehensión de forma exprés; es decir, sin el debido cuidado para integrar correctamente las pruebas ante un juez, quien finalmente terminó desechando la solicitud.

A la FGR no le quedó de otra más que desistirse y dejar abierta la posibilidad de realizar una nueva solicitud, una vez que los elementos para solicitar la orden de aprehensión y la eventual ficha roja de Interpol estén plenamente bien integrados.

La noticia de la solicitud de orden de aprehensión por parte de la FGR en contra de Luis Videgray, así como la negativa del juez, la dio a conocer el 2 de noviembre en su cuenta de Twitter el periodista Carlos Loret de Mola. Acto seguido, la Fiscalía confirmó la solicitud y negó que no se la hayan admitido, sino que sus fiscales se desistieron de la misma.

De cualquier forma, al hombre más cercano al expresidente Peña Nieto se le investiga por diferentes delitos, entre ellos presuntamente haber participado en actos de cohecho y de traición a la Patria, además de haber tenido un rol central en la comisión de delitos electorales y de corrupción, como el del caso Odebrecht.

A mediados de agosto, en una ampliación de su denuncia ante la FGR, el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, acusó a Enrique Peña Nieto y a Luis Videgaray de haber recibido más de 100 millones de pesos en sobornos de la compañía Odebrecht, dinero que habría terminado en la campaña presidencial del 2012.

Lozoya también denunció la supuesta compra de votos para la aprobación de las reformas estructurales impulsadas por la administración anterior.

Desde su exilio, Videgaray calificó de absurdas e inconsistentes las acusaciones de Lozoya y aseguró que mintió en sus declaraciones ante la Fiscalía para intentar librar las consecuencias de sus actos. Agregó que aunque decidió alejarse de la vida política del país, no permitirá que por una ‘venganza política’ sea difamado.

"Estoy listo siempre para atender el llamado de la autoridad competente, y contribuir así al esclarecimiento de la verdad", dijo Videgaray.

El 3 de noviembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador exhortó al exsecretario de Hacienda a venir a México a declarar, bajo el argumento de “el que nada debe, nada teme”.
La semana pasada, el exoficial mayor de la Sedesol y Sedatu, Emilio Zebadúa, también denunció a Videgaray ante la FGR. En su declaración ministerial lo acusó de ordenar el desvío de recursos públicos de una docena de dependencias federales a través del mecanismo conocido como La Estafa Maestra para el financiamiento de campañas políticas, compra de votos y promoción del gobierno de Enrique Peña Nieto y del PRI.

Zebadúa y su exjefa, la exsecretaria de Sedesol y Sedatu, Rosario Robles, buscan, al igual que Emilio Lozoya, aportar evidencias y pruebas de sus acusaciones a través de la figura del criterio de oportunidad para librar la cárcel o reducir la pena a la que podrían hacerse acreedores por los delitos que se les imputan.

Los tres han decidido denunciar a Luis Videgaray, cuyo exilio dorado en Boston se ha convertido en una terrible pesadilla.

Posdata

La Unidad de Inteligencia Financiera aún no tiene rastro de transferencias a cuentas relacionadas con Luis Videgaray o su familia.

Dan oxígeno a empresas de publicidad

El pasado 23 de noviembre, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda capitalina, que lleva Ileana Villalobos, oficializó en la Gaceta de la CDMX la apertura de la llamada ventanilla única para trámites de licenciamiento de anuncios denominativos o publicitarios, un tema que era una solicitud histórica de los operadores de publicidad exterior, en especial de los afiliados a la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, que preside Enoch Castellanos, y cuyo enlace con el gobierno capitalino es José Manuel Sánchez Carrancó.

La medida brinda certidumbre a una industria con valor superior a mil millones de pesos y que genera unos 150 mil empleos, entre directos e indirectos. Además, se abre la posibilidad de que finalmente la administración de Claudia Sheinbaum cobre los derechos por las respectivas licencias publicitarias, lo que según el organismo empresarial representaría un ingreso anual para las arcas capitalinas de hasta 500 millones de pesos, muy necesarios frente a la contingencia económica que ha dejado el Covid-19.

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