Con muñecas fomentan la vestimenta tradicional del Istmo

Bautizada como Eulalia, con ella impulsan en las niñas la identidad juchiteca y de San Blas Atempa
Fotos: Roselia Chaca/ EL UNIVERSAL
16/08/2019
02:42
Roselia Chaca
Juchitán de Zaragoza
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Marcelina tiene 90 años y no olvida su primera muñeca de madera, que era conocida como Pancha yaga (Pancha de madera), aunque también recuerda que las niñas más pobres de Juchitán  tenían muñecas de calabaza en que agarraban forma del cuerpo humano y les colocaban frijoles como ojos y boca. Con el tiempo, a sus hijas les compró  muñecas de barro y a sus nietas, de trapo.

Ahora,  Arcely Marcial Cerqueda, una de sus hijas de 59 años, creó su propia marca de muñecas que busca fomentar en las niñas la identidad en la vestimenta tradicional de las juchitecas.

Ella es una de las comerciantes de ropa típica en el Mercado  5 de Septiembre y hace 10 años comenzó a vender las primeras muñecas, luego lo abandonó y hace seis meses retomó el proyecto, a petición de una de sus amigas.

Dice que no se considera la iniciadora, pues hace más de 20 años otra comerciante comenzó a vestir las famosas barbies con la ropa típica, con ella siguieron otras, pero a última fecha hay un auge de las muñecas estilizadas, que   Aracely bautizó   como Eulalia, en honor a una de sus tías.

En seis meses, Aracely ha elaborado alrededor de 200 muñecas, algunas han llegado a Brasil, Estados Unidos y España. Su  precio  es de 600 pesos y tarda hasta dos días en elaborarlas.

Con sus habilidades como modista, crea las enaguas y huipiles, para lo que utiliza las telas estampadas con la iconografía de los trajes tradicionales, que imprimen unos jóvenes empresarios de la ciudad de Oaxaca.

“Todo comenzó hace seis meses, cuando una amiga me pidió varias muñecas para una fiesta.  Después subí una foto en mi cuenta de Facebook  y tuvo mucha aceptación; de ahí comenzaron las peticiones y no he parado de elaborarlas. Mis próximas muñecas estarán vestidas de luto, de fiesta, de diario. Buscaré representar a la mujer juchiteca en todas sus etapas festivas y de duelo”, explica la artesana.

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Las Blaseñitas. Juchitán no es el único sitio donde las muñecas son portadoras de la identidad.  En tan sólo cinco años, Isabel Jiménez ha elaborado más de mil muñecas que ella bautizó como las Blaseñitas, y con las  que buscan fomentar la vestimenta tradicional de las mujeres de San Blas Atempa, una de las poblaciones zapotecas del Istmo de Tehuantepec, donde más se conservan la lengua y las tradiciones.

Isabel tiene 56 años, siempre se ha dedicado a la elaboración de vestimenta tradicional de uso diario en la comunidad, pero hace cinco año planeó empezar a vestir muñecas con la ropa característica de su pueblo.

Isabel reproduce en las muñecas tres vestimentas: la de uso diario, la de luto y la de holán.  Los huipiles se confeccionan con las telas estampadas con la iconografia de los trajes tradicionales.

“La idea me vino para que  las niñas vieran cómo somos. Yo ya cosia de toda la vida, así que no fue tan difícil, pero si muy laborioso, me lleva más de un día armar una muñeca”, explica y agrega que al mes llega a vender hasta 30 muñecas a 450 pesos. 

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