“Superdelegados” de AMLO, aún sin reglas ni funciones claras
El reglamento será elaborado en conjunto con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019
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A 15 días de iniciado el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no existe claridad sobre las funciones que desempeñarán los delegados federales, figura propuesta por él y creada el 30 de noviembre en la Cámara de Diputados, tras la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
Nombrados como “superdelegados”, por críticos al nuevo gobierno, fueron una de las promesas de campaña del ahora Presidente para reducir la burocracia en el gobierno federal y contar sólo con una persona que coordine los programas sociales en las entidades. En Oaxaca, el nombramiento recayó en Nancy Ortiz Cabrera, ex líder estatal de Morena.
La reforma
Según la reforma aprobada a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, el Poder Ejecutivo contará en las entidades con Delegaciones de Programas para el Desarrollo.
El articulo 7 indica que quien encabece dichas delegaciones “tendrá a su cargo la coordinación e implementación de planes y acciones para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, supervisión de servicios y programas a cargo de dependencias y entidades, así como supervisión de programas con algún beneficio directo a la población”.
Todo esto, en función de los lineamientos que emita la Secretaría de Bienestar y la Coordinación General de Programas para el Desarrollo, instancias a las que los delegados están adscritos jerárquicamente.
Pese a estos lineamientos generales, el diputado federal del Partido del Trabajo (PT), Benjamín Robles Montoya, reconoce que las funciones de esta nueva figura aún no están claras, porque falta elaborar y aprobar el reglamento que definirá sus obligaciones.
“Todavía falta tiempo para que terminen de definirse sus funciones, sus atribuciones, pero la lógica clara es que no puede haber un gobierno rico y pueblo pobre, una administración exagerada en el número. Así que nosotros vamos a disminuirla”, dice.
El objetivo de la creación de estos delegados, según explica el legislador federal, es que ellos sean los encargados de la coordinación de los programas prioritarios de la Presidencia de la República.
Acepta que se busca la desaparición de quienes en los estados fungían como delegados de diferentes secretarías del gobierno federal, pero asegura que se contempla que una persona esté a cargo de dichas instancias, pero no como delegados.
“Sólo sé que en el presupuesto que aprobemos ya no habrá ese tipo de delegados. Sus funciones las asumirá uno solo, que todavía está pendiente definir cuál será el nombre que tendrá, pero que obedece a la estrategia de reducir el número de posiciones de la administración pública federal”, refiere.
La propuesta, agrega, es que haya sólo un funcionario con quien los encargados de representaciones federales en las entidades puedan coordinarse. “Me imagino que así será, con apoyo de una figura que aún no sé qué nombre tendrá, y en coordinación con la secretaría correspondiente”.
Lo anterior, sostiene el legislador, porque la administración pública no puede tener un crecimiento en la burocracia como se ha tenido en los últimos sexenios: “Al contario, tiene que bajar, para que el gobierno adelgace su figura”, explica.
Robles Montoya sostiene que las críticas a la figura de los delegados es un “pataleo normal” tras perder la elección y porque pretenden que los gobernadores sigan nombrabando “a su antojo” a los delegados de las dependencias federales.
Agregó que el reglamento que regule las funciones de los 32 delegados deberá estar elaborado y aprobado conjuntamente con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019.
EL UNIVERSAL busco a Nancy Ortiz para conocer las funciones de su cargo, pero no se obtuvo respuesta; sin embargo, ha declarado a medios que no cuenta con oficinas, que su función es “ser los ojos de López Obrador” en Oaxaca y coordinar programas de desarrollo económico en el Istmo de Tehuantepec.