Además, debido a la escasez de mano de obra y de materiales, se vieron en la necesidad de elaborar sus propios tabicones y reconstruir sin las normas mínimas que deberían tomarse en cuenta.
Por ello, los damnificados procuraron “hacer rendir” el volumen de tabicones, debilitando su resistencia y convirtiéndolos en un material de construcción vulnerable que no garantizaba la solidez de la edificación, sino que la ponía otra vez en riesgo.
Por tanto, el Comité Melendre se dio a la tarea de idear una manera adecuada y funcional para la reconstrucción, de acuerdo a sus principios, valores y necesidades, porque no sólo se trata de levantar, sino de contar con espacios frescos, grandes, dignos y con posibilidad de ser ampliados por sus moradores en el futuro. Así nace la vivienda comunitaria.
Esta primera fase, informó Gubidxa Guerrero, coordinador del comité, se construirán cuatro viviendas con un costo de 250 mil pesos; los damnificados ponen los 120 mil pesos del Fonden que les dio el gobierno federal. Estas cuatro viviendas tradicionales de adobe reciben el apoyo del fondo mixto.
Las viviendas tendrán el doble de superficie que cualquier otro proyecto reconstructivo en la región, promediando 80 metros cuadrados, en lugar de 40 que ofrecen las empresas foráneas, tomando en cuenta las tradiciones y la forma de vida locales, incluyendo la salvaguarda de las edificaciones y la revaloración del patrimonio edificado.
Cada casa contará con diseño único, proyectado por un equipo interdisciplinario que incluye arquitectos del Instituto Tecnológico del Istmo (ITI), ingenieros, antropólogos y los mismos damnificados, quienes darán la pauta de acuerdo a sus necesidades.
Los materiales que se utilizarán son, en su mayoría, amigables con el medio ambiente, además de formar parte de la tradición local y regional.
Con el uso de materiales alternativos no sólo se evitan las atmósferas contaminantes provocadas durante la producción o empleo excesivos de cemento, sino que se ahorran recursos energéticos al evitarse el uso de equipos de aire acondicionado tan demandados por las altas temperaturas de la zona. El adobe, por ejemplo, es aislante térmico, resistente y durable.
Los albañiles y demás trabajadores de la construcción que laboran en el proyecto, además de contar con experiencia o ser depositarios de estos materiales durante muchos años, tendrán el acompañamiento de profesionales del ITI para armonizar los conocimientos tradicionales con los avances en las investigaciones en la materia.
Después de esta etapa se tiene planeado continuar con 20 casas más en Juchitán, Ixtaltepec, Unión Hidalgo