Maestros mezcaleros de Oaxaca buscan no ser ignorados

Productores artesanales que no tienen marca luchan para posicionar su producto, al ser relegados de los apoyos estatales

Unos 240 maestros mezcaleros han sido relegados de exhibiciones como la Feria Internacional del Mezcal que se instala en el marco de la Guelaguetza, debido a que ésta se centra a promocionar marcas y fábricas. Fotos: Ewin Hernández / EL UNIVERSAL
Especiales 31/07/2018 16:12 Christian Jiménez San Vicente Coatlán, Oaxaca Actualizada 16:12

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Cerros de tierra caliza resguardan el palenque que Teodomiro Santiago lucha por conservar y donde mantiene viva una tradición mezcalera de tres generaciones, desde  tiempos en  que producir la bebida estaba  prohibido.

“En aquel entonces, huían de Hacienda. La actividad era muy perseguida y como los productores no pagaban a Hacienda, penaban la producción de mezcal, como si se tratara de droga”. Por esa razón, su abuelo instaló alambiques en las laderas de los arroyos para camuflajearlos entre piedras y vegetación.

Ahora, ya nadie los persigue, pero por producir la bebida de manera artesanal al menos 240 maestros mezcaleros han sido relegados    de los apoyos destinados al  producto maguey-mezcal y de  exhibiciones como  la Feria Internacional del Mezcal, que se instala en el marco de la Guelaguetza, pues  se centra en promocionar marcas y fábricas.

 Esa exclusión se debe a que los maestros no tienen una marca, por lo que están en “informalidad” para las dependencias. Por ello, hace ocho años los más de 200 productores de  distintas regiones del estado formaron la asociación Maestros del Mezcal, iniciada por  Abel Alcántara Hidalgo.

“Los productores de mezcal artesanal siempre hemos tenido muy pocos recursos, por eso nos organizamos para poder bajarlos, queremos seguir luchando a ver si podemos mejorar el producto”, dice  Teodomiro.

La idea de los maestros organizados es participar en una actividad que, de acuerdo a la Secretaría de Economía, se concentra principalmente en  Oaxaca, pues la entidad  produce  65% del total de mezcal a nivel nacional.

Eso se traduce en una producción anual de 3.9 millones de litros que dejan  ganancias por 11.2 millones de dólares, procedentes de 590 fábricas y 80 marcas que  exportan hasta  700 mil litros a países como Holanda, Japón, Taiwan y Estados Unidos; por el momento,  ningún  integrante de la asociación es parte de las cifras.

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El palenque de Teodomiro lleva tres generaciones produciendo

Tres generaciones

Desde niño, Teodomiro ayudaba en el palenque de su papá, el mismo que perteneció a su abuelo, pero fue hasta los 20 años que decidió dedicarse de lleno a la actividad. Al fallecer sus padres, y  tras ver los alambiques abandonados, decidió retomar el oficio.

A sus 47 años, el maestro reconoce que por mucho tiempo realizó la actividad en solitario, pues antes  de la conformación de los Maestros del Mezcal  no conocían a otros productores en su misma situación; las reuniones le  han servido para intercambiar saberes y  técnicas,  para mejorar el producto y optimizar  recursos.

“Antes de la organización, trabajábamos así nada más, no llevábamos control de gastos, ni de los ingresos… estábamos acostumbrados a vivir al día”, destaca.

Las ganancias también dependían del escaso conocimiento sobre  variedades de agave, su sabor y características. “Antes revolvíamos todo espadín, arroqueño, tobaziche. No nos dábamos cuenta de que el sabor cambia”.

Ejemplo de ello es la decisión de por fin crear su propia marca. Teodomiro explica que antes no lo hizo, pues  el registro  costaba al menos 30 mil pesos, razón por la que  evadía el trámite;  este año el trámite   no tiene costo, por lo que buscará registrar su producto bajo el nombre “El joven viejo”.

“Se trata de un mezcal totalmente artesanal”, sostiene Teodomiro, pues asegura que a diferencia de  las grandes productoras que  utilizan químicos como el sulfato de amonio para acelerar el proceso  de fermentación del agave, él lo hace todo de forma ancestral, pues dichas sustancias  aceleran la producción, pero aminoran su calidad.

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El producto nace mediante los métodos tradicionales

Método artesanal

En el palenque de Teodomiro  se trabaja el agave cuando  no llueve, principalmente en las variedades de espadín y mexicano. La herencia del padre de Teodomiro incluyó un terreno de tres hectáreas, donde tienen su propia producción de la planta.

Con la adquisición de nuevos conocimientos, su producción es de 500 litros mensuales, para lo cual requiere al menos de    20 mil pesos sólo para pagar la  mano de obra de  las seis personas que  siembran, riegan y limpian el agave de forma manual.

Ellos también descargan, limpian, cortan, muelen, fermentan, extraen y destilan mediante  procesos tradicionales, incluso miden el grado de alcohol  con un carrizo. Como resultado se obtiene un mezcal joven, de sabor dulce y presencia imponente que compite con el que producen 60 familias en San Vicente Coatlán.

Gracias al exhaustivo proceso, el mezcal  de Teodomiro ha viajado a la Ciudad de México, Sinaloa, Guerrero y otros estados, todo gracias al “boom del mezcal”. “Antes en las ciudades no se sabía sobre el mezcal… afortunadamente, la calidad del producto ha incidido favorablemente en las ventas”, asegura el maestro mezcalero.

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Este mezcal ha viajado a Guerrero, Sinaloa y la CDMX

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