El representante del INSO, Juan José Consejo Dueñas, destaca que el mal estado de los afluentes persiste principalmente en las partes bajas de la entidad.

La falta de medidas de contención a la escasez de agua, datan desde hace al menos tres décadas, cuando el servicio de distribución del líquido tiene que espaciarse hasta por más de dos semanas en el servicio de la capital y los nueve municipios conurbados, constituidos por 353 colonias que tienen más de 78 mil tomas de agua.
“Tenemos demasiada agua corriendo a gran velocidad. Lo que buscamos es implementar un sistema de aguas lentas, que permita que el líquido sea absorbido por el subsuelo”, recalca el activista. La transición de velocidad en el agua, permitirá reusarla en la temporada de lluvias, que en el estado de Oaxaca dura en promedio unos seis meses.
“Son problemas complejos que requieren soluciones múltiples, lo que tenemos que hacer es evitar el cambio de uso de suelo, dejar de cortar árboles, que es parte del problema. Las zonas afectadas deberían estar arropadas con vegetación”, añade.
Para ello propone la implementación de gaviones que frenarían el vital líquido, evitando inundaciones. También se puede conducir el agua hacia los lugares donde hay escasez o almacenarla en cisternas, ollas de captación de agua de lluvia o aprovecharla a través de depósitos en el subsuelo. Para implementar las medidas propuestas, es importante coordinar trabajos en los que se involucren los pobladores que viven a las orillas de los ríos en las partes altas.

Durante la temporada de lluvias, en Oaxaca llueven 80 metros cúbicos por segundo, equivalente a 80 tinacos, mientras que los requerimientos del sistema público de agua potable, es de apenas dos tinacos. Las deficiencias en el sistema de distribución de agua potable, provocan el desperdicio del 40 por ciento, un porcentaje mayor se contamina; sólo el 10 por ciento llega a los hogares y sólo el siete por ciento llega a usarse.
El agua de uso doméstico se contamina por el mal estado de los tinacos, cisternas y tuberías. Sin embargo, en Oaxaca, en partes altas como la Sierra Juárez, el agua corriente de los ríos es mucho más limpia, pues el proceso natural de los ríos, tiene un proceso natural de limpieza. “Después de que pasa la ciudad, hay lugares por donde cruza el Atoyac que no están contaminados”, declara.

Además de la escasez, los oaxaqueños deben enfrentar la imposición para privatizar el agua, aprobada en el sexenio federal pasado. El 31 de enero, el Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Oaxaca en el juicio de amparo No. 701/2018 concedió el amparo al ejido Paso de la Reyna, municipio de Santiago Jamiltepec, Oaxaca, contra los llamados Decretos de Peña Nieto, aprobados el sexenio anterior, mismos que restringían a las comunidades de la región de la Costa el uso del agua de la región ejidal mencionada.
La organización Educa Oaxaca informó que tras la disposición federal, se interpuso una demanda de amparo contra el decreto por el que se suprimen las vedas existentes en las cuencas hidrológicas Río Papagayo 1, Río Petaquillas, Río Omitlán, Río Papagayo 2, Río Papagayo 3, Río Papagayo 4, Río Nexpa 1, Río Nexpa 2, Río La Arena 1 y Río La Arena 2, pertenecientes a la Región Hidrológica Número 20, en inmediaciones de la Costa Chica de Guerrero. No obstante, las acciones de las comunidades pertenecientes a la zona, buscan mediante un recurso de revisión, la suspensión definitiva de la veda.