En conflicto CFE vs. eólicas, pierden los campesinos del Istmo

Ejidatarios temen perder los pagos que las empresas dan por renta de tierras; 700 esperan la entrada en operación de 2 parques más para que haya trabajo y mayores beneficios

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Estatal 31/05/2020 10:22 Alberto López Morales / Corresponsal Oaxaca Actualizada 13:46

Juchitán de Zaragoza.- La incertidumbre lastima la vida de los campesinos de Santo Domingo Ingenio, a quienes en menos de dos semanas les llegaron las malas noticias con la rapidez con la que se propaga el Covid-19

Primero, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejó en suspenso la construcción de dos centrales eólicas, ya aprobadas en consultas, y luego amagó que revisará los contratos de compra de electricidad con cinco parques eólicos instalados en este municipio del Istmo de Tehuantepec.

Ante esta situación, Fernando García Ríos, presidente del Ejido Santo Domingo, dice que esas diferencias entre el gobierno y los empresarios eólicos deben resolverse mediante el diálogo, sobre todo porque podrían afectar a los campesinos en cuyas tierras están asentados los parques.

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Foto: Archivo EL UNIVERSAL

“Nosotros vamos a apoyar al gobierno, porque también queremos que se revisen todos los contratos que se firmaron con las empresas, pero le pedimos que valore los ingresos que obtienen los campesinos con la renta de sus tierras, porque con el campo abandonado y la ganadería víctima de largas sequías, solo nos quedan las eólicas”, dice.

En Santo Domingo Ingenio, la incertidumbre y el miedo de las familias a perder sus fuentes de ingresos tienen razón histórica. Desde su fundación, en 1837, la comunidad dependió de la producción de caña de azúcar con la operación del ingenio La Tehuana, que cerró sus puertas en 2010 y dejó unas mil personas, desempleadas. 

La angustia terminó dos años después, cuando la empresa española Iberdrola ganó el contrato para construir una central eólica y generar electricidad para la CFE. En ese entonces, finales de octubre de 2012, Jordy Hernán Herrera, quien se desempeñaba como titular de Energía en el gobierno de Felipe Calderón, anunció que para el 2024, “la generación de electricidad de nuestro país, a partir de energías no fósiles, deberá alcanzar, por ley y por mandato, hasta un 35% del total”.

Con ese respaldo federal, entre  2012 y 2015, Santo Domingo Ingenio vio la llegada de otras empresas como la española Acciona, que obtuvo los permisos para construir los parques Oaxaca II, III y IV, cuya producción de energía, tiene como cliente principal a CFE; compañía productora del Estado que recientemente aseguró que paga hasta el triple del valor de la electricidad que le compra a las eólicas y que por ello revisará la condiciones de los contratos.

Desde que empezaron a funcionar los parques eólicos instalados en Santo Domingo Ingenio, la CFE ha desembolsado casi 20 mil millones de pesos por la compra de electricidad, un porcentaje de ello, poco más de dos mil 600 millones de pesos, se consideran pérdidas por la compra de electricidad a sobreprecio, según datos de la propia compañía federal. 

Es por ello que crece la inquietud de los campesinos istmeños, pues temen que el gobierno federal suspenda la compra de electricidad a esas centrales eólicas. “Si el gobierno ya no les va a comprar para 2021, ¿qué pasará con nosotros? ¿Perderemos los contratos firmados con las empresas?”, cuestiona García Ríos a nombre de quienes rentan las tierras.

Advierten problemas sociales

Amelia Gómez Ríos, presidenta municipal de Santo Domingo Ingenio, advierte que las determinaciones de la CFE, si no van acompañadas de voluntad y diálogo, crearán conflictos sociales no sólo en su comunidad , sino en todos los municipios del Istmo. “Una revuelta de los pueblos no ayudará a jalar inversiones en el marco del programa del Corredor Interoceánico”, expresa con preocupación.

Además, dice, al municipio le preocupa lo que pasará con los 700 campesinos que firmaron contratos con dos empresas eólicas que tienen el permiso de la comunidad, vía consulta, de empezar la construcción en cuanto la pandemia lo permita, y que ya lograron un amparo, mismas que están a expensas de la determinación de la CFE de suspender operaciones.

De acuerdo con los ejidatarios, las empresas eólicas en vías de construir y producir energía, entregan anualmente casi cuatro mil pesos por hectárea a cada uno de los dueños de las tierras que forman parte del polígono de la central. “Estamos esperando que arranque la producción, porque con ella ganaremos más y habrá empleos en la etapa de construcción, dice el líder ejidal Fernando García Ríos.

Pero si el gobierno está decidido a revisar los contratos, la presidenta municipal solicita entonces que también revise las cláusulas que firmaron los campesinos con la empresas y las tarifas que la CFE cobra a los consumidores domésticos, “porque no se vale que paguemos la luz cara en esta zona del sur oaxaqueño donde la producimos”.

Aún no está dicha la última palabra. Apenas el 29 de mayo pasado, un juez federal suspendió el acuerdo promovido por la secretaria de Energía, Rocío Nahle, mediante el cual se busca frenar las inversiones de “energías limpias”, como la eólica, y controlar el Sistema Eléctrico Nacional.

 Aprender a vivir con las eólicas 

El estira y afloja con las empresas eólicas no es algo nuevo en el Istmo de Tehuantepec. A finales de noviembre de 2009, se inauguró en el poblado zapoteco de La Ventosa, perteneciente Juchitán, el primer  parque privado que años después abriría la puerta a inversiones de miles de millones de dólares en la región. Desde entonces han llegado otras 22 centrales que producen electricidad con la fuerza del viento y los campesinos han ido aprendiendo cómo negociar con los inversionistas.

Actualmente, en La Ventosa, que debe su nombre a los fuertes vientos que soplan durante siete meses a partir de septiembre, funcionan cinco parques eólicos propiedad de las empresas Iberdrola (España) que tiene dos, EDF (Francia) y Grupo México. 

Curiosamente, los conflictos constantes son con los inversionistas mexicanos, quienes se niegan a entregar recursos para la obra social, a diferencia de los empresarios españoles y franceses que entregan millonarias aportaciones cada año. 

José Vera Cartas, agente municipal de La Ventosa dice que tan solo el año pasado la empresa Iberdrola entregó dos millones 500 mil pesos para obra sociales en esa comunidad. Los recursos se destinaron a pavimentaciones de calles, introducción del drenaje y bardeado de escuelas. “Para este 2020, acordamos que aportarán para la ampliación del centro de salud, otras pavimentaciones y drenaje y reacondicionamiento de un campo de futbol”, explica. 

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Foto: Archivo EL UNIVERSAL

Salvo Grupo México, que no aportó nada para la obra social el año pasado y tampoco quiere ayudar en este año, la otra empresa asentada en La Ventosa, ha entregado apoyos a la comunidad. “Creo que Grupo México necesita comprender que en nada ayuda una actitud negativa como la que muestran sus funcionarios”, dice esta autoridad auxiliar. 

Algo similar pasa en Asunción Ixtaltepec, que tiene dos parques eólicos en La Mata, las empresas han transformado el rostro de la población con la pavimentación de calles. El año pasado aportaron dos millones 200 mil pesos y en la cabecera municipal entregaron cuatro millones para reconstruir las clínicas y contratar médicos, explica el edil Óscar Toral Ríos.

Mientras que en El Espinal, municipio donde funcionan seis parques eólicos, de los cuales dos se han declarado en rebeldía y no aportan recursos para la obra social, acusa el edil morenista, Hasael Matus Toledo. Se trata, dice, de las empresas EDF y Peñoles. 

“Las centrales eólicas no nos ayudan mucho. Seguimos pagando alta tarifas y no vemos los empleos que prometieron. Por ejemplo, el parque más grande de América Latina, el de Eólica del Sur, que vino a inaugurar en mayo del 2019 la titular de Energía, Rocío Nahle, solo genera 20 empleos en el municipio. No son gran cosa para el tamaño de la inversión y la producción de electricidad. No veo los grandes beneficios que anunciaron”.

Voceros de EDF que pidieron el anonimato, aseguran que la empresa sí aporta sus contribuciones, pero no la hace a la autoridad municipal, sino que entrega directamente a los dueños de la tierra donde están los aerogeneradores.

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