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“Los árboles del futuro”, una iniciativa para reforestar Oaxaca y sembrar conciencia ambiental

Abel Ramírez es el impulsor de este proyecto que, a través de la donación, busca encontrar un hogar de por vida para los árboles, donde tengan un lugar ideal para crecer y los cuidados de una nueva familia para prosperar

El proyecto que dirige Abel, el cual lleva poco más de 10 años, consiste en plantar árboles que se obtienen a través de una iniciativa creada con este fin llamada “Dóname un árbol”. Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL
07/04/2026 |13:39
Juan Carlos Zavala
Corresponsal EL UNIVERSAL Oaxaca Ver perfil

Cuando mira hacia atrás, Abel Ramírez reflexiona que toda su vida ha estado ligada a la naturaleza. Vive en Santa María El Tule, donde se ha creado un santuario natural de los milenarios de ahuehuete y cuya repercusión no sólo es ambiental, sino también cultural, histórica y turística para Oaxaca y para el país.

Aquí es donde se encuentra el emblema del árbol del Tule, el ahuehuete con el tronco más grueso del mundo, una circunferencia de copa de aproximadamente 58 metros y una edad estimada en más de dos mil años.

Pero al mismo tiempo, ese entorno y el del resto del estado también era de desastre, de destrucción, de tala inmoderada y falta de planeación en el crecimiento urbano, devastador del medio ambiente.

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La naturaleza, entonces, se convirtió en un tema recurrente en los talleres de pintura que impartía para niñas, niños y adolescentes. Hasta que una mañana, decidió que no bastaba, que había que actuar o hacer algo.

De esta manera fue que ideó un proyecto ciudadano no sólo para crear conciencia a favor de la madre naturaleza con el objetivo, además, de que las personas tengan una mejor calidad de vida.

Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL

El proyecto, el cual lleva desde hace poco más de 10 años, se llama “Los árboles del futuro” que consiste en plantar árboles que se obtienen a través de una iniciativa creada con este fin llamada “Dóname un árbol”.

Pero no se trata sólo de plantar árboles. Quienes participan en esta iniciativa llevan los árboles a las personas que así lo soliciten, y se aseguran que donde se plante sea un lugar propicio para que pueda crecer, y quien lo tenga o la haya pedido, se encargue de cuidarlo y asegurar su óptimo desarrollo. Algo parecido a una adopción. También apoyan a otros grupos ambientalistas que están interesados en reforestar.

“Los árboles son nobles seres vivos que más producen oxígeno, si se habla de la palabra, como parte de su desarrollo, y ese oxígeno es vital para nosotros. Así como ellos absorben el dióxido de carbono que nosotros también transpiramos o expulsamos, el oxígeno que ellos producen es vital para la conservación de la especie humana, de otras especies y por esa razón hacemos conciencia en que un árbol debe plantarse desde muy pequeño en un lugar que va a ser ya su hogar”, explica Abel Ramírez.

Desde hace una década, a través de esta iniciativa, se han sembrado más de tres mil árboles, cada uno de los cuales tiene hogar adecuado para crecer y personas que se van a encargar de cuidarlo y que crezca sano. Estos hogares se encuentran en municipios como Santa María El Tule, Santo Domingo Tomaltepec, Tlacolula de Matamoros, Villa de Etla y en sitios de la ciudad de Oaxaca como el barrio de Xochimilco y en las riberas del Río Atoyac.

“Hemos donado árboles, así como también hemos recibido donaciones y ahora mismo, estamos ya preparando alrededor de 60 árboles que se van a ofrecer para buscarles un hogar, como decimos, cuidando que se les ame, sobre todo, porque los árboles sienten nuestra energía. Se puede platicar con ellos, se les puede poner música también”.

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El concepto de “árboles del futuro”, asimismo, es de “alas abiertas”; es decir, busca establecer alianzas o enlazarse con cualquier otro proyecto ambientalista, ecológico o ecoturístico, porque a través de él aprovechan para crear conciencia en las nuevas generaciones a favor de la madre tierra. Y las personas que participan de esta iniciativa no están constituidos en una asociación civil; simplemente, se han unido y trabajado para rescatar y preservar el medio ambiente. Y cuentan con el apoyo de ambientalistas, ecologistas y grupos diversos interesados.

Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL

Un maestro y guardián del Tule

Abel Ramírez es pintor y escritor; nació el 1 de abril de 1962. Imparte talleres de acuarela para niños y niñas, adolescentes y adultos; y escribe poesía y prosa, que también comparte con sus talleristas. Como maestro empezó desde muy joven, cuando tenía 17 años de edad. Empezó a dar clases en escuelas particulares desde que terminó el bachillerato.

En 1997 ofrecía los talleres de pintura en su casa, y fue entonces que le ofrecieron coordinar o implementar el sistema de educación abierta del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) en Santa María El Tule; aceptó con la condición de que le permitieran llevar a este sistema sus talleres. Estuvo a cargo de este programa hasta el año 2019, y ahora lo hace de manera independiente con el apoyo de otras personas; también ofrece clases de inglés, comprensión lectora y desarrollo personal.

Es a través de esta vertiente cultural o artística, que ha aprovechado para hablar de la madre tierra, de la cultura y de la historia. Es considerado, además, el guardián del Árbol del Tule y cronista de Santa María El Tule, este municipio ubicado en la región de los Valles Centrales de Oaxaca.

“Nuestra finalidad es apoyar el desarrollo de las nuevas generaciones… En realidad mi propósito es colaborar con las nuevas generaciones para que tomemos conciencia de la importancia de cuidar nuestra casa, nuestro hogar, la madre tierra”, expresa.

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Devastación ambiental y el deterioro moral

La devastación ambiental, dice Abel Ramírez, se acompaña del deterioro moral en la sociedad. Si los seres humanos, abunda, son seres racionales, porque no se aprovecha esta virtud o capacidad de razonamiento. ¿Qué hacemos al descuidar nuestro entorno?, cuestiona.

Cuando habla del deterioro moral, se refiere a que no se ha desarrollado la capacidad de amar al planeta y de amar la vida: "Si tú amas algo, lo respetas, lo preservas, lo cuidas. Entonces es muy simple, el deterioro moral existe en cada uno de nosotros en las diferentes áreas. Y partimos del contexto que nos envuelve, en primer lugar, porque queremos copiar tendencias que según son de desarrollo… Es importante retomar la esencia del ser humano espiritual para conectarte con la tierra, para pisar la tierra. ¿Cuántas veces nos descalzamos para pisar la tierra?”.

Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL

Abel Ramírez reitera que la tierra es nuestro hogar y no hay otro lugar a donde ir. Por eso, afirma, en sus conferencias se ha ocupado en que las nuevas generaciones aprendan a cuidar la casa, a amarla, a respetar la biodiversidad y toda la cadena de seres vivos que conforman el ecosistema.

“Cada ser vivo, cada impulso vital, tiene una función para conformar y conservar todo el ecosistema maravilloso que es la Madre Tierra, porque en realidad es solo una matriz y queremos que se ame, que se respete, que se cuide, que se preserve porque hay que asegurar la vida, no sabemos por cuánto tiempo”.

Árboles del futuro para volver a recuperar la vida

La clave, dice, es arbolar todo, hacer crecer o reverdecer los espacios, revitalizar un bosque, una arboleda, una plantación o un plantío, y la vida se volverá a recuperar. Por eso, también propone que se retire el asfalto de las carreteras y el cemento de las banquetas, que vuelvan a ser de tierra.

Hace 10 años, recuerda, llegó el momento en el que dijo “vamos a plantarlos” a raíz de los desastres naturales, la tala inmoderada y los proyectos del gobierno o privados, como la pavimentación de calles y avenidas, mega construcciones o el desarrollo de conjuntos habitacionales.

“Ahí fue donde dijimos, vamos a pensarlo para que el árbol que llegue a este lugar no se mueva ya de por vida. Y fue así como nació el concepto los árboles del futuro para asegurar que un árbol que reciba ya su hogar, en la tierra, en un espacio determinado, no peligre, que no esté en riesgo su existencia, que no se mueva”.

Al contrario, apuntó, “que esté rodeado de amor, atenciones y cuidados para que llegue a un desarrollo maravilloso, porque cada árbol tiene una estructura de acuerdo a su especie y por eso buscamos que si quieres un árbol que tenga una copa frondosa, necesitas un espacio de tierra considerable, para que al árbol le dé la luz de sol por todos lados”.

Hay muchas formas de cuidar la naturaleza y de cuidar a los árboles, señala Abel Ramírez, porque no sólo dan el oxígeno, “que ya de por sí yo digo que nuestra relación con la madre naturaleza es única y sencilla, es de vida o muerte”, también dan frutas. “Nos alimentamos de sus hojas y nos curamos con sus raíces”.

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