La importancia del territorio oaxaqueño para la ruta que siguen los extranjeros en tránsito se debe a que es en el municipio de San Pedro Tapanatepec, donde las autoridades migratorias entregan los permisos temporales con los cuales buscan cruzar el país y llegar hasta la frontera norte, lo que ha convertido al Istmo de Tehuantepec, según organizaciones defensoras de derechos humanos, en un nuevo “tapón de migración”.
Este embudo les obliga a salir de Chiapas, entrar al Istmo para conseguir los permisos y realizar el viaje hacia la capital oaxaqueña, para continuar la travesía a la Ciudad de México vía autobús. Sólo de mayo a finales de agosto, el gobierno de Oaxaca reporta el cruce de 66 mil extranjeros de al menos 16 países por su territorio, mismos que siguen esta ruta.
Es en este recorrido donde medio centenar de extranjeros ha encontrado la muerte en accidentes carreteros, sólo en lo que va del año. Al más reciente ocurrido el pasado viernes pasado en la autopista que conecta a Oaxaca con la Ciudad de México, cuyo saldo oficial fue de 16 personas fallecidas de Venezuela y Haití y 30 heridos, se suman más de 30 extranjeros más que han muerto en condiciones similares.
El 19 de febrero, exactamente en el mismo kilómetro 88 de la autopista Oaxaca-Cuacnopalan fallecieron 17 personas de origen centroamericano, venezolano y colombiano al volcarse un autobús; además cinco se reportaron en estado grave y fueron hospitalizados en Puebla y ocho más fueron dadas de alta sólo con contusiones. Dicha unidad iba con un sobrecupo de 45 pasajeros, revelaron las autoridades.
Seis meses después, el 22 de agosto pasado, un autobús con placas 07RA5R que salió de Miahuatlán, en la Sierra Sur de Oaxaca, con destino a la Ciudad de México, se impactó de frente con un camión tipo Torton, a siete kilómetros de cruzar los límites con Puebla, en la misma zona de la autopista Oaxaca-Cuacnopalan.

Ocho días después, el 29 de septiembre pasado, hubo otro accidente de autobús, en el que 52 migrantes eran transportados de forma hacinada desde Mezcalapa, Chiapas, a la triple frontera entre ese estado, Veracruz y Oaxaca, en esa ocasión el saldo fue de dos muertos y 27 heridos, según información oficial de las autoridades migratorias.

Y apenas el 1 de octubre pasado 10 cubanos fallecieron tras sufrir un accidente en una camioneta en su intento por llegar a Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec. De acuerdo con el INM, la unidad accidentada salió de Pijijiapan, Chiapas, y viajaba con un sobrecupo de 29 personas y había migrantes de “forma irregular”.
Para activistas a favor de los derechos de los migrantes las muertes de extranjeros en accidentes carreteros es resultado de la política de contención que el gobierno mexicano aplica para impedir el libre tránsito, como respuesta a las peticiones de Estados Unidos para detener en lo posible el flujo migratorio.
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“Ha habido muchísimos, lo que hemos notado es que tratan de esquivar retenes o a alguna autoridad municipal o policía estatal, que los va siguiendo y es lo que causa el accidente (…) para evitar las revisiones tratan de tomar otra ruta y eso los origina”, indica en entrevista.
Para el activista, los accidentes de autobuses, camionetas o mototaxis donde se registran muertes de migrantes o incluso cuando son abandonados en las cajas de los tráileres o secuestrados por mafias criminales son resultado de esa política de contención que aplica el gobierno mexicano.
“Esa política de contención que aplican las autoridades migratorias deja en condiciones de vulnerabilidad a los migrantes que, si se les permitiera el libre tránsito, no anduvieran a escondidas ni anduvieran subiéndose a transportes que nadie verifica”, denuncia.

“Ya no quieren que se queden porque pueden generar una situación incontrolable. De Chiapas y Oaxaca las propias autoridades los están llevando en autobuses a otros estados”, advertía previo al más reciente accidente.