Representantes de organizaciones Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca advirtieron de un desastre ecológico por la fabricación del biofungicida de ARN, anunciado por el secretario de Economía del gobierno federal, Marcelo Ebrard Casaubón.

En conferencia de prensa, señalaron que si es fungicida no es bio. “Su nombre lo dice, atenta contra la vida de los hongos, los hongos son el motor del suelo y la agroecología, el bio fungicida del que ahora es promotor puede provocar un desastre en la micro biodiversidad de los suelos campesinos de México”.

Durante la conmemoración del Día Nacional del Maíz, explicaron que el gobierno de México, a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) y la Secretaría de Economía, están promoviendo el uso de diferentes formas de manipulación genética de cultivos, insectos y otros organismos, que representan nuevos peligros ambientales, de bioseguridad, salud y para las comunidades y pueblos de México.

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Por ejemplo, la edición genética de cultivos, los plaguicidas con ARN y moscas transgénicas.

“Están impulsando la fabricación de una nueva generación de organismos modificados genéticamente sin tomar en cuenta el principio de precaución. En un país de alta biodiversidad como México eso tendría efectos muy graves en el ambiente. Además, esas nuevas tecnologías están en manos de las mismas empresas que controlan los agrotóxicos y cultivos transgénicos, como Bayer-Monsanto, Corteva y Syngenta.

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“Lamentable el anuncio de Marcelo Ebrard de promover la fabricación del supuesto biofungicida de ARN”, señalaron.

La industria agrícola, argumentaron, es una de las principales causas de las enfermedades mencionadas porque produce venenos que se van acumulando en los cuerpos humanos, de los animales que nos alimentan, de la flora y fauna silvestre, y del agua que se encuentra hasta en las nubes.

La mezcla de sustancias tóxicas que se utilizan en la agricultura industrial van desde herbicidas, insecticidas, fungicidas, nutrientes vegetales, hormonas, conservadores, reguladores del crecimiento y de la maduración, entre otras. Estas sustancias, explicaron, generan cocteles tóxicos que son persistentes y acumulativos; es decir, no son sustancias que se usan y desaparezcan del medio ambiente, más bien se mezclan y forman nuevas sustancias tóxicas que causan daños múltiples difíciles de identificar a primera vista.

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También informaron que la sequía provocada por el fenómeno del niño y el cambio climático ha provocado un desastre en las milpas oaxaqueñas. Por ello, apuntaron que esta situación convoca a tratar el problema del agua con respeto a fin de restaurar los ciclos que se han modificado y las cuencas que la contienen.

“La construcción de presas y trasvases son absurdos del sistema que solo pretenden alimentar al capital trasnacional y atraer sus inversiones. Retener el agua en el suelo será nuestra prioridad”, añadieron.

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