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Pese a deslave y otras amenazas de riesgo; Fibra Danhos continúa construcción de plaza comercial en Oaxaca

Habitantes contabilizan al menos cinco inmuebles con daños estructurales graves y visibles entre viviendas y negocios; temen que la situación se agrave ante las vibraciones y desprendimiento constante de tierra del subsuelo

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL
26/08/2026 |13:17
Juan Carlos Zavala
Corresponsal EL UNIVERSAL Oaxaca Ver perfil

Elia del Consuelo Ramírez López se encontraba en el interior de su recámara cuando el espejo colgado sobre la pared empezó a vibrar. “Dios mío, va a temblar”, exclamó, y pensó en esperar por si ocurría un sismo; pero el movimiento sólo se detuvo.

Pocos minutos después supo que la causa del vibrar de su vivienda se debió a un deslave y desprendimiento de tierra en el área en que se construye una plaza comercial en la ciudad de Oaxaca, de la empresa Fibra Danhos.

La casa de Elia Ramírez está a unos 40 metros de la obra, y los daños estructurales en su hogar aún no son del todo visibles como ocurre con las viviendas y negocios que se encuentran a escasos 10 metros. Aún así, durante estos meses, ya presenta asentamientos y hundimientos.

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El deslave ocurrido el pasado sábado 22 de agosto de 2024, provocó hundimientos sobre la carretera, fracturas en inmuebles y la separación y apertura de las banquetas.

Según las autoridades de Protección Civil del Gobierno del estado, el deslave y colapso del muro de contención en la obra del centro comercial Plaza Oaxaca se trató de un hundimiento de tierra de aproximadamente 30 metros de largo por 25 metros de ancho, a una profundidad de 15 metros. Esto, en la zona donde se excavó para la construcción de un estacionamiento subterráneo de tres pisos. La explicación de las autoridades estatales es que el hundimiento fue provocado por la ruptura de las tuberías de agua potable y por la humedad en la tierra.

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL

Una de las reacciones de los vecinos de la colonia Reforma, donde se ubicará esta nueva plaza comercial en la capital del estado, fue exigir la suspensión de la obra; la respuesta de las autoridades municipales y estatales fue ordenar la suspensión parcial de los trabajos y solicitar a la empresa nuevos dictámenes de mecánica de suelo, entre otros.

En un recorrido realizado por EL UNIVERSAL se constató que la empresa no ha detenido los trabajos y continúa con la construcción del estacionamiento de tres pisos; y paralelamente continúa con los trabajos del muro de contención y el relleno de los hundimientos que se registraron sobre la vía pública; mientras que la tierra deslavada, continúa sobre la zona de edificación del centro comercial.

“Ha habido asentamientos con tantas vibraciones. Hundimiento en nuestras viviendas, o sea, es como cuando se cierne la harina, o le pegan a un bote con algún polvo y el polvo se va apretando, se van llenando los huequitos. Entonces, va habiendo una diferencia de altura. Todas las banquetas ya están despegadas por los mismos movimientos”, afirma.

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL

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La casa de Jaime está justo a un costado de la construcción de Plaza Oaxaca y fue uno de los pocos vecinos que decidieron no vender su propiedad a la empresa. Su vivienda, sin embargo, ya empieza a sufrir los estragos de esa construcción: las paredes muestran fracturas recientes y se ha desprendido la loseta de sus pisos, por los asentamientos que ha sufrido su vivienda.

Elia Ramírez contabiliza al menos cinco inmuebles con daños estructurales graves y visibles, entre ellos, un salón de fiestas, una tortillería y hogares de algunos vecinos; sostiene, no obstante, que ya hay un daño sobre todas las casas y propiedades que se encuentran en la zona.

“Las que tienen realmente daños fuertes estructurales son el Partenón (salón de fiestas) y la casa contigua, que es de la hermana del dueño del Partenón, que ya se fracturó, tiene dos grandes fracturas en su muro que está sobre la calles Las Rosas, y desprendimientos de las banquetas con respecto a los muros de la casa.

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL

“Pero eso es lo que vemos por arriba, pero por abajo no sabemos, porque toda la tierra que se ha desprendido y que se ha ido hacia la construcción, pues es la tierra que hace falta abajo del subsuelo”, advierte.

Y señala que el deslave ocurrido el pasado sábado 22 de agosto puso en evidencia que la empresa inició la construcción de la plaza comercial sin contar con estudios técnicos, como la mecánica de suelo, y sin los permisos que debió entregar el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez para que se pudieran realizar los trabajos.

“Desde la primera vez que tuvimos la reunión con las autoridades estatales, municipales y los representantes de Fibra Danhos y los de la obra, les preguntamos que si ya tenían estudios, porque nosotros sabemos cómo es el subsuelo, los problemas que tenemos, las vibraciones constantes de los terremotos, los automóviles, todo eso que va causando fracturas en las casas; pero los de la empresa se burlarnos de nosotros”.

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La vecina explica que esta zona era una serie de barrancas por la que bajaban los escurrimientos de agua de la zona montañosa de San Felipe del Agua, porque lo que es un área con mucha humedad en el subsuelo; y toda esa agua que escurre se une y forma los ríos de Xochimilco y Jalatlaco, este último, entubado desde la década de los setentas.

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL

Tras el deslave, menciona que el coordinador estatal de Protección Civil, Manuel Maza, les informó que solicitará a la empresa nuevos estudios sobre mecánica de suelo geotecnia, entre otros; sin embargo, afirma que nunca se realizaron estudios porque tanto la empresa como las autoridades municipales de Oaxaca de Juárez se han negado a entregarlos o presentarlos ante los vecinos desde que se iniciaron los trabajos.

“Es un gran acto de corrupción, entre los de la obra, la constructora y el gobierno. Se los hemos dicho una y mil veces, de mil formas, pero no quieren hacer caso. Ahorita como que ya algo se asustaron con esta situación, porque yo les digo a los vecinos, miren, estamos aquí parados, les digo, sobre esta banqueta, pero abajo ya no hay tierra”.

Elia Ramírez recuerda, además, que la empresa se adueñó de la plazuela pública, se ha apropiado de banquetas completas y en otras áreas hasta dos metros de banqueta; también desapareció las bancas que estaban sobre la Calzada Porfirio Díaz, así como de la calle Las Rosas, la cual no se ha formalizado su venta porque aún está pendiente la autorización del Congreso de Oaxaca.

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