En noviembre de 2025, Isidra Belén Rosales Sánchez de 71 años de edad fue galardonada con un reconocimiento otorgado por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) por su perseverancia y participación en carreras atléticas y peregrinaciones organizadas en su región.

Actualmente, lleva más de 140 días viviendo en la calle luego de ser desplazada de manera forzosa, junto con otras familias, de la comunidad Buenavista, una población de Santiago Yosondúa, un municipio de la región Mixteca de Oaxaca. Isidra huyó de su hogar cuando un grupo armado de la población vecina Santa María Yolotepec, ingresó disparando sus armas y quemando viviendas, por un conflicto agrario.

Su carrera deportiva empezó en 2025 a los 70 años de edad. En Santiago Yosondúa se organizó una competencia y uno de sus hijos la animó a competir. En esa ocasión corrió 10 kilómetros y ganó 300 pesos. Para ello, no usó ninguna ropa especial, llevaba su falda y zapatos de siempre.

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“Nomás me dijo mi hijo, usted mamá, no se anima a correr, me dijo; sí, le dije. Me animé, me inscribí y fui a correr. Éramos varios, pero la persona más grande nomás era yo”, recuerda.

Isidra Belén Rosales nació el 2 de enero de 1955 en Cabecera de Cañada, un núcleo rural de Santiago Yosondúa, municipio ubicado en la Mixteca de Oaxaca. Al casarse se va a vivir con su esposo a Buenavista, con quien tuvo seis hijos, de los cuales dos murieron cuando eran pequeños.

Después participó en las competencias deportivas realizadas en Oaxtepec, Morelos. Ella fue una de las mujeres que corrió cargando una antorcha con la cual se prendería el fuego inaugural de las competencias.

“Me dieron una antorcha, esa que le prende luz. Estuve agarrando y corrí. Le di una compañera y le di a la compañera, y ésta le dio a la otra compañera y así nos fuimos lejos. Ya que todos participamos y ya nos subieron a lo alto, nos vieron allí y prendieron las luces”.

Fue ahí que la Conade le otorgó un reconocimiento en el que la describe como una corredora entusiasta de la mixteca oaxaqueña, “cuyo espíritu inquebrantable es inspiración para su familia, su comunidad y para todos los seres humanos”.

Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL
Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL

“Reconocemos su pasión y fortaleza”, se lee en su reconocimiento, “demostrados en cada uno de sus pasos, en cada uno de los caminos que recorre día a día con sencillez y con profunda convicción. Honramos el ejemplo de vida que nos transmite, el cual nos confirma que la práctica del deporte ha sido y será siempre fuerza inagotable de salud y bienestar”.

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Isidra, víctima del desplazamiento forzado en Oaxaca

El 18 de agosto de 2025, un grupo armado de la comunidad de Santa María Yolotepec ingresó violentamente a Buenavista, Santiago Yosondúa. En la irrupción dispararon sus armas, incendiaron viviendas y vehículos, y robaron ganado y maíz. El objetivo de esta agresión fue reclamar la presunta propiedad de mil 625 hectáreas sobre las cuales está asentada la población de Buenavista.

Isidra Belén estaba preparando la olla para poner su nixtamal para la elaboración de sus tortillas. Su nuera escucha balazos y le avisa, ella ve su celular, y se entera en los chats que están quemando casas de la comunidad y que estaban tirando balazos.

Cuando la gente de Santa María Yolotepec estaba cerca de su casa es que agarra cuatro tortillas, su dinero y sus documentos de identificación y huye con su esposo y su nuera.

“Yo derramé mi maíz para poner nixtamal. Ya paré mi olla de nixtamal y ahí estaba yo con la lumbre. Estaba y atizando la lumbre para que arda y cuando escuchó mi nuera que había balazo y miró su celular, dice que ya están quemando casa, están balaceando, ya se vinieron cerca, vinieron balaceando y quemando casa y fue que nos salimos. Pues yo nomás lo que agarré fueron cuatro tortillitas y mi dinero nomás y mi papel. Nomás agarré y nos salimos, salí con mi esposo y mi nuera” (sic.), relata.

Al principio caminaron hacia las oficinas de la agencia municipal de Buenavista, donde se refugiaron por la noche. Al día siguiente caminaron hacia la comunidad de Cabecera de Cañada, y finalmente hacia Santiago Yosondúa, la cabecera municipal, donde se encuentra viviendo junto con otras 88 familias en la calle, a la intemperie.

“Allí estamos viviendo triste porque en el piso ahí nos quedamos. A dormir, ahí el piso, ahí frío, ahí nos quedamos a dormir. Y para el alimento, para comer, pues a veces nos van a dejar unas tortillas o masa y nosotros preparamos la tortilla o a veces compramos y así estamos viviendo aunque sea, pues triste, estamos viviendo. Poquito a poquito comemos”, cuenta.

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Su casa, dice, no fue destruida ni quemada; pero sí se robaron su mazorca y una de sus hijas logró rescatar a sus chivos; pero desde hace 142 días no regresa a su hogar y no sabe en qué condiciones se encuentra.

A la fecha, 61 mujeres, 27 niñas, 32 niños, 33 adultos mayores, 58 hombres, 12 madres solteras y dos bebés, se encuentran viviendo en la intemperie a un costado del palacio municipal de Santiago Yosondúa, cabecera de la comunidad de Buenavista.

En 2016, esta comunidad obtuvo una sentencia de amparo en la que se señala que las tierras son propiedad de Buenavista. Las autoridades municipales y agrarias de Santa María Yolotepec han condicionado el regreso de las familias desplazadas a la entrega del 50 por ciento de sus tierras; pero para Manuel López Rosales, agente municipal de Buenavista, eso es imposible, porque es prácticamente el territorio sobre el cual se encuentra asentada la población.

Manuel López, además, asegura que continúan los disparos de armas de grueso calibre hacia la comunidad de Buenavista, por lo que sigue sin haber condiciones para un retorno seguro, y asegura que hay omisión del gobierno del estado para garantizar el regreso a sus hogares, pese a que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca emitió medidas cautelares a favor de la comunidad, y pese a que en el estado existe una ley que castiga a los responsables de desplazamientos forzados.

El gobierno de Oaxaca, por su parte, asegura que mantiene activa una mesa de diálogo interinstitucional con la participación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “para atender el desplazamiento forzado interno de 88 familias de Buenavista, en el municipio de Santiago Yosondúa, derivado del conflicto agrario con Santa María Yolotepec”.

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