Sin embargo, autoridades y especialistas coinciden que falta una inversión millonaria y varios años más de obras para que esto se concrete.
“Creo que debemos ser prudentes con las expectativas”, afirma el agente naviero, Mario Ramón Cisneros, cuya compañía tiene una experiencia de más de 80 años en comercio marítimo, y quien advierte que no basta con el rompeolas para atraer a los enormes buques que presume el Presidente. “Por sí sola, la escollera Oeste no tiene ningún atractivo para que lleguen a Salina Cruz los barcos conocidos como Post Panamax que miden más de 300 metros de largo y cargan 15 mil contenedores”, explica.
Incluso, agrega el experto, de construirse ambos muelles, podrían cargar y descargar simultáneamente dos post Panamax dentro del remanso que forman las escolleras Este y Oeste.
Será hasta que se cuente con dichas obras, agrega Mario Ramón Cisneros, el agente naviero, a las que deberá sumarse la construcción de un acceso para el Tren Transístmico, cuando entonces sí el puerto sea “muy atractivo para el comercio marítimo”.
“No vamos a competir con Panamá, pero seremos una opción en la ruta marítima”, considera el especialista, sobre todo dado que dicho canal, hasta ahora la única forma de cruzar carga entre los océanos Pacífico y Atlántico, enfrenta problemas por la reducción en sus niveles de agua a causa de la sequía, lo que dificulta el tránsito de barcos y sus mercancías, y que a criterio de López Obrador indica la pertinencia de este megaproyecto.
Aunada a esa inversión de 14 mil millones de pesos, las autoridades portuarias han anunciado la aplicación de otros 180 millones de pesos para mantener en condiciones óptimas la operación del puerto actual donde llegan buques con cargas menores a las 40 mil toneladas. En otras palabras, habrá adecuaciones para que operen ambos puertos, lo que podría considerarse como el “viejo” y el “nuevo”.
Actualmente el puerto “viejo”, inaugurado en 1907 por el entonces presidente Porfirio Díaz y que también será modernizado, cuenta con un patio de contenedores de 5 mil 775 metros cuadrados y dispone de dos muelles para recibir barcos mercantes de hasta 197 metros de largo y 32 de ancho. También dispone de tres bodegas de almacenamiento de 10 mil metros cuadrado.
Es por ello que pese a que el camino por recorrer aún es largo, la inauguración de la escollera Oeste o Rompeolas, a juicio del empresarios y agentes navieros, no sólo abrirá la puerta a nuevas inversiones públicas para construir una nueva terminal especializada de contenedores y muelles, además de una planta de licuefacción de gas natural, sino para revivir las operaciones del puerto “viejo”.
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