La modernización de la carretera Salina Cruz–Zihuatanejo es uno de los proyectos de infraestructura carretera más importantes que actualmente impulsa el Gobierno de México para fortalecer la conectividad entre Oaxaca y Guerrero.
Los trabajos comenzaron en 2025 y se desarrollan por etapas, con el objetivo de concluir el proyecto en un periodo de cuatro años.
¿Cuál es el alcance y la relevancia de esta obra? Aquí te platicamos cinco aspectos que demuestran el impacto para las y los oaxaqueños.
De acuerdo con datos revelados por el Gobierno Federal, la modernización de esta carretera representa una inversión total de 31 mil 205 millones de pesos. Tan solo para 2026 está prevista una inversión de mil 613 millones de pesos, recursos que serán destinados a los trabajos programados para este año como parte de la siguiente etapa del proyecto.
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Una vez concluida, esta vía favorecerá directamente a más de 1.9 millones de personas que habitan en las regiones por donde atraviesa la carretera, esto de acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
La nueva infraestructura permitirá contar con traslados más seguros y eficientes, facilitará el acceso a servicios básicos y fortalecerá las actividades económicas de las comunidades, especialmente aquellas dedicadas al comercio, la agricultura, la pesca y el turismo.
Además del impacto en la movilidad, la construcción de esta carretera representa una importante fuente de empleo para la región.
La SICT estima que la obra generará alrededor de 93 mil empleos, lo que abre oportunidades laborales para miles de habitantes de Oaxaca y Guerrero, al tiempo que impulsa la economía local mediante la contratación de mano de obra y servicios relacionados con el proyecto.
La carretera contempla la modernización de 446 kilómetros de longitud. Como parte de los trabajos, la vía será ampliada a dos carriles para ofrecer una circulación más ágil y segura, disminuir los tiempos de traslado y mejorar la conectividad entre las comunidades de ambas entidades.
Los trabajos iniciaron formalmente en 2025 y la conclusión de la obra está programada para diciembre de 2029.
Durante la primera etapa, desarrollada en 2025, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) realizó la ampliación de 26 kilómetros de carretera y construyó ocho puentes, con una longitud conjunta de un kilómetro.
Para 2026, los trabajos continúan en los tramos Pochutla-Huatulco, Puerto Escondido-San José, Entronque Tangolunda-Tapanalá y Las Vigas. En esta fase se contempla intervenir 10 kilómetros adicionales, de los cuales dos corresponden al estado de Guerrero y ocho al estado de Oaxaca.
Esta obra fortalecerá la infraestructura carretera del sur del país, mejorará la movilidad entre ambos estados y generará mejores condiciones para el desarrollo económico, comercial y turístico de una de las regiones con mayor riqueza natural y cultural de México: el estado de Oaxaca.