El exconvento de Cuilápam es una escenario histórico cultural muy importante en Oaxaca; un rasgo que hace a esta construcción tan peculiar es su fachada en forma de castillo y una capilla principal sin techo, lo que despierta entre sus visitantes cierta curiosidad y admiración al mismo tiempo.
Este inmueble fue construido en el siglo XVI, durante el periodo de evangelización española, por los zapotecas y mixtecas que vivían en la región, bajo la Orden Dominicana.
Pese a tratarse de una inmensa obra inconclusa, este exconvento es considerado como una de las joyas de la arquitectura dominicana novohispana.
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Existen diversas hipótesis locales del por qué la construcción quedó inconclusa.
En un principio, tras haber iniciado en 1555 la obra arquitectónica se vio obligada a detener su construcción debido a un conflicto entre Hernán Cortés con la corona española, por lo que se reanudó alrededor del año 1560, pero ya nunca pudo ser terminada.
Y es que una de las principales hipótesis, que se rumora entre los locales, es que las epidemias que azotaron a la población alrededor del año 1560 provocó una reducción importante de la población, lo que a su vez se tradujo en poca mano de obra.
Otra hipótesis señala que ya no se continuó con la obra debido fallos en los cálculos constructivos.
Y, finalmente, una leyenda local (relatada por el creador de contenido Lenin Pineda) cuenta que, al tratarse de una magna obra sin precedentes, apoyada por un “misterioso personaje” benefactor, se solicitó almas a cambio de la construcción del templo en poco tiempo.
Fray Domingo, el encargado de la obra, accedió; pero posteriormente se arrepintió, y al romper el pacto la obra quedó inconclusa.
En su momento, el inmueble fue usado como escuela e incluso como cárcel, al grado que en 1831 en este lugar fue encarcelado Vicente Guerrero.
El atrio actualmente es utilizado como museo, donde se exhiben piezas con escrituras zapotecas, algunas con una antigüedad de más de 2 mil 500 años.
En las paredes del recinto aún se pueden apreciar murales de personajes eclesiásticos y de la corona española.
En esta construcción es posible apreciar los acabados a detalle, con una decoración minuciosa y exuberante, elementos propios del estilo plateresco; así como un toque del estilo gótico principalmente en la fachada.
En la parte trasera del claustro, se encuentra una estatua erigida en honor a Vicente Guerrero, el primer presidente de México, ya que en este sitio es donde fue fusilado.
El claustro ofrece una vista muy interesante, con un patio interior muy extenso; a la fecha en el lugar aún se siguen efectuando misas.