Oaxaca, tierra de colores, tradición y diversidad, también se tiñe de rojo cada diciembre con la llegada de la flor de nochebuena, una planta de raíces profundamente mexicanas que hoy conquista al mundo.
Aunque estados como Morelos y Michoacán encabezan la producción nacional, Oaxaca ha comenzado a posicionarse como uno de los productores emergentes más atractivos del país, un detalle que llama la atención tanto de visitantes como de amantes de la botánica.

Un símbolo mexicano con historia milenaria
La nochebuena, cuyo nombre en náhuatl es Cuetlaxóchitl —“flor que se marchita” o “flor de pétalos de fuego”—, ha acompañado a las culturas mesoamericanas desde tiempos prehispánicos.
Los mexicas la consideraban símbolo de pureza y renacimiento; además, la empleaban para obtener pigmentos rojos y como planta medicinal.
Su presencia era tan apreciada que incluso formó parte de jardines botánicos prehispánicos y fue registrada en códices y en crónicas de la época colonial. Con el tiempo, la tradición la vinculó a las celebraciones de diciembre, transformándola en un ícono universal de la Navidad.
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Oaxaca: productor emergente y destino ideal para conocer la flor
Aunque la producción nacional se concentra en Morelos, Michoacán, Ciudad de México y Puebla, Oaxaca destaca como uno de los estados productores más relevantes del sur del país, con más de 21 mil plantas reportadas en los últimos años.
Esta cifra, aunque menor en comparación con los grandes productores, cobra un valor especial al provenir de unidades productivas pequeñas, muchas de ellas familiares, que mantienen vivas técnicas agrícolas tradicionales.
En municipios con climas templados y cálidos, la nochebuena encuentra un ambiente perfecto para crecer. Quienes visitan Oaxaca durante noviembre y diciembre pueden admirar sus cultivos en viveros, mercados artesanales y tianguis regionales.
Para los turistas, este acercamiento ofrece una experiencia cultural única: observar de cerca la dedicación de los productores que trabajan durante meses en las plantas para lograr que cada una de ellas llegue radiante a las fiestas decembrinas.

Una flor mexicana que conquistó al mundo
La Euphorbia pulcherrima, nombre científico de la flor de nochebuena, es conocida internacionalmente como poinsettia. Su introducción en Estados Unidos a inicios del siglo XIX detonó su expansión global. Hoy es una de las diez plantas en maceta más vendidas del planeta y la número uno en valor de producción. Se estima que se comercializan más de 500 millones de ejemplares cada año en el mundo.
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En México existen más de 30 variedades, con colores que van del clásico rojo intenso hasta tonos blancos, rosados, amarillos o marmoleados. Estas variantes siguen despertando el interés de consumidores y especialistas, mientras que investigadores continúan estudiando su riqueza genética y el papel de México como centro de origen.

Cultivo artesanal y ciencia mexicana detrás de la nochebuena
En Oaxaca, como en el resto del país, el cultivo de esta flor implica meses de trabajo. Desde la preparación de la tierra en mayo hasta el cuidado minucioso del riego, la temperatura y la luz, el proceso exige conocimiento y paciencia.
Las productoras y productores, muchos de ellos de pequeña escala y con fuerte participación de mujeres, encuentran en la nochebuena una fuente fundamental de ingresos en temporada decembrina.
Oaxaca, tradición y color para esta temporada
La presencia creciente de viveros y productores oaxaqueños refuerza la relación del estado con esta flor emblemática. Para las y los visitantes, recorrer sus mercados y adquirir una nochebuena local significa llevarse a casa una parte auténtica de la identidad mexicana.
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Adquirir una nochebuena producida en Oaxaca es una manera de apoyar a comunidades locales, impulsar la economía regional y ser parte de una tradición que ha cruzado fronteras. Durante la temporada navideña, quienes visitan el estado pueden explorar mercados, hablar con productores y conocer de cerca cómo esta flor se ha convertido en un emblema cultural.
En tu próxima visita, no olvides buscar la nochebuena oaxaqueña: una flor que, más que un adorno, cuenta la historia profunda de México y convierte cada celebración en un encuentro con la naturaleza y la tradición.
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