Ante nuevos escándalos de abuso sexual, el Papa se dirigirá al Encuentro Mundial de las Familias

Después de que 34 obispos chilenos fueron obligados a renunciar por el propio Francisco en una medida sin precedente, debido a denuncias de abuso a menores y encubrimiento, la semana pasada en Pennsylvania se difundió un reporte por el mismo delito detallando el alcance de dichas acusaciones

El Papa Francisco en la plaza de San Pedro en el Vaticano - Foto: Stefano Rellandini/REUTERS
Mundo 24/08/2018 18:00 Gabriel Moyssen Actualizada 15:30

Una vez más, los escándalos de abuso sexual demuestran que se cuentan entre los problemas más acuciantes del papa Francisco, mientras el pontífice se prepara a dirigirse al Encuentro Mundial de las Familias este fin de semana en Dublín, Irlanda, entre nuevas revelaciones en Estados Unidos de décadas de ilícitos en la Iglesia Católica.

Menos de tres meses después de que los 34 obispos chilenos fueron obligados a renunciar por el propio Francisco en una medida sin precedente, debido a denuncias de abuso a menores y encubrimiento, la semana pasada un gran jurado en Pennsylvania difundió un reporte detallando el alcance de las acusaciones por el mismo delito a manos de clérigos católicos en seis de las ocho diócesis del estado.

El informe calcula que más de 300 prelados en toda Pennsylvania abusaron de al menos 1,000 víctimas conocidas durante 70 años, además de condenar la extendida cultura clerical que permitió a los altos dignatarios cerrar los ojos ante los ilícitos, a menudo enviando discretamente a los agresores a nuevas parroquias, donde tuvieron acceso ilimitado a nuevas víctimas siguiendo un patrón de conducta que se ha observado desde Boston hasta México y Australia.

Las averiguaciones de dos años del gran jurado, que abarcan la recopilación de medio millón de folios de reportes de diócesis e iglesias, implicó a diversos jerarcas en el encubrimiento, entre ellos Donald Wuerl, arzobispo de Washington, D.C.

Muchos de los clérigos ya fallecieron o están jubilados, mientras que otros intentaron evitar la divulgación de las conclusiones del panel, lo que llevó a que el reporte fuera editado parcialmente.

Además, el cardenal Theodore McCarrick resultó suspendido el mes pasado por las acusaciones de que abusó de seminaristas adultos y de un monaguillo durante los años 80, cuando fungió como arzobispo de Newark, Nueva Jersey.

El también arzobispo jubilado de la capital de Estados Unidos (2001-2006) es paradójicamente considerado como uno de los asesores más confiables de Francisco en la lucha contra el abuso. El papa Francisco escribió una carta a los católicos de todo el mundo el lunes, condenando el “crimen” y exigiendo la rendición de cuentas.

En la misiva de tres páginas, que se redactó en siete idiomas, enfatizó que “no mostramos atención por los pequeños; los abandonamos” y escribió, mirando a futuro, que “ningún esfuerzo debe escatimarse para crear una cultura capaz de prevenir que ocurran dichas situaciones, pero también para prevenir la posibilidad de que sean ocultadas y perpetuadas”.

Previamente, el Vaticano calificó lo denunciado en Estados Unidos como “reprobable moral y jurídicamente”, añadiendo que “esos actos fueron traiciones a la confianza que despojaron a los supervivientes de su dignidad y fe”.

Sin medidas concretas

Sin embargo, Francisco no dió ninguna indicación de qué medidas concretas está preparado a tomar para sancionar a los obispos—en EU y más allá—que encubrieron a los abusadores.

Asimismo, señalan críticos, el reporte sobre el tema aparece unos 30 años después de que la ola inicial de acusaciones de abuso sexual a niños en la zona de Boston sacudió a la Iglesia Católica en Estados Unidos.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos presentó en 2002 la Carta para la Protección de los Niños y Jóvenes, más conocida como la Carta de Dallas.

Bajo sus términos, los dirigentes eclesiásticos tienen la obligación de reportar los casos de abuso a las autoridades civiles, en lugar de mantenerlos en manos del clero.

El pontífice argentino, no obstante, desechó hace varios años la propuesta de un tribunal para obispos negligentes y también se ha negado a actuar frente a los informes creíbles de todo el mundo sobre los jerarcas, incluyendo al cardenal Norberto Rivera Carrera, ex jefe de la iglesia mexicana, que no denunciaron los criminales a la policía o que abortaron las investigaciones y que continúan en sus cargos.

En respuesta a las conclusiones del gran jurado de Pennsylvania, más de 140 teólogos y dirigentes educativos y laicos convocaron a todos los obispos de Estados Unidos a presentar sus renuncias, como un acto público de penitencia y la “abdicación voluntaria de su estatuto terrenal”, resaltó National Catholic Reporter.

Al reconocer que algunos prelados son “humildes servidores y pastores bien intencionados”, la declaración publicada en inglés y español en el blog Daily Theology los instó sin embargo a una dimisión colectiva por la “naturaleza sistémica de este mal”.

Hasta ahora, el papa Francisco aceptó la renuncia de cinco de los obispos chilenos. La Red de Supervivientes del Abuso Clerical también emitió un comunicado, pidiendo a los supervivientes y sus simpatizantes exigir que en cada estado de Estados Unidos las procuradurías generales abran expedientes similares al de Pennsylvania.

Por su parte, Kathleen McChesney, ex ejecutiva de la FBI y primera directora del Secretariado para Protección a la Niñez y la Juventud de los Obispos de Estados Unidos, afirmó que habría preferido ver más acciones concretas, aunque reconoció que el papa aceptó que los esfuerzos para ponerlas en marcha se han retrasado.

Como escribimos este año en la columna de opinión de EL UNIVERSAL in English, tras la abrumadora victoria del “sí” en el referéndum irlandés sobre el aborto, “todos los ojos estarán puestos en la visita de Francisco a Dublín para participar en el Encuentro Mundial de las Familias” este fin de semana con la presencia de 15 mil peregrinos de 116 países, incluso 6 mil menores de 18 años registrados.

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