Otro año bajo las lonas y sin recursos para reconstruir tras los sismos en Juchitán

Niños en riesgo: Las aulas provisionales de la Primaria Bilingüe Heliodoro Charis Castro están en peligro de caerse debido a los fuertes vientos
15/01/2020
09:46
Roselia Chaca
Juchitán de Zaragoza, Oaxaca
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Estudiantes y familias zapotecas comienzan otro año más debajo de lonas y viviendas de tabla, ante la falta de cumplimiento de empresas constructoras y el rezago en la entrega de los apoyos del segundo censo para la reconstrucción del gobierno federal.

Dos años y una semana exactamente han soportado viento, sol y lluvia las ocho tiendas de campaña familiar color café  que el Comité de Ayuda a Desastres Naturales y Emergencias Nacionales (Cadena)  donó en diciembre de 2017 a la Primaria Bilingüe Heliodoro Charis Castro en la Séptima Sección de Juchitán, pero los vientos de más de 200 kilómetros por horas, pronosticados por Protección Civil, que pegarán en la región este año no auguran su sobrevivencia.

Es más, las tiendas colocadas en la explanada de la institución y convertidas  en aulas provisionales son una amenaza mortal para los 420 alumnos que toman clases en ellas, pues muchas de las estructuras de metal  están dobladas y las lonas rotas, por lo que algunos están sujetadas con alambre para que no se caigan;  cuando el viento es muy fuerte las carpas se levantan.

En la hora del recreo los maestros vigilan a los alumnos para que no sufran algún  accidente, además de que se suspendió la materia de Eduación Física porque el espacio no lo permite, así que en esa hora se la pasan dentro de los salones o de las tiendas de campaña  realizando actividades didácticas.

“Es un estrés cada vez mayor el receso porque, como los niños son muy inquietos, corren alrededor de las tiendas de campañas, es imposible frenarlos.

“Algunas ya están sujetadas con alambres, están rotas  y se teme que se caigan o causen una desgracia, por eso los maestros estamos  vigilándolos todo el tiempo, por eso estamos exigiendo la agilización de la reconstrucción, pero no hay nada, nos tienen abandonados”, lamenta Rodrigo Cabrera Vásquez, director de la escuela.  

La primaria Heliodoro Charis Castro fue  uno de los 12  planteles de la Zona Escolar 143 de Escuelas Bilingües de la Delegación D-I-286 que  suspendieron sus obras de reconstrucción, debido a que las constructoras responsables las abandonaron por falta de pago del Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa  (Iocifed).

En la primera etapa de reconstrucción a la  empresa Salcedo se le asignó un total de 2 millones de pesos para reparar tres aulas dañadas y construir el cimiento de siete aulas más que fueron totalmente demolidas por los daños del sismo del 7 de septiembre de 2017. 

La empresa construyó los cimientos de las siete aulas,  reparó adecuadamente dos de los salones, el tercero  quedó mal, al grado que tiembla cuando un camión grande pasa por la calle y  pone en peligro a los niños.

La empresa se fue y después de tanta presión de los maestros y padres de familia, el Iocifed, con su titular Adolfo Maldonado, se comprometió con el representante de una nueva empresa a continuar con la obra con recursos propios, pero después de invertir durante dos meses, la nueva empresa dejó el trabajo por falta de pagos.

La obra iba a comenzar hace 15 días, pero no hay nada,  los niños siguen en las lonas y la obra sigue estancada en  20%.


Viviendas.

Marisela Vicente Baltazar es de la Quinta Sección de Juchitán y también cumple dos años viviendo con su esposo y  su madre dentro de un cuarto de madera que construyó de manera provisional, después de que su vivienda de tejas se cayera con el sismo de 8.2 grados.

A un lado de su cuarto,  levantó  una nueva casa de block con el dinero que el gobierno federal le dio en el primer censo, 120 mil pesos, además de inversión personal, aun así no logró ni ponerle el piso, mucho menos puertas ni ventanas; quedó en 50% de avances.

Marisela Vicente  lleva dos años viviendo en un cuartito de madera

Al no concluir su casa, volvió a  entrar en el nuevo programa de reconstrucción del gobierno federal, desde  mayo recibió una tarjeta de  Bienestar, pero hasta el día de hoy no tiene noticias del apoyo,   tampoco puede avanzar en la construcción, porque apenas y sobrevive con lo que vende y lo que gana su marido como carpintero.

El único apoyo que recibió fue un piso firme de parte del grupo político Cocei Nueva Generación, que encabeza René Vásquez.

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Foto: Roselia Chaca

“Por lo menos, ahora tengo piso firme  que me iba a costar más de 10 mil pesos, dinero que no tengo. Ahora, con los fuertes vientos, vamos a salir de la casita de madera para resguardarnos en la casa que está en obra negra”, comentó.

La organización Cocei tiene contabilizado al menos 100 familias en Juchitán que no lograron terminar sus viviendas y esperan los apoyos.

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