¿Para todos?: Decreto presidencial, esperanza de acceso digno a 4km de playas en Huatulco

Pobladores de este destino turístico acusan que para llegar a algunas de las playas más hermosas sólo hay brechas en mal estado y vías controladas por complejos, lo que inhibe la presencia de visitantes locales
¿Para todos?: Decreto presidencial, esperanza de acceso digno a 4km de playas en Huatulco
Fotos: Edwin Hernández y Roselia Chaca
20/11/2020
11:56
Roselia Chaca
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Santa María Huatulco.— Los 312 polines de  madera sujetos con varillas, la mayoría en mal estado y desprendiéndose por la falta de mantenimiento, hacen de escalones incrustados en un pequeño cerro y son la única vía pública que visitantes y habitantes de Huatulco  pueden utilizar para bajar a la paradisíaca playa El Tejoncito, acaparada por un club residencial. 

Éste no es el único espacio de playa cuyo acceso público es rústico y  peligroso en todo el desarrollo residencial y hotelero más importante de Santa María Huatulco, que abarca las bahías Chahué, Tangolunda y Conejo. 

Son más de 4 kilómetros de playa que sólo cuentan con caminos públicos acondicionados por desarrolladores  y autoridades para asegurar que el acceso a las playas es “completamente libre”,  pero que terminan por inhibir la presencia del turismo local  por el  mal estado  en que se encuentran. 

Prestadores de servicio, habitantes y pescadores de la zona esperan que, con el decreto presidencial publicado  el 29 de septiembre pasado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), por lo menos los caminos a las playas que siempre han estado acaparados por los particulares sean más “accesibles” y “decentes”,  y  que los nuevos complejos hoteleros que están proyectados  no cierren los accesos y dejen sólo los llamados “pasos de servidumbre”.

Lo anterior,  dado que con  la publicación de dicho  documento  se modifica el artículo 8 de la Ley General de Bienes Nacionales para garantizar el libre acceso y tránsito en todas  las playas del país, algo que por el momento se cumple con trampas. 

Lee: AMLO publica decreto que garantiza el libre acceso y tránsito en playas de todo el país 

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Los caminos “libres”

El letrero para la playa El Tejoncito está al pie de un cerro que se sube y se baja en 40 minutos, a un costado  del club privado Celeste Beach Residences & Spa, que se localiza dentro del conjunto residencial Conejos. 

Para gozar de esta pequeña bahía escondida se tienen dos opciones: subir y bajar los 312 escalones del  cerro o ser huésped del complejo diseñado por el afamado despacho HKS Arquitectos, a cambio de pagar  6 mil pesos al día, según se oferta en la web.  

Cuando se creó el  complejo residencial  de alta plusvalía,  la playa era parte del proyecto, pero, después, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur)  vendió la parte frontal al mar y les cerró el paso a los condóminos, quienes,  a pesar de las protestas, nada pudieron hacer porque el proyecto logró todos los permisos federales. 

Por “generosidad” se dejó el acceso por el cerro, aunque hubiera sido más fácil  crear un camino plano en el costado izquierdo del Residencial Celeste, que facilitaría   llegar a la playa en menos de cinco minutos. 

Pero no se hizo por que la intensión siempre fue la  “exclusividad”.

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Antes de llegar a El Tejoncito están las playas públicas  El Tejón, Los Pescadores y Tangolunda. La primera no tiene letrero alguno,  pero  antes se ubican dos hoteles cuyos guardias de seguridad indican a los visitantes que la única forma de acceder a estas playas  es por el paso público de El Tejón, aunque en uno de los complejos,  por un pase de  mil 200 pesos por persona, se podría hacer uso de las instalaciones y tener el acceso a  la playa.

Lo anterior,  pese a que el decreto presidencial  es claro al especificar que el acceso a las playas marítimas  y la zona federal contigua a ellas no podrá ser inhibido, restringido, obstaculizado ni condicionado. Y en  caso de que no existan vías públicas o accesos, los propietarios de terrenos colindantes  deberán permitir el libre acceso a través de “pasos de servidumbre” que,  para el efecto,  convenga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales  (Semarnat) con los propietarios, mediando la  compensación. 

De lo contrario, se sancionará con multas de entre 3 mil y hasta 12  mil veces el valor a los propietarios de terrenos colindantes.

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Para entrar a El Tejón, el camino es estrecho  y apenas marcado, imposible de recorrer para  niños y ancianos. Se trata de  una bajada donde la tierra y las piedras  están sueltas.

Para llegar  a  Los Pescadores, playa  perteneciente a la bahía Tangolunda, se debe seguir  un camino de terracería en muy malas condiciones, o  al menos hasta hace un par de meses, cuando  los dueños de un nuevo complejo hotelero colocaron una reja con un letrero que especifica “propiedad privada”, asegurando que el camino  les pertenece, lo que molestó a  pescadores que usan esa playa para desembarcar con sus productos, por lo que se organizaron y abrieron el paso.

Actualmente,  el camino está abierto, pero el letrero sigue ahí y los lugareños temen que vuelvan a cerrar cuando se concluya el complejo.  

Ricardo Pacheco, regidor de Turismo del ayuntamiento de  Huatulco, asegura que en el destino nunca se ha discriminado a los habitantes en  la utilización de las playas, porque en toda la franja hotelera existen los caminos públicos, pero asegura que en algunas no se pueden mejorar los accesos  por ser reservas naturales protegidas.

Pese a ello, reconoce que ha existido una mala interpretación sobre “la exclusividad” de las playas,  por lo que, dice, se espera que con el nuevo decreto se respeten los caminos públicos y se creen más.

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“Creemos que el nuevo decreto ayudará a poner más claro el panorama y los conglomerados no cerrarán los pasos públicos y dejarán caminos de servidumbre; es más,  ya se están habilitando otros accesos públicos  como el de la playa Punta Arena”, afirma. 

Defensa del camino público

Todos los días, Guadalupe Onofre y Jorge Silva colocan en una pequeña vereda  a la orilla de la carretera que lleva al conglomerado de hoteles Secrets Huatulco Resort & Spa  un letrero de cartulina de un color chillante con el nombre del lugar:  bahía Conejo. Para que no desaparezca,  como siempre, al retirarse del lugar se lo llevan.

Este matrimonio posee una carpa donde venden  cocos, cervezas y ceviches que  se ubica exactamente al extremo izquierdo de la bahía, lejos de la vista del conglomerado hotelero.

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Hace ocho años, esta pareja, junto con otros pobladores y pescadores, ofrecía  servicio de alimentos  en  un restaurante rústico  en el  extremo derecho de la bahía, con un sendero más plano para todo tipo de vehículos, pero  todo eso acabo cuando Fonatur vendió el polígono a Cemex y ésta  cerró el camino con mallas, colocó guardias  privados y los  desalojó. 

Pese a  la resistencia, la justicia estuvo de parte de los desarrolladores. 

Algunos prestadores de servicios como este matrimonio se resistieron a abandonar la bahía y ocuparon el otro extremo, donde existe  el último acceso, en el que se tiene que atravesar el cerro. En estos años, con mucho esfuerzo han condicionado el camino en la medida de sus posibilidades.

“Resistimos porque de esto vivimos,  pero los del hotel han intentado corrernos desde hace ocho años porque afeamos su vista, según ellos. Para ellos es mejor que no haya gente ajena a su hotel en la playa, porque la venden como exclusiva y de lujo,  por eso han intentado hasta cerrar el único camino por el cerro”,  dice  Jorge.

El hombre cuenta que en 2018 colocaron postes de cemento para restringir este paso, porque el cerro ya tiene dueño, pero se  organizaron y pararon, “pero no tardarán en volver a  accionar y a hostigar ”, advierte. 

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Esta pareja considera injusta la política de Fonatur de vender a diestra y  siniestra las zonas de playas y ni siquiera invertir en la rehabilitación de las vías públicas, por eso, el nuevo decreto les da esperanza y les abre la posibilidad de exigir a la instancia federal acondicionar los caminos para que los visitantes locales y extranjeros disfruten de una de las playas más hermosas de Huatulco.

“Son caminos tramposos los que nos dan al pueblo, muchos no dan ganas de usarlas porque son peligrosos, lo peor es que lo avala Fonatur, a los empresarios y políticos les dan todo, a nosotros nos corren. Nosotros confiamos  que ahora con esta nueva ley no se permita el cierre de caminos y las que existen las rehabiliten” comenta Guadalupe, mientras se preparaba para recoger sus productos y quitar otro día más su letrero.

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