Golfinas regresan a su santuario

Miles de tortugas viajan desde América Central hasta playa La Escobilla para dejar sus huevos; en promedio se registran un millón de anidadas al año

Foto: Mario Arturo Martínez / EL UNIVERSAL
Municipios 27/08/2017 10:30 Christian Jiménez Santa María Tonameca, Oaxaca Actualizada 10:57

La costa oaxaqueña asoma miles de caparazones que viajaron desde América Central al Pacífico sur. Es el cuarto mes de desove del año; desde mayo, las tortugas golfinas han arribado a la playa para depositar sus huevos en la arena.

El pasado fin de semana tonos naranjas y azules bordean el cielo, mientras los quelonios intentan llegar al lugar idóneo para dejar sus huevos bajo la arena. El peligro del saqueo acecha cotidianamente, lo que ha obligado a utilizar drones para vigilar las áreas.

La Playa de La Escobilla, se localiza a 242 kilómetros de la Ciudad de Oaxaca, por la Carretera Federal No. 200 Oaxaca. En el kilómetro 181 de la Carretera Puerto Escondido – Pochutla; es ahí donde sucede una de las maravillas de la naturaleza, perceptibles para los seres humanos.

Érika Peralta Buendía, encargada del santuario La Escobilla,  la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp),  dependiente del Centro Mexicano de la Tortuga (CMT), menciona en el campamento que coordina actividades con elementos de la Marina que en  esta ocasión, la “arribazón” inició el viernes 11 de agosto, día en el que se contabilizaron 97 mil 555 tortugas; este mes, la presencia de los ejemplares duró cinco días.

Ésta fue la primera arribada grande de la temporada, sin embargo, pero en septiembre u octubre, podría registrarse otra más grande, en la que hasta 350 mil tortugas podrían hacer su nido. En enero finalizará la llegada de tortugas.

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El santuario

En México sólo hay tres playas a donde llegan las tortugas golfinas: Morro Ayuta y Escobilla, en Oaxaca; así como Ixtapilla, en Michoacán. La Escobilla, particularmente, arroja registro sobre arribadas de tortugas desde hace aproximadamente 70 años de forma regular.

Por el número de ejemplares que realizan desove en el lugar, la playa se considera el mayor santuario de tortugas golfinas en México.

“La importancia de la playa radica también en que la playa es productiva para la proliferación de la especie”, explica Peralta Buendía.

La llegada de tortugas a territorio estatal se ha visto amenazado constantemente por los saqueadores furtivos de los nidos, hasta poner a la especie en peligro de extinción. Aunque elementos de la marina, Conamp y voluntarios custodian las playas,  se registran aún casos de saqueo. La especie se encuentra en Peligro de Extinción, de acuerdo a la norma NOM-059-SEMARNAT-2010.

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Rastreo con drones

Fue en 2015, en la playa Morro Ayuta, en San Pedro Huamelula, cuando la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Marina (Semar) pusieron a prueba la tecnología para rastrear a los ladrones de nidos. En La Escobilla el modo de operación es distinto, voluntarios y uniformados peinan a pie y en cuatrimoto, el terreno, incluso, en la oscuridad, para evitar la explotación de los nidos que fueron tapados  y cubiertos durante la jornada de arribo.

“La tortuga golfina es una especie que está catalogada como en recuperación. Afortunadamente, desde 1990, año en que se dio la veda, la población ha ido en aumento año con año, con algunas excepciones que registran menores cifras con respecto a años anteriores”,  explica la representante de Conanp.

Anualmente, en La Escobilla se registran en promedio un millón de anidadas; la cifra se ha convertido en una meta para constatar, año con año, que la población de quelonios está fluctuando de un modo más estable. No obstante, desde hace más o menos una década, la cifra se ha mantenido.

En 2016, la playa registró entre 850 mil y 900 mil tortugas que llegaron a anidar sus huevos; para esta temporada de anidación se espera una cifra más significativa.

Este año, el periodo inició a tiempo, desde hace ya varios años, la temporada de arribadas inicia en el mes de mayo, cuando llegaron 13 mil tortugas.

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Veda y vandalismo

Para garantizar la reproducción de las especies de tortuga y reducir el riesgo de extinción, el 31 de mayo de 1990 se publicó, en el Diario Oficial de la Federación, el decreto de veda permanente para la pesquería en aguas nacionales.El  Código Penal Federal estipula que “el consumo y venta de carne y huevos de tortuga es ilegal", en caso de incumplimiento se establece una sanción de hasta nueve años de prisión, además de multas.

El 25 de junio, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con la Secretaría de Marina recuperó cerca de un millar de huevos de tortuga golfina en Playa La Escobilla.

El pasado 10 de agosto, elementos de la Policía Federal aseguraron más de dos mil 200 huevos de tortuga parlama, en Bahías de Huatulco, durante tareas de vigilancia en la carretera Pinotepa Nacional-Salina Cruz.

Los huevos se venden en la Costa y el Istmo de Tehuantepec por un precio de hasta 50 pesos por docena, mientras que una tortuga de entre cinco y nueve años de edad tarda más de dos horas y media en cavar los nidos, y nada por varios días para llegar a la costa. Una tortuga en edad promedio es capaz de poner huevos por periodos de cada dos o tres años.

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La anidación

Una vez que la tortuga emerge del mar, si no hay ninguna perturbación se dirigirá en línea recta hacia la parte alta de la playa. De alguna manera las hembras perciben el lugar apropiado para construir el nido guiándose por la consistencia de la arena, la humedad, la temperatura y quizá el olor del sitio escogido.

De acuerdo con datos de la Conanp, un ejemplar llega a depositar hasta 100 huevos; en La Escobilla, se contabiliza en promedio un total de 150 mil huevos por arribada, lo que se traduce en 15 millones de huevos depositados al año.

Aunque la arribada de tortugas se registra principalmente en La Escobilla y Morro Ayuta, playas aledañas también reportan la llegada de ejemplares; en estos casos los nidos se resguardan en redes hasta que llega el momento de la eclosión.

La espera para que los huevos “revienten”, dura 45 días. Antes de eso, los huevos deben sobrevivir a la llegada de los depredadores naturales y de otras tortugas que realizan su anidación sobre los huecos ya hechos por otras tortugas anteriormente, las que llegan después sacan los huevos que ya estaban depositados.

Del total de los huevos que tocan la arena de la playa, sólo un 12%, aproximadamente consigue eclosionar.

A las dificultades que enfrentan los huevos para llegar a convertirse en tortugas, se suma la mano del hombre, más allá de los depredadores, las visitas turísticas sin guías autorizados al mando, influyen en el mal estado de algunos nidos, pues a su paso los afectan al desconocer su ubicación.

Influye, también, la temporada del año en que los huevos sean depositados; los meses de noviembre y diciembre, por el clima frío, son más propicios para anidadas exitosas, pues sobreviven hasta el 60% de los huevos. Se estima que se han liberado más de 150 millones de crías de tortuga golfina en los últimos 25 años.

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