Cándido recuerda que su padre Francisco tenía también el don de hacer música con las hojas de laurel, así que de él aprendió la técnica de los soplidos y cómo colocar la hoja en la boca.
“Sólo una vez me dijo cómo se colocaba la hoja, qué tipo de hojas y cómo soplar. De allí sólo practiqué, hasta que un día toqué un son regional frente a él y se sorprendió. Con su sorpresa entendí que ya había aprendido la técnica de la hoja de laurel. Este don es parecido al del chiflido, no toda la gente sabe chiflar, es una habilidad que combina los labios y la lengua, igual sucede con las hojas de laurel”, comenta Cándido, mientras descansa sentado en la galera de su vivienda.
Para lograr las melodías se requieren hojas con la estructura de las de laurel o como las del bejuco de zorrillo, por ser delgadas y porque no se rompen al doblarse; además, la delgadez también permite obtener ciertos tonos. El músico cuenta que algunos utilizan las hojas tiernas de limón o naranja, por las mismas características.
“Una vez un músico me invitó a que lo acompañara a un evento que realizaba una radio local. Allí toqué con mi hoja de laurel, mucha gente me escuchó por la radio y hasta una señora me quiso contratar para ir a tocar a su fiesta. Llegaron a contratar a mi hermano y a mí en los velorios, en los viejos tiempos éramos muy conocidos”, recuerda este campesino.
La edad y la mermada salud le dificultan a Cándido sostener tonos altos, pero no le impiden intentarlo, complace a sus amigos con viejas melodías y al visitante que le solicita una canción.
Más información

Municipios
Integrantes de la Unión de Pueblos de Yautepec, Oaxaca bloquean la carretera 190; exigen recursos para obra pública

Municipios
Decomisan decenas de iguanas en terminal camionera de Matías Romero, Oaxaca

Municipios
Detienen a cuatro presuntos responsables del asesinato de un joven de 17 años en Juchitán

Municipios
Denuncian cobro de 500 pesos por persona para dejar salir a visitantes de Santiago Laollaga, Oaxaca

























