. – “Estamos amenazados de muerte por el crimen organizado, somos hombres de guerra, pero nos vamos a defender, a lo que salga”, exclaman pobladores de la comunidad José López Portillo o Chocomanatlán, de Santa María Chimalapa.

Desde octubre del año pasado, reveló el secretario auxiliar de bienes comunales, Sabino Romero “hemos resistido el asedio de esos mañosos que se quieren aprovechar de nuestros recursos naturales y de los caminos”.

En los últimos días, tras la detención de las autoridades de Cintalapa, Chiapas, se recrudecieron las amenazas. Mandaron a decir que “firmáramos una carta pidiéndole al gobierno que no queremos vigilancia” Obviamente que esa carta, ya elaborada, no se firmó por nadie de Chocomanatlán.

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Los pobladores de José López Portillo realizan sus compras en Cintalapa y “nos amenazaron que allá nos van a quebrar si no dejamos que entren a la selva donde empezaron a instalar aserraderos móviles para aprovechar los recursos madereros de nuestros bosques”.

Debido a ese ambiente de tensión, miedo y amenazas, los maestros de educación primaria y de la telesecundaria, enviaron un oficio a los padres señalando que decidieron “suspender las clases con el objetivo de salvaguardar la integridad y seguridad de nuestras alumnas y alumnos”.

Las escuelas están cerradas y la niñez vive espantada, “preguntando cuándo llegarán esos hombres vinculados con el crimen organizado”. De igual forma, la unidad médica del IMSS-Bienestar está cerrada, La doctora también tiene temor de las amenazas.

Sin servicios educativos y sin servicios médicos, y con escasas posibilidades de acudir a Cintalapa, a dos horas y media de López Portillo, la vida se vuelve más dura, dicen y por esa razón piden que el gobierno federal les brinde la seguridad con un destacamento fijo en la zona.

De noche, escuchamos que vuelan drones, como para vigilar al pueblo, ya nos sentenciaron a muerte, pero nos vamos a defender, a lo que salga. Nuestra misión es cuidar la selva, proteger los ríos y salvaguardar la fauna, enfatizaron.

No son hombres de guerra, pero la sobrevivencia en condiciones adversas de la selva, les ha dado fortaleza y experiencia para cuidarse de cualquier incursión nocturna y por esa razón tienen varios frentes de vigilancia, “para que no nos agarren dormidos”, en lo que el gobierno les de seguridad.

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