Juchitán.- La asamblea comunitaria de Santa María Chimalapa renunció al 73 por ciento de su territorio para que sea destinado como un área de conservación; sin embargo, señaló que detrás de esta decisión "voluntaria" también hay una historia de imposición el Gobierno federal a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
En la asamblea realizada el pasado 27 de junio de 2026, la comunidad acordó renunciar a las tres áreas para su conservación, las cuales abarcan 334 mil 878 hectáreas, y que fueron impuestas por la Conanp desde el 22 de julio de 2022.
La comunidad recordó que ese día, hace cuatro años, en una asamblea extraordinaria solicitada por la Conanp, pretendió realizar un acto político presionando a la asamblea para que aceptaran su "propuesta" de decretar como áreas naturales protegidas las áreas de Cerro Azul, con una superficie de 3 mil 555.33 hectáreas; La Gringa Zona Oriente, con una superficie de 107 mil 119.19 hectáreas, y Tres Picos, con una superficie de 224 mil 204.38 hectáreas.
Ese 22 de julio de 2022 estuvo presente el entonces comisionado nacional, Adán Peña Fuentes, quien sorpresivamente llegó acompañado de varios comisariados de bienes comunales de otras comunidades del Istmo de Tehuantepec.
Pese a que la asamblea comunitaria rechazó absolutamente esa "propuesta", la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) emitió un boletín titulado: "Se impulsa en los Chimalapas la figura de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación”.
“Enterándonos meses después, que nuestras autoridades comunales de entonces habían aceptado y firmado, a espaldas de nuestra Asamblea Comunal y violando nuestro Estatuto Comunal, el acta de aceptación voluntaria, recibiendo los llamados Certificados de ADVC; actos como éstos fueron la causa de que, en enero de 2026, nuestra asamblea destituyera a todo el Cabildo comunal de entonces”.
La comunidad señaló que con esta imposición, la Semarnat y la Conanp violaron el derecho fundamental al Consentimiento Previo, Libre e Informado, porque no sólo se les impusieron las tres AVDC rechazadas por la asamblea general de nuestra Cabecera Comunal, sino que la inmensa mayoría de las 334 mil 878 hectáreas se ubican en el territorio ocupado por Congregaciones Comunales Chimas, “mismas que no tienen ni el más mínimo conocimiento de esta imposición realizada sobre el territorio bajo su cuidado”.
Además, destacó que “curiosamente”, toda la porción oriente de su territorio, invadido y depredado por núcleos agrarios de origen chiapaneco, encabezados por los núcleos Cal y Mayor, Merceditas, Constitución y Canaán, quedan fuera de los polígonos impuestos por Conanp. "Como si con ello, el Gobierno federal estuviera previendo que tal territorio, de más de 40 mil hectáreas, finalmente sería arrebatado a nuestros Bienes Comunales”, apuntó.
Por último, la comunidad recalcó que como pueblo indígena zoque chimalapa no se oponen a la conservación y protección de sus montañas y de su invaluable biodiversidad; al contrario, si todavía existen esas montañas cubiertas de bosques y selvas ha sido gracias a su forma de relacionarse tradicionalmente con la madre naturaleza.
“Y, gracias también, a la tenaz e histórica lucha que hemos dado desde hace más de 70 años, y que actualmente seguimos dando, en defensa de nuestro territorio y en contra de talamontes, ganaderos, neo latifundistas y funcionarios corruptos”.
Santa María Chimalapa sostuvo que la determinación de conservar y proteger su territorio fue porque, desde 1991, frente a la amenaza de la imposición de una Reserva de Biósfera federal, autoridades y congregaciones comunales chimas tomaron la decisión de auto decretar la Reserva Ecológica Campesina de los Chimalapas, manejada y administrada por las propias comunidades.
“De abajo hacia arriba, basada en la elaboración de ordenamientos ecológicos comunitarios, realizados con participación directa de técnicos prácticos comunitarios, de los cuales se logró realizar dos ordenamientos comunitarios San Francisco la Paz-la Gringa y San Antonio Nuevo Paraíso”.
No obstante, la propuesta y decisión comunal de crear una verdadera reserva comunitaria nunca fue aceptada por el Gobierno federal, que terminó por pretender imponer las señaladas Áreas Dedicadas Voluntariamente a la Conservación, las cuales finalmente quedarían bajo control y manejo de la Conanp y no bajo control y manejo de los pueblos chimas.