Oaxaca, Oax.- El 20 de febrero de 2026, la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader) del gobierno del estado, anunció un programa para combatir la plaga de la “mosca de la fruta” que afecta principalmente a la producción del mango en la región del Istmo de Tehuantepec.

Este programa incluye esparcir sobre 40 mil hectáreas de huertos de mango el malatión a través del uso de drones T100 y con la instalación de 40 mil estaciones de cebos artesanales. La inversión de recursos públicos ascendió a 10 millones de pesos e incluyó otros insumos que se entregaron a los productores, “con el fin de fortalecer” la exportación de esta fruta.

A tan sólo unos días de haberse aplicado, este químico mató a miles de abejas y colmenas completas de apicultores de San Pedro Tapanatepec y Chahuites, municipios de la zona oriente de la región del Istmo de Tehuantepec que se dedican a la producción de miel, pero sus efectos dañinos van más allá de causar la muerte de abejas, consideradas cruciales para la preservación de los ecosistemas en el mundo por su función polinizadora.

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Especialistas consultados por EL UNIVERSAL explican que el malatión es un insecticida altamente tóxico y de amplio espectro que mata a todos los insectos con los que tiene contacto, contamina la tierra, el agua de los ríos, del mar y el agua para el consumo humano, se queda impregnado en los árboles y en las frutas sobre las cuales fue rociado. Es altamente tóxico para las personas que lo manipulan o lo aplican, y además, al ingresar al cuerpo ya sea de manera directa o a través de beber agua o un alimento contaminado, se convierte en un precursor del cáncer, entre otras enfermedades. Y su degradación en otras sustancias es aún más peligrosa.

Foto: Especial
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Desde hace cuatro años, este químico fue prohibido en los países del continente europeo; pero en México y en Estados Unidos de América está permitido. En el país no ha sido incluido dentro de las dos listas de plaguicidas, pesticidas o insecticidas, que fueron prohibidos durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador y en el actual, de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Su impacto tampoco se reduce al momento de su aplicación. En la tierra, por ejemplo, puede perdurar más de 20 años y en los de mango, el insecticida se traslada al fruto. Sólo con prácticas agroecológicas es posible eliminarlo de la tierra en un periodo de tres o cuatro años.

Homero Blas Bustamante, consultor de organismos internacionales como el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), entre otras, advierte que el programa del gobierno de Oaxaca con el cual se están esparciendo 2 mil 500 litros de malatión lo que va a provocar, primero, es la contaminación de los mismos árboles y la fruta del mango; y segundo en todo aquel material vivo y no vivo con lo que tenga contacto, como plantas, animales, agua y suelos.

Esta sustancia química, explica, no sólo se queda en el medio ambiente, sino que sufre un proceso de degradación y se convierte en otras sustancias llamadas metabolitos, que son mucho más peligrosas que el mismo insecticida.

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL
Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL

“Los mismos fabricantes y los técnicos que lo aplican recomiendan una protección extrema para poder aplicar ese producto en los cultivos. Ahora pensemos, si hay una protección extrema para aplicarlo, imagínate los residuos que pueda haber en la fruta o en otros productos, porque una vez liberado al ambiente, las sustancias se mueven por el viento, por el agua, por el traslado de mercancías, etcétera; se traslada a otros lugares. Entonces, por eso es que es clasificado como altamente peligroso”.

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Adela Solar Hernández, presidenta del Consejo de Vigilancia de la Unión Nacional de Apicultores, padece una alergia y sostiene que fue causada por el uso del malatión desde hace 50 años en la zona oriente de la región del Istmo de Tehuantepec, y para ella, el aumento en el número de personas con cáncer en municipios de esta zona de Oaxaca está asociada a la dispersión de este plaguicida.

“Yo recuerdo que desde que era niña, en las oficinas del Comisariado concentraban el malatión, y quemaban las cajas y tarimas impregnadas con el insecticida, y mi casa está al lado de esas oficinas, y en mi caso creó una alergia. Por eso lucho contra ese químico, independientemente de mi lucha por la vida de las abejas.

“Hay mucha gente que está muriendo de cáncer últimamente en la región. El malatión por lo regular se va al hígado, al páncreas”, asegura.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica al malatión dentro del Grupo 2A, probablemente carcinógeno; es decir, asociado a riesgos de cáncer, daños al ADN y disfunciones hormonales.

El especialista Homero Blas, expresidente en América Latina de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), agrega que en el sur humano este insecticida genera desde alergias, problemas en el riñón y cáncer. Incluso, apunta, se han encontrado residuos de esta sustancia en la orina de niños y personas adultas.

“Es un precursor de cáncer. El cuerpo cuando detecta una molécula extraña en una célula del cuerpo humano como el malatión o sus metabolitos, lo que hace es enloquecer y eso va provocando la muerte de las células. A esa muerte de células es lo que se llama cáncer”, puntualiza.

Insecticida arrasa con abejas

En la zona oriente de la región del Istmo de Tehuantepec, como Chahuites, San Pedro Tapanatepec, Santo Domingo Zanatepec, San Francisco Ixhuatán y San Francisco del Mar, existen entre 150 y 170 apicultores que producen alrededor de 80 toneladas de miel por temporada, la cual dura cuatro meses entre noviembre y febrero.

La dispersión de este plaguicida, señala Adela Solar, ha afectado a los productores no sólo al provocar la muerte de las abejas, entre un millón y dos millones de abejas por temporada, sino también por la contaminación de la miel. Explica que estos insectos salen a pecorear desde las cinco de la mañana, y lo hacen en flores y plantas contaminadas; las que logran regresar vivas a la colmena, producen una miel con esta sustancia química.

Apicultores de Oaxaca llaman a reducir agroquímicos en beneficio de las abejas y el medio ambiente. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Apicultores de Oaxaca llaman a reducir agroquímicos en beneficio de las abejas y el medio ambiente. Foto: Archivo EL UNIVERSAL

Por lo regular, dice, la mayoría de la miel se exportaba a Europa; pero ha bajado la exportación porque en los estudios que realizan al producto, detectan residuos o la presencia de malatión. Esa es la razón, apunta, por la que los apicultores han optado por el mercado local.

Blas Bustamente menciona que las abejas son también de importancia económica, además de su trascendencia para el medio ambiente. Su mortalidad en México y en el mundo está asociada principalmente al uso de sustancias pesticidas que se aplican en los cultivos.

“Por eso los apicultores se preocupan cuando se libera el malatión, y en este caso no es un litro o dos los que va a liberar el gobierno de Oaxaca, sino dos mil 500 litros. Y la misma miel tiene un alto riesgo de tener trazas de malatión; las colmenas colapsan, la miel está contaminada y ésta es para consumo humano. Y por eso es que la miel mexicana ha tenido sus etapas críticas en el mercado internacional porque se han encontrado residuos de pesticidas en los contenedores que se exportan, principalmente Europa”.

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No representa riesgos significativos: Gobierno de Oaxaca

Según la Sefader, el uso de malatión en la campaña contra la mosca de la fruta está avalado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), y es aplicado “bajo criterios técnicos, normatividad federal vigente y estrictos protocolos de seguridad; con el objetivo de proteger la producción frutícola y el estatus fitosanitario de la entidad”.

También sostiene que el uso de este producto químico, se encuentra sustentada en la Norma Oficial Mexicana NOM-023-FITO-1995, que establece los lineamientos para la campaña contra moscas de la fruta.

“De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, (EPA, por sus siglas en inglés), ha concluido que, usado conforme a las especificaciones técnicas, no representa riesgos significativos para la población general”, recalca la dependencia del Gobierno de Oaxaca.

Sin embargo, Homero Blas responde que el hecho de que la Cofepris y la USDA permitan el uso del malatión, esto no garantiza que no provoque tantos daños.

Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL
Foto: Edwin Hernández EL UNIVERSAL

“Por eso es que extraño que el gobierno de Oaxaca recurra a esta medida, porque hay técnicas que se pueden utilizar de manera ecológica. Pero bueno, yo creo que están en un proceso de desesperación por el control de esa plaga, y creo que sale más caro el remedio que los logros que se puedan tener”.

El experto expresa que el gobernador Salomón Jara Cruz debe evaluar esta política y buscar alternativas ecológicas para controlar no sólo la mosca de la fruta en el mango, sino también otras plagas. “En México, tenemos casi medio millón de agricultores que no usan agroquímicos”, asegura.

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