Palabras de Ealy Ortiz en encuentro 103 Mujeres Líderes de EL UNIVERSAL

Discurso íntegro de Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL.

Foto: Especial
Nación 08/03/2019 20:53 Actualizada 20:53

Amigas todas:

Les doy la bienvenida, a ustedes, mujeres destacadas de nuestro país.

Están presentes en este espacio mujeres que ocupan importantes cargos de responsabilidad pública, social, intelectual, empresarial y a quienes por sus logros artísticos y deportivos hemos celebrado en años recientes.

Desde quienes defienden aguerridamente los derechos de otras personas, y desde luego las que descubren cada día nuevas maravillas en la ciencia y el arte.

En México, es cada vez mayor la integración de la mujer en ámbitos profesionales de vieja tradición masculina, en los cerrados cotos de poder reservados para los hombres. Ustedes, las aquí presentes, son testimonio vivo de esa transformación gradual de nuestro país, de la lucha incansable de las mujeres por ocupar espacios importantes en los terrenos de la vida económica, política y social de la nación.

Ustedes que han emprendido una lucha por la igualdad, que poco a poco ha dado sus frutos…

Antes era poco usual, e incluso criticada, la presencia de las mujeres en trabajos que no estuvieran relacionados con su condición de madres o parejas. Por fortuna, ahora no sólo ha cambiado esa dinámica social y laboral, sino que se convirtió en tema de debate público. Lo estamos viendo en estos momentos en la férrea defensa de sus derechos como mujeres, como madres y como profesionistas.

Gracias a la condena abierta que reciben las muestras de misoginia, retroceder en los avances de la equidad se vuelve más difícil para las fuerzas conservadoras. Desde nuestro espacio, el de un medio centenario como EL UNIVERSAL, tengan la certeza de que emplearemos estrategias de comunicación para combatir estereotipos, normalizar la diversidad y dar voz a los logros de las mujeres mexicanas.

Porque ese es ahora uno de los nuevos retos que enfrentamos: dejar de asumir que es extraño o extraordinario que las mujeres sean protagonistas en roles que, en el pasado, estaban reservados para los hombres.

En la medida en que esa presencia destacada de las mujeres no sea vista como una anomalía, entonces conseguiremos de forma natural la igualdad de oportunidades.

Hace años se hablaba de un “techo de cristal”. Esa estructura transparente que no permite a las mujeres desarrollar sus plenas capacidades y conseguir puestos de dirección en gobiernos y empresas, en los poderes legislativo y judicial. Pero hoy, algunas líderes han enfatizado que en realidad lo que existe también es un “piso pegajoso”. Es decir, no se trata sólo de los grandes puestos en el sector público y privado; la mayoría de las mujeres consigue trabajos de medio tiempo y mal remunerados, una tendencia que se ha incrementado desde la crisis de 2008.

Mucho se ha avanzado en las últimas décadas. En nuestra casa editorial hemos presenciado esa transformación. El 8 de marzo no es una fecha para celebrar lo alcanzado, sino para tener presente lo que falta por hacer. No podemos conformarnos. En pleno siglo XXI existen lastres tan ominosos como la violencia en todas sus formas contra la mujer y el feminicidio, que recorren el territorio nacional.

La sola prevalencia de los crímenes de odio contra mujeres nos habla de un retraso enorme en la concepción misma que la sociedad tiene de la mitad de su población. Ojalá en este espacio pudiéramos únicamente hablar de oportunidades de trabajo y techos de cristal. Desafortunadamente el rezago en derechos humanos es tan grande, que debemos comenzar por lo más básico: salvaguardar la integridad de quienes día a día corren riesgos por el simple hecho de ser mujeres.

Peor incluso: es en el propio hogar donde muchas de ellas son violentadas por integrantes de su misma familia. Las hazañas que las mujeres mexicanas deben realizar no tratan exclusivamente de logros profesionales. Requiere de un gran valor salir de un hogar violento, el único espacio que muchas conocen, para aventurarse con hijos en mano a que un refugio que les brinde la seguridad mínima para salir adelante.

Existe gran controversia por las decisiones que en los últimos días han sido tomadas por el ejecutivo federal en torno a las estancias infantiles y los refugios para mujeres víctimas de violencia, que vulneran, directamente, la seguridad y la tranquilidad de nuestras compatriotas. Esperamos que este gobierno, que ha demostrado ser inclusivo, sea sensible ante las apremiantes necesidades de las mujeres y los niños.

No podemos cerrar los ojos ante la ola de violencia que vive nuestro país y que ha sido especialmente cruel con el género femenino. EL UNIVERSAL reportó hace un mes que asesinaron a 10 mujeres cada día en enero de este año. No podemos, ni debemos, normalizar esta clase de violencia.

Les agradezco a ustedes que están aquí hoy, levantando la voz. Porque cada vez que una mujer no participa en una mesa de discusión, cada vez que una madre de familia decide no denunciar la violencia que sufre en casa, cada vez que una niña no se atreve a hablar en el salón de clases por miedo a las burlas de sus compañeros, todos perdemos una oportunidad de tener un México más justo.

EL UNIVERSAL reafirma hoy y siempre su compromiso con las mujeres. Las necesitamos vivas. Las queremos libres. Y con la unión de nuestras voces, conseguiremos un mejor país para todas y para todos.

Muchas gracias

 

 

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