La primera de las libertades, la de expresión, está hoy bajo asedio en México y en el mundo, incluso en países que hasta hace unos años eran considerados democracias avanzadas.
Movimientos políticos que aspiran a instaurar una verdad oficial y que ven la pluralidad como una amenaza existencial avanzan en el planeta, sin importar su ubicación en la rebasada geometría política de derecha, centro e izquierda.
La tentación de acallar las voces y la crítica está presente en momentos en que México requiere de unidad, de ampliar las libertades y de escucharnos unos a otros, en aras de avanzar en la economía y en el ejercicio de la política.
Ante esa realidad, EL UNIVERSAL, con su pluralidad, equilibrio e imparcialidad irrenunciables, hoy es más relevante que nunca: cumple 110 años de vida con el compromiso inamovible de ejercer la libertad de expresión y el libre desempeño del periodismo, sin pedir permiso a nadie.
El periodismo profesional y la vigilancia de los actos y las cuentas del poder son indispensables si queremos seguir viviendo en democracia, en un sistema donde todas las voces deben ser escuchadas y tomadas en cuenta.
Bajo la falacia de que exigir rendición de cuentas equivale a un ataque político se cataloga a los medios y periodistas como “enemigos del pueblo”, cuando en la realidad hemos visto que son grupos políticos los que han escenificado ominosos desafíos a la institucionalidad del país, a la figura misma de la Presidencia de la República. Desafíos que han sido denunciados desde el periodismo y, en particular, desde todas las plataformas de El Gran Diario de México.
[Publicidad]
No es el periodismo ni los periodistas quienes amenazan la soberanía nacional ni quienes se asocian con los grupos criminales que sí la debilitan.
La exigencia de transparencia al poder público y sus asociados disgusta a quienes desde trincheras políticas intentan establecer poderes paralelos y aprobar leyes que buscan la censura, leyes disfrazadas que pretenden acotar la libertad de expresión.
Lo decimos claro y de nueva cuenta: en EL UNIVERSAL caben todas las voces, todas las ideas, todos los debates, todas las corrientes, siempre dentro del orden constitucional, con absoluta libertad y con estricta responsabilidad. Los intentos de control, acoso, represalia y abierta censura son repetidos e insistentes, pero cada día que continuamos nuestra labor vamos ganando batallas de libertad de expresión, una garantía que no se implora, se ejerce cotidianamente.
[Publicidad]
En un mundo con avances tecnológicos deslumbrantes y con debilidades democráticas palpables, los desafíos son globales desde la esfera pública y desde la propia industria de la comunicación.
Como lo ha hecho durante toda su historia, EL UNIVERSAL enfrenta los retos, se adapta a los cambios tecnológicos y se ubica a la vanguardia para continuar su labor informativa y desde su práctica periodística diaria contribuir al avance de la sociedad y al desarrollo democrático de México, que, como siempre lo he dicho, es más grande que sus problemas.
Son 110 años de vida de nuestra casa y 57 años de mi compromiso personal al frente de nuestro esfuerzo editorial cotidiano. La pluralidad ha sido y será siempre nuestro sello: pluralidad irrenunciable porque somos un país de diversidad y riqueza de visiones, nunca un bloque monolítico, nunca una nación que acepte el pensamiento único.
[Publicidad]
EL UNIVERSAL es, ha sido y será una casa de puertas y ventanas abiertas a todas las voces, a todas las corrientes de pensamiento. Es la residencia que alberga la diversidad para el mejor entendimiento de los desafíos que afronta nuestra nación.
Es una morada que está atenta al imparable avance tecnológico, que incursiona en todos los formatos, los nuevos vehículos, herramientas y mantiene el nivel de excelencia requerido para permanecer como referencia informativa confiable en nuestras ediciones impresa y digital, en nuestras entregas en videos, en los formatos de redes sociales, en todas las plataformas disponibles y en el uso responsable de la inteligencia artificial.
Desde el inicio de este siglo XXI, EL UNIVERSAL entró pisando fuerte a la era digital y en estas más de dos décadas se mantiene como líder y vanguardia periodística en el terreno de las nuevas tecnologías y formatos, ayudado por los cambios atinados e impulsados por nuestro Director General, Juan Francisco Ealy Lanz Duret.
[Publicidad]
La tecnología no se detiene y nosotros tampoco. Cualquier formato, cualquier velocidad tecnológica es aprovechable, siempre y cuando no perdamos la esencia inamovible de nuestros contenidos en las diferentes presentaciones: un periodismo profesional, riguroso, plural, independiente y al servicio de la sociedad.
Podemos nombrar con gusto, como frutos de esa mística de LOS UNIVERSALES, recientes distinciones a nuestro trabajo periodístico, como el Premio Internacional Rey de España 2026 de cooperación internacional y acción humanitaria, el Premio Gabo 2025 de investigación colaborativa, el Premio Breach/Valdez 2026, el Premio a la Excelencia Periodística 2025 otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa y el Premio de Periodismo Contarnos 2025.
Al igual que en 1969, hace 57 años, cuando me tocó tomar las riendas de EL UNIVERSAL, la apuesta sigue siendo por la pluralidad de ideas y el equilibrio de la información para contribuir a la vida democrática de México.
[Publicidad]
La primera de las libertades, la de expresión, está hoy bajo asedio en México y en el mundo, incluso en países que hasta hace unos años eran considerados democracias avanzadas.
Movimientos políticos que aspiran a instaurar una verdad oficial y que ven la pluralidad como una amenaza existencial avanzan en el planeta, sin importar su ubicación en la rebasada geometría política de derecha, centro e izquierda.
La tentación de acallar las voces y la crítica está presente en momentos en que México requiere de unidad, de ampliar las libertades y de escucharnos unos a otros, en aras de avanzar en la economía y en el ejercicio de la política.
[Publicidad]
Ante esa realidad, EL UNIVERSAL, con su pluralidad, equilibrio e imparcialidad irrenunciables, hoy es más relevante que nunca: cumple 110 años de vida con el compromiso inamovible de ejercer la libertad de expresión y el libre desempeño del periodismo, sin pedir permiso a nadie.
El periodismo profesional y la vigilancia de los actos y las cuentas del poder son indispensables si queremos seguir viviendo en democracia, en un sistema donde todas las voces deben ser escuchadas y tomadas en cuenta.
El Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz cumple 57 años al frente de los destinos de EL UNIVERSAL y refrenda su compromiso con la pluralidad. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Bajo la falacia de que exigir rendición de cuentas equivale a un ataque político se cataloga a los medios y periodistas como “enemigos del pueblo”, cuando en la realidad hemos visto que son grupos políticos los que han escenificado ominosos desafíos a la institucionalidad del país, a la figura misma de la Presidencia de la República. Desafíos que han sido denunciados desde el periodismo y, en particular, desde todas las plataformas de El Gran Diario de México.
No es el periodismo ni los periodistas quienes amenazan la soberanía nacional ni quienes se asocian con los grupos criminales que sí la debilitan.
La exigencia de transparencia al poder público y sus asociados disgusta a quienes desde trincheras políticas intentan establecer poderes paralelos y aprobar leyes que buscan la censura, leyes disfrazadas que pretenden acotar la libertad de expresión.
Lo decimos claro y de nueva cuenta: en EL UNIVERSAL caben todas las voces, todas las ideas, todos los debates, todas las corrientes, siempre dentro del orden constitucional, con absoluta libertad y con estricta responsabilidad. Los intentos de control, acoso, represalia y abierta censura son repetidos e insistentes, pero cada día que continuamos nuestra labor vamos ganando batallas de libertad de expresión, una garantía que no se implora, se ejerce cotidianamente.
Siempre cercano al personal de esta casa editorial, la dirección del Presidente Ejecutivo ha llevado a EL UNIVERSAL a ser acreedor a distintos premios, como el reciente Rey de España. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
En un mundo con avances tecnológicos deslumbrantes y con debilidades democráticas palpables, los desafíos son globales desde la esfera pública y desde la propia industria de la comunicación.
Como lo ha hecho durante toda su historia, EL UNIVERSAL enfrenta los retos, se adapta a los cambios tecnológicos y se ubica a la vanguardia para continuar su labor informativa y desde su práctica periodística diaria contribuir al avance de la sociedad y al desarrollo democrático de México, que, como siempre lo he dicho, es más grande que sus problemas.
Son 110 años de vida de nuestra casa y 57 años de mi compromiso personal al frente de nuestro esfuerzo editorial cotidiano. La pluralidad ha sido y será siempre nuestro sello: pluralidad irrenunciable porque somos un país de diversidad y riqueza de visiones, nunca un bloque monolítico, nunca una nación que acepte el pensamiento único.
EL UNIVERSAL es, ha sido y será una casa de puertas y ventanas abiertas a todas las voces, a todas las corrientes de pensamiento. Es la residencia que alberga la diversidad para el mejor entendimiento de los desafíos que afronta nuestra nación.
El Licenciado ha sido testigo de los grandes acontecimientos del mundo; aquí, junto a Mijaíl Gorbachov, exlíder de la extinta Unión Soviética. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Es una morada que está atenta al imparable avance tecnológico, que incursiona en todos los formatos, los nuevos vehículos, herramientas y mantiene el nivel de excelencia requerido para permanecer como referencia informativa confiable en nuestras ediciones impresa y digital, en nuestras entregas en videos, en los formatos de redes sociales, en todas las plataformas disponibles y en el uso responsable de la inteligencia artificial.
Desde el inicio de este siglo XXI, EL UNIVERSAL entró pisando fuerte a la era digital y en estas más de dos décadas se mantiene como líder y vanguardia periodística en el terreno de las nuevas tecnologías y formatos, ayudado por los cambios atinados e impulsados por nuestro Director General, Juan Francisco Ealy Lanz Duret.
La tecnología no se detiene y nosotros tampoco. Cualquier formato, cualquier velocidad tecnológica es aprovechable, siempre y cuando no perdamos la esencia inamovible de nuestros contenidos en las diferentes presentaciones: un periodismo profesional, riguroso, plural, independiente y al servicio de la sociedad.
Podemos nombrar con gusto, como frutos de esa mística de LOS UNIVERSALES, recientes distinciones a nuestro trabajo periodístico, como el Premio Internacional Rey de España 2026 de cooperación internacional y acción humanitaria, el Premio Gabo 2025 de investigación colaborativa, el Premio Breach/Valdez 2026, el Premio a la Excelencia Periodística 2025 otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa y el Premio de Periodismo Contarnos 2025.
Al igual que en 1969, hace 57 años, cuando me tocó tomar las riendas de EL UNIVERSAL, la apuesta sigue siendo por la pluralidad de ideas y el equilibrio de la información para contribuir a la vida democrática de México.
Rosario Ibarra de Piedra, Manuel Clouthier y Heberto Castillo son sólo algunos de los grandes personajes que han acompañado a Ealy Ortiz. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Desde entonces y a lo largo de todos estos años, las voces más diversas tienen espacio en nuestras páginas, porque es indispensable escuchar a todas las voces que han creído en el país, y eso ayuda a forjar un México mejor.
La historia cotidiana de El Gran Diario de México registra la huella que imprimieron en nuestras páginas plumas como las de José Vasconcelos, Alfonso García Robles, Renato Leduc, Luis G. Urbina, Isidro Fabela, Martín Luis Guzmán, Pablo González Casanova, José Ortega y Gasset, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Daniel Cosío Villegas, Antonio Díaz Soto y Gama y Antonio Caso.
Aquí han expresado sus ideas con toda libertad Vicente Lombardo Toledano, León Trotsky, Alfonso Taracena, Luis Cabrera, Carlos Castillo Peraza, Juan de la Borbolla, Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, Carlos Septién García, Manuel Mejido, Enrique Flores Magón, Miguel Ángel Granados Chapa, Marta Lamas, Cristina Pacheco, Paco Ignacio Taibo, Rafael Solana, Juan José Tablada, Octavio Paz y Carlos Monsiváis, entre muchos otros grandes.
La historia de esta, nuestra casa, se cuenta también con los textos de otros grandes como Gerardo Murillo, Dr. Atl; Carlos Chávez, Carlos Bracho, Julián Carrillo, Federico Gamboa, Gabriela Mistral, Andrés Henestrosa y Antonio Rius.
Desde entonces y a lo largo de todos estos años, las voces más diversas tienen espacio en nuestras páginas, porque es indispensable escuchar a todas las voces que han creído en el país, y eso ayuda a forjar un México mejor.
La historia cotidiana de El Gran Diario de México registra la huella que imprimieron en nuestras páginas plumas como las de José Vasconcelos, Alfonso García Robles, Renato Leduc, Luis G. Urbina, Isidro Fabela, Martín Luis Guzmán, Pablo González Casanova, José Ortega y Gasset, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Daniel Cosío Villegas, Antonio Díaz Soto y Gama y Antonio Caso.
Aquí han expresado sus ideas con toda libertad Vicente Lombardo Toledano, León Trotsky, Alfonso Taracena, Luis Cabrera, Carlos Castillo Peraza, Juan de la Borbolla, Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, Carlos Septién García, Manuel Mejido, Enrique Flores Magón, Miguel Ángel Granados Chapa, Marta Lamas, Cristina Pacheco, Paco Ignacio Taibo, Rafael Solana, Juan José Tablada, Octavio Paz y Carlos Monsiváis, entre muchos otros grandes.
La historia de esta, nuestra casa, se cuenta también con los textos de otros grandes como Gerardo Murillo, Dr. Atl; Carlos Chávez, Carlos Bracho, Julián Carrillo, Federico Gamboa, Gabriela Mistral, Andrés Henestrosa y Antonio Rius.
Y los de aquellos que publicaron sus colaboraciones desde la cárcel, desde el escondite ante la persecución política o desde posiciones precarias por la presión de tiempos políticos difíciles, de tiempos del partido único, como el ingeniero Heberto Castillo, la gran Rosario Ibarra de Piedra y el ingeniero Manuel Clouthier, Maquío.
Hoy, herederos de esa tradición, como Laura Itzel Castillo y Manuel J. Clouthier, escriben en El Gran Diario de México, entre muchas otras plumas que reflejan claramente la diversidad de opiniones y la vibrante pluralidad social y política que algunos desearían suprimir. Todos caben en nuestras páginas, que son espejo de la multiplicidad de visiones que nutren a México.
Nuestro récord histórico demuestra que fue correcta nuestra apuesta y por eso la sostenemos. Gracias a ella EL UNIVERSAL es referencia informativa en América Latina y en el mundo, y como el periódico más antiguo y sólido del país ha aportado a la construcción democrática de México.
Mi reconocimiento a todos y todas los que formamos esta gran casa editorial. Cumplimos un año más y seguimos en nuestra labor cotidiana sin olvidar que cada día contribuye a que vivamos en un país mejor para todos. Mantenemos la esencia de EL UNIVERSAL: Respetuoso de la institucionalidad, pero nunca complaciente ni mucho menos sometido a poder alguno.
¡Felicidades a todos!
Más información

Nación
Defender la libre expresión, ante la tentación mundial de acallar la crítica: Mensaje de Ealy Ortiz

Nación
Sheinbaum condena la decapitación de la estatua de Felipe Calderón: "No estoy de acuerdo con ningún acto de violencia"

Nación
AMLO reaparece para anunciar "Pueblo", su nuevo libro; "logramos transformar al país", aseguró

Nación
Tras doble examen, unifican coordinación de procesos de selección de la UNAM; designa a Joaquín Narro como titular
























