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La lucha de Oaxaca contra la pobreza

Entre 2016 y 2018, ésta fue la entidad que más disminuyó la pobreza extrema en términos porcentuales
Foto: Edwin Hernández
02/10/2019
04:40
Alejandro Murat Hinojosa
Oaxaca
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Luchar contra la pobreza es una tarea de la mayor relevancia por su trascendencia social, económica, política e, inclusive, por su dimensión ética.

En Oaxaca, en los últimos años hemos conseguido importantes avances en este tema gracias a la implementación de estrategias de atención focalizada como la E-40, que atiende de manera prioritaria y permanente a los municipios con mayor pobreza; así como a la atracción de inversiones y al crecimiento del turismo, un sector de gran potencial en nuestro estado gracias a la enorme riqueza cultural de nuestros pueblos originarios y a la diversidad de sus entornos naturales. 

Resultado de lo anterior es que entre 2016 y 2018 fuimos la entidad que más disminuyó la pobreza extrema en México en términos porcentuales (3.6%) y una de las entidades que obtuvo mejores resultados en el combate a la pobreza (4%), logrando que más de 132 mil personas salieran de la pobreza y más de 135 mil de la pobreza extrema.

Por supuesto, mantener esta tendencia representa un gran desafío, y afrontarlo requerirá esfuerzos conjuntos de los tres órdenes de gobierno, la sociedad civil, la academia y el sector productivo.

Las cifras anteriores sitúan a Oaxaca por encima no sólo de la media nacional en la disminución de la pobreza, donde pasamos de ser el segundo al tercer estado más pobre del país, sino de toda la región (de acuerdo con el informe Panorama Social de América Latina 2018 de la Cepal, en 2017 la pobreza extrema creció en la mayoría de los países pertenecientes a esta organización). 

En los últimos dos años y medio, hemos logrado revertir una tendencia de aumento de la pobreza en Oaxaca observada entre 2008 y 2016. En esos ocho años, casi 500 mil oaxaqueñas y oaxaqueños se sumaron a la ya de por sí lacerante cifra de pobres en el estado; de acuerdo con el Coneval, la pobreza en la entidad llegó a su nivel más alto en 2016, cuando 70% de la población padecía al menos una carencia social o recibía ingresos que no alcanzaban a cubrir sus necesidades básicas. 

Para lograr este avance decidimos atacar puntualmente indicadores clave, como la carencia por acceso a una alimentación variada, sana y suficiente, que en estos dos años disminuyó 3.6%; y la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, que se redujo 3.7%. Disminuciones que contrastan con la media nacional registrada en ambas variables en el mismo periodo: 0.5% y 0.2%, respectivamente. 

Los esfuerzos realizados en Oaxaca para cumplir con la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas también han contribuido de manera importante con estos avances, puesto que este mecanismo establece metas claras y específicas.

Por ejemplo, tan solo en el año 2018, 435 mil personas más que en 2016 comenzaron a contar con el servicio de agua potable gracias a acciones como el Programa de Modernización del Sector Agua y Saneamiento “MAS Oaxaca”.

Asimismo, impulsamos el Programa de Fortalecimiento a la Vivienda gracias al cual más de 119 mil personas en Oaxaca ahora cuentan con muros firmes en sus hogares, lo que ha contribuido de manera importante en la reducción de la carencia de calidad y espacios en las viviendas de las y los oaxaqueños.

Estos avances atienden directamente los objetivos 1 y 6 de dicha agenda, y contribuyen al cumplimiento de la totalidad de éstos.  

Lo anterior, sumado al crecimiento económico de Oaxaca, que en 2018 alcanzó 3.9% —casi el doble de la media nacional—, permitió que en los primeros dos años de mi gobierno el ingreso promedio de las familias oaxaqueñas aumentara 3 mil 888 pesos, casi 200 dólares, el aumento más grande registrado entre 2008 y 2018. 

En días pasados tuve el honor de ser invitado a exponer nuestros avances, aprendizajes y retos en el Segundo Foro de Gobiernos Locales y Regionales, en la ciudad de Nueva York, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. En este foro tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el nuevo paradigma de desarrollo que pone en su centro a las personas, el medio ambiente, la prosperidad y la gobernabilidad. 

Sólo con esfuerzos focalizados, directos y constantes para combatir las distintas variables de la pobreza; con crecimiento económico para generar empleos productivos y remunerativos; y con el esfuerzo coordinado de los tres órdenes de gobierno podremos mantener una lucha constante contra la pobreza en Oaxaca.

Estoy seguro de que, con la voluntad del presidente Andrés Manuel López Obrador y los grandes proyectos de infraestructura que desarrollará en el estado, podremos no sólo mantener el ritmo, sino avanzar en el desarrollo con bienestar en los años por venir: deuda histórica con las y los oaxaqueños y con el sureste de México.

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