Maite Azuela

Un poder judicial comprometido con la paz

Por fortuna, la mayoría enla Corte no coincidió con el ministro Arturo Zaldívar

Para las víctimas de la guerra sucia, para las mujeres indígenas violadas y torturadas por militares en Guerrero, para los familiares de las más de 111 mil personas desaparecidas, para los jóvenes acribillados en Nuevo Laredo y para los defensores de derechos humanos y periodistas espiados con Pegasus, la militarización no es algo menor, y reducir su significado a “cualquier cosa” puede resultar ofensivo y reduccionista para su lucha.

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