La joven fue vista por última vez el pasado 25 de noviembre en San Agustín Etla, en los Valles Centrales, lugar donde habitaba.
El pasado 28 de noviembre la Unidad de Búsqueda de Personas no Localizadas (DNOL), dependiente de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), emitió la ficha de búsqueda ante la denuncia por su desaparición, luego de haber sido vista por últimas vez hace una semana.

El hallazgo de su cuerpo, señalaron, fue reportado por unas personas que se encontraban cerca del paraje conocido como El Campamento, quienes vieron que al fondo de un barranco se encontraba derribada una persona.
Ante ello, policías comunitarios descendieron y se percataron que se trataba de una persona sin signos vitales, el cual reportaron en avanzado estado de putrefacción, y con huellas hemáticas causadas por golpes.
Posteriormente dieron aviso a la FGEO, que con apoyo de especialistas del Instituto de Servicios Periciales (ISP) realizaron las diligencias pertinentes sobre el cuerpo cuyas características corresponden a las del reporte por desaparición de Geovanna Angulo.
Al momento se realizan las indagatorias correspondientes a su caso; se desconoce el móvil del crimen.
Sobre este hecho, amigos, familiares e integrantes de la comunidad LGBTTIQ+ se pronunciaron en redes sociales para demandar justicia por la muerte de Geovanna Angulo.
Al respecto, la organización GES Mujer comentó que actos de violencia que se materializan en crímenes de odio, graves violaciones a los derechos humanos por motivos relacionados a la orientación sexual, la identidad o expresión de género de las víctimas, deben ser erradicadas de nuestra sociedad.
Esta organización, que contabiliza los asesinatos a personas trans que se dan a conocer a través de medios de comunicación para llevar un registro, dado que en México no existe una institución oficial que tenga datos sobre ello, ha señalado que la violencia que viven las personas trans no está desvinculada de la violencia del resto de la población.
Cifras de organismos como el Observatorio Nacional del Feminicidio han revelado que, a diario, en México matan a siete mujeres, pero en estas cifras no se incluye a las mujeres trans.
Por otra parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha señalado que tanto “la violencia, el acoso, la precariedad y la falta de oportunidades laborales siguen siendo hoy una abrumadora realidad para muchas personas trans”, y apunta que esta situación se ha agravado con la pandemia de Covid-19, por el acceso inequitativo a los servicios de salud y la discriminación.