Conoce La Casa Rosa, un espacio para el arte disidente y feminista en Oaxaca

Además de ser un lugar se exhibición y creación artística, es también un espacio de reflexión sobre las luchas se las mujeres, como la violencia de género, los feminicidios y el aborto legal

Conoce La Casa Rosa, un espacio para el arte disidente y feminista en Oaxaca
Foto: Mario Arturo Martínez
Sociedad 07/12/2020 12:54 Christian Jiménez Oaxaca Actualizada 21:08

Oaxaca de Juárez.— A Adriana de la Rosa, sus propias experiencias y su visión de la vida, así como el acompañamiento constante de otras mujeres, le permitieron crear La Casa Rosa, un espacio donde el arte con perspectiva feminista tiene cabida.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Adriana cuenta que siempre mostró afinidad a las artes plásticas, el feminismo y la sexodisidencia. En 2005 se unió al Colectivo LGBT Arcoiris, donde participaba con la elaboración de carteles y performance. 

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Foto: Mario Arturo Martínez

Poco a poco, dice, fue abriendo su perspectiva y  su pensamiento ideológico, hasta que en 2006, al participar en  el conflicto político-social en Oaxaca, se hizo consciente de la diferencia que existía entre hombres y mujeres en los movimientos sociales, así como la importancia de que las mujeres se ubiquen al frente.

“Quería que mi voz se escuchara, pero siempre estaba el discurso machista que me impedía tomar el micrófono”, apunta la artista plástica y tatuadora. Después, con esa idea,  comenzó a hacer talleres y proyectos comunitarios dirigidos a niñas y niños.

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Interesada por generar consciencia en la gente de cómo se lucra en Oaxaca con la tradición, la cultura y el indigenismo, culminó un diplomado en cinematografía que derivó en Miedo, un documental premiado en un concurso lanzado por la Universidad Anáhuac. Además, la pieza en video consiguió una beca para que Adriana estudiara cine en Marruecos y Holanda.

A su regreso inició un espacio llamado La pozoliza, que fue el inicio de La Casa Rosa, donde se proyectaban documentales y se abría la posibilidad de charlar con los realizadores, para después comer pozole en la terraza. 

Poco a poco, el repertorio se amplió para ofrecer distintas muestras de arte y también para abrir la posibilidad a la réplica.

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Foto: Mario Arturo Martínez

Adriana también creó en la azotea de lo que hoy es La Casa Rosa, el Cinema Tendedero, donde cineastas proyectaban sus cintas y conversaban con los espectadores al respecto. “Todos los lugares en los que he estado me han construido ideológicamente”, afirma y añade que en este proceso también ha influido su maternidad.

Con el tiempo, las semillas que Adriana sembró a lo largo de su vida germinaron en el proyecto de La Casa Rosa, un  espacio abierto a todas las posibilidades artísticas y sociales que están encabezadas en su mayoría por mujeres. 

Disidencia

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Foto: Mario Arturo Martínez

El propósito, sostiene Adriana, no es solamente mostrar el arte, sino invitar a la gente a la reflexión de las situaciones sociales que propician las obras.

Fue por esa razón que en 2013 La Casa Rosa abrió sus puertas para hablar sobre situaciones como la violencia de género, el feminicidio y el aborto legal.

 “Mi propia experiencia como víctima de violencia de género, así como el proceso que viví para salir de ello, que también afectó mi forma de hacer arte, propiciaron que haya un espacio donde se hable libremente de ello”, declara.

El espacio nació paralelamente a la labor de Adriana en organizaciones sociales con perspectiva de género y sus trabajos como cineasta, con la necesidad de mostrar los problemas que viven las mujeres en la sociedad, desde el arte.

“La Casa Rosa es un proyecto que hice sola”, asegura y señala que, desde sus inicios, hace más de una década, el espacio feminista y de tolerancia permite que todas las mujeres que quieran hacer uso de él se sientan libres de solicitar un espacio. 

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Foto: Mario Arturo Martínez

El lugar también ha servido para  residencias artísticas, en su mayoría para estancias de mujeres; la primera fue la chilena Francisca Álvarez, en 2014, quien regresó este año antes de la pandemia. Además, fue sede del festival feminista Feminem

Por un tiempo, el lugar se sostuvo económicamente con la venta de pozole y actualmente, ante la pandemia por Covid-19, abre únicamente los sábados al público, cuando ofrece  servicio de restaurante. En el sitio también se realizan investigaciones relativas al arte, convirtiéndose así en un espacio interdisciplinario.

Actualmente, La Casa Rosa, ubicada en en el Fraccionamiento San José La Noria, exhibe la muestra itinerante "Entre la fe y la libertad", de la organización feminista Católicas por el Derecho a Decidir, una recolección de testimonios de mujeres que han abortado pese a ser creyentes y que lo plasman en exvotos.

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