A un año de sufrir abuso sexual, “Lucho” fue adoptado y recibe terapia, pero la justicia no llegó

Se ha adaptado a la recuperación física y sicológica en su nuevo hogar, pero el caso quedó sólo en sanciones administrativas, acusan
A un año de sufrir abuso sexual, “Lucho” fue adoptado y recibe terapia, pero la justicia no llegó
Foto: Cortesía
23/10/2020
11:00
Christian Jiménez
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Oaxaca de Juárez.— Aunque Oaxaca cuenta con un Juzgado Especializado en Protección y Sanción del Maltrato Animal, único en su tipo en América Latina, los casos en los que los animales sufren abuso, no han alcanzado justicia, lamenta Ydaliz Bautista, activista y representante de Huellas de Ayuda.

Ejemplo de ello es el caso de “Lucho”, un perrito rescatado en noviembre de 2019, luego de sufrir múltiples violaciones por parte de un hombre en situación de calle. Al respecto, la activista señala que a pesar de que hubo muchos testigos de los hechos, sólo quedó en sanciones administrativas que desconocen si se cumplieron. 

Luego de su rescate, Lucho fue llevado a un hogar y actualmente, la familia que lo acogió asevera que está adaptado tras el proceso de recuperación física y psicológica que vivió.

Fue Ydaliz Bautista, quien a través de la organización que representa dio seguimiento al caso y se encargó de que éste llegara a manos del juez calificador. Desafortunadamente, lamenta, aunque hubo testigos presenciales de la violación, las autoridades exigían pruebas en video o fotografías del acto.

“Si la justicia no es expedita para los humanos, menos lo es para los animales”, dice la activista, y señala que el juez resolvió sanciones administrativas para el responsable que fue sorprendido en flagrancia; sin embargo, las autoridades no designaron a nadie que se encargara de vigilar el cumplimiento de estas medidas.

Las sanciones impuestas en este caso, que fue calificado como un hecho sin precedentes al ser la primera aprehensión y vinculación a proceso que se ejecutó por el delito de zoofilia, fueron: que el agresor de Lucho no podía tener ningún perro con él, debía presentarse a firmar cada mes a la Unidad de Medidas Cautelares, recibir terapia psicológica a través del DIF, no podía acercarse a menos de 200 metros de las denunciantes y no podía abandonar el territorio estatal.

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“Al tratarse de una persona en situación de calle, luego que el juez resolviera que librara el proceso en libertad, no pudimos asegurarnos que cumpliera con las medidas cautelares que le fueron dictadas. Hasta el momento no tenemos noticias de él”, resalta.

La activista agrega que de acuerdo con la decisión del juez, si hubiera reincidencia en el delito, el hombre llevaría el proceso en la cárcel; sin embargo, para que la medida carcelaria sea aplicable, tendría que haber un video como prueba.

Tras lo sucedido, una médica veterinaria certificó que Lucho sufrió daños físicos  como golpes y lesiones, así como severos daños en el ano y el recto. También certificó que el perrito requería de tratamiento psicológico para poder reintegrarse a un entorno familiar. Sobre los daños físicos y psicológicos, el municipio capitalino emitió un certificado; sin embargo, no dio seguimiento a su tratamiento y recuperación.

Ydaliz Bautista señala que luego del de Lucho, llegó a su conocimiento el caso de abuso sexual en contra de una perrita; sin embargo, ante la falta de pruebas, no pudo denunciarse de manera formal.

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