Vestimenta, “grito” de orgullo por la identidad indígena

Joven de Ayutla  recibe título en la UNAM ataviada en traje típico ayuujk
Foto: Especial
27/11/2019
07:39
Isela Hinojoza
Ciudad de México
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Diana Laura Domínguez, de 25 años, recientemente recibió su título de la licenciatura en Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con orgullo, ese día portó el traje tradicional de las mujeres ayuujk  (mixes), ya que es originaria de San Pedro y San Pablo Ayutla, comunidad perteneciente a la Sierra Norte y que hace poco empezó a rescatar su  vestimenta.   

Para la joven éste fue un acto de reivindicación hacia su identidad.

Narra  que en su infancia fue testigo de la violencia sicológica que sufrían algunos niños en escuelas o espacios públicos cuando hablaban alguna lengua ajena al español, por lo que confiesa que  creció con cierto desprecio por sus raíces.

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Al llegar a la UNAM, recuerda, conoció a personas que incursionaban en proyectos de impulso a la preservación de los pueblos y tradiciones indígenas,  así que le sirvieron de inspiración  para  voltear a ver sus raíces.

Este fue un proceso de reflexión para Diana, en el que aprendió a valorar su origen y sentirse orgullosa de éste.

En el transcurso de sus estudios universitarios y al estar lejos de su natal Ayutla, la joven fue recapacitando sobre la pérdida de algunos rasgos culturales en su comunidad, como la lengua y la vestimenta  que con el paso del tiempo han dejado de usarse.

“Desde que soy pequeña no recuerdo ver con frecuencia el uso del traje regional, sólo se usaba en fiestas y muy poca gente lo portaba, no es de uso cotidiano como en otras comunidades de Oaxaca”.

Esta pérdida de identidad le hizo iniciar el desarrollo de un proyecto con los adultos mayores, debido a que son quienes conservan más rasgos de la tradicion.

“La idea surgió al ver que actualmente se desarrollan programas  con  la infancia, por ejemplo, que en algunas escuelas les piden portar la vestimenta tradicional, pero con la gente de la tercera edad sería algo nuevo, que puedan ser reconocidos por sus conocimientos y puedan transmitirlos”, expresa.

Ante el reto de preservar la identidad,  Diana reconoce  que “los jóvenes actualmente tenemos la responsabilidad de no dejar morir nuestra cultura, pues nos encontramos en esta parte intermedia entre los ancianos y la niñez, a quienes la debemos transmitir”.

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