Desde diciembre, las empresas ubicadas en la Ciudad de México y Guadalajara, Jalisco, que son los principales compradores, no adquieren el producto y la Beneficiadora y Comercializadora de Hule en Oaxaca S.A. (ByCHOSA), que a nivel local tiene la distribución y exportación del polímero, ha disminuido la compra a pequeños productores que tienen un recurso remunerable que no podrán recuperar.
Ante la incapacidad de vender, esta sobreproducción se transforma en una merma que puede provocar un daño social mayor al ser una economía central en varios municipios de la región.

Santos Gómez explicó que el precio del látex natural disminuyó a 12 pesos, y se encuentra por debajo de los 14 pesos promedio en los que se mantuvo esta materia prima durante el año pasado.
“Mientras el precio se regulariza, el hule debe ser almacenado porque que aumenta la producción y los costos que esto genera, esto requiere inversión que los productores a veces no tienen, se vuelve una economía de riesgo en espera de que en marzo se vuelva a vender el hule a mejor precio y con mayor regularidad en empresas grandes”, abundó.
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Los productores del polímero reciben 5 mil pesos del Programa de Producción para el Bienestar de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), lo cual es un apoyo casi simbólico, ya que sólo en la cosecha invierten 10 mil pesos y deben enfrentar, durante el periodo de producción y crecimiento del árbol, el alza constante de insumos.
“El negocio todavía es redituable si eres un productor mayor, pero para los pequeños productores con el precio actual vuelve insostenible la viabilidad de esta industria regional”, precisó Filogonio Santos.

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Afirmó que a pesar de que las plantaciones comerciales forman parte de la política forestal del gobierno federal, siguen quedando a deber en la protección a bosques, la reforestación integral de los arboles tratados y la promoción del producto.
Además de a los problemas de producción y venta, detalló el representante campesino, los productores enfrentar el coyotaje y los acuerdos entre ByCHOSA e intermediarios, que también afectan al pequeño productor.