Un grupo de hombres creó la Red de Padres en el estado de Oaxaca como una forma de apoyarse entre padres de familia que han sido víctimas de denuncias falsas, violencia vicaria, alienación parental, obstrucción y manipulación parental hacia sus hijos.

Luis Alberto Briceño García, uno de los fundadores, explicó que el objetivo es apoyarse emocionalmente y posteriormente evaluarán la posibilidad de crear estrategias para también brindar, apoyar o recomendar asesoría legal ante cada uno de los casos que enfrentan.

“Hablemos muchos que, por las costumbres, por el hecho de ser hombres, nos aguantamos nuestras cosas, no decimos nuestras cosas o no tenemos la apertura de socializar nuestros problemas porque nos han acostumbrado a que eres hombre y te aguantas, eres hombre y calladito te ves más bonito”.

Desde hace tres años Briceño García –afirma– no ha podido tener ningún tipo de acercamiento con su hijo menor de edad, pese a que nunca ha dejado de pagar la pensión y nunca ha ejercido violencia hacia su expareja.

“Al final de cuentas me están haciendo un daño psicológico, emocional, al no permitirme ver a mi hijo, al no permitirme abrazar a mi hijo, al no permitirme ni siquiera hablar con mi hijo”, manifestó.

Aunque su situación está en proceso en el Primer Juzgado de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Estado, sostuvo que hay una actuación parcial de los jueces.

“Entonces, este es un tema de acompañamiento emocional, de contención emocional, pero de igual forma de crear estrategias, crear sinergias, pues para empezar también a resolver los temas legales. Porque generalmente es un tema que sólo es visto desde el lado de las mujeres que sufren violencia de este tipo con sus hijos”.

Pero también, señaló, otra de las caras de la moneda son los hombres que sufren violencia de sus ex parejas a través de sus hijos, y la cual está menos visibilizada y también ha sido normalizada.

Briceño García mencionó que los jueces generalmente juzgan con perspectiva de género, pero no lo hacen con perspectiva de infancia, y privilegian la rapidez de una sentencia en la que se establezca la pensión alimenticia, y retrasan por años una sentencia en la que se estipule la convivencia de los pareja que se ha separado con sus hijos.

“Los hombres nos aguantamos, nos callamos, retenemos y normalizamos este tipo de vida porque nos da pena, nos da miedo, nos da vergüenza o, de plano, también algunos son cómodos. Y pues lo que puedo decir, en mi opinión, es que la violencia no tiene género”.

Esta red, reiteró, es para crear sinergia y contención emocional entre padres de familia que han sido víctimas de este tipo de violencia.

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