Sociedad

"Estoy dolido, lo quería como a un hijo", lamenta tío de periodista muerto en descarrilamiento de Tren Interoceánico

Comenta que la presidenta Claudia Sheinbaum "le dio la razón" al pedirle que se contrate a personas expertas en esos tramos para evitar más tragedias

Periodista Israel Gallegos, una de las víctimas mortales del descarrilamiento del Tren Interoceánico. Foto: Edwin Hernández
31/01/2026 |11:29
Juan Carlos Zavala
Corresponsal EL UNIVERSAL Oaxaca Ver perfil

“Estoy dolido porque lo quería como un hijo”, dice Ares Edgardo Jiménez del Toro. En su tienda, frente a la estación del Tren Interoceánico de Matías Romero Avendaño, en el Istmo de Tehuantepec de Oaxaca, los clientes llegan principalmente a comprar cigarros y agua; a sus 71 años, camina lento, mantiene un semblante tranquilo, sonriente y amigable.

Él estaba en Unión Hidalgo, un municipio de la región que se encuentra a 67 kilómetros de Matías Romero, cuando le avisaron que el tren en el que viajaba su sobrino Israel Enrique Gallegos Soto y Karen Leyva, esposa de éste, se había descarrilado en el tramo de Nizanda y que el vagón había caído en el precipicio. Al principio creyó que era una broma del Día de los Inocentes que precisamente se celebraba ese domingo 28 de diciembre de 2025. Eran alrededor de las 12:00 horas.

Una de las razones que lo hizo pensar que era una broma es porque en el tramo de Nizanda no hay barrancas, al menos no tan grandes como le informaron; después, le dijeron que ocurrió cerca de Chivela, una localidad del municipio de Asunción Ixtaltepec, donde sí hay despeñaderos a un costado de la vía.

Aun así, pensó que no era grave: “Siempre que hay un descarrilamiento, vienen, lo encarrilan de nuevo y vámonos”, recuerda, “después ya me dijeron que había ocurrido llegando a Chivela, y sí, ahí ya están los precipicios grandes”.

A las pocas horas, recibió la noticia de que Karen Leyva, esposa de Israel, estaba hospitalizada, pero no sabían nada de su sobrino. Entonces, la familia decidió ir a buscarlo, acudió a la zona del descarrilamiento y realizó una búsqueda en los hospitales de la región del Istmo, a los cuales habían trasladado a más de un centenar de personas heridas. Ares se trasladó a Juchitán de Zaragoza para buscarlo en los hospitales, pero nunca lo encontró.

Cerca de la medianoche del 28 de diciembre, Ares fue informado por su familia que Israel había muerto en el descarrilamiento del tren. No obstante, la noticia de su muerte ya circulaba en redes sociales y grupos de WhatsApp desde horas antes; en la mañana del lunes 29, se confirmó.

“Como a las 12:00 de la noche me dijeron que estaba muerto, por una persona que lo localizó y nos mandó la credencial de elector, una fotografía que sí era él, dijimos que sí, pues que sí estaba muerto. Pues ya no pudimos hacer nada”.

Al día siguiente, la hija de Ares se trasladó al municipio de El Espinal ----donde trasladaron a una funeraria los cuerpos de las personas fallecidas- para identificar el cuerpo. “Mi hija fue la que estuvo dando todas las vueltas, a mí ya no me dejaron, porque yo pedí ir”, agrega.

“¿Cómo se ha de sentir uno? El fallecimiento de un de un familiar y más en esta situación, pues mal, muy mal, pero pues había que ponerse como buen machito, firmes, porque si no, te quiebras, y ya no haces nada”, responde Ares a la pregunta de su reacción cuando se enteró de su muerte.

Familia de ferrocarrileros

Matías Romero es una ciudad ligada completamente al ferrocarril. Primero fue un asentamiento en el año 1900 cuando en el gobierno de Porfirio Díaz se construye el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec y en este lugar la estación llamada entonces “Rincón Antonio”, como fue conocido hasta que, seis años después, en 1906, es reconocido como pueblo bajo el nombre que actualmente tiene, y en 1950 adquiere el carácter de ciudad.

La madre de Ares Edgardo llegó a esta ciudad procedente de La Palma, Michoacán, y la mamá de su madre llegó en compañía de otro de sus hijos, para trabajar en el ferrocarril. Mientras que su padre llegó procedente de Torreón, Coahuila, quien ya estaba trabajando en el ferrocarril en otros estados del país. Aquí se conocieron y se casaron.

El tío de Israel, no obstante, nació en el Distrito Federal –hoy Ciudad de México– después, por el trabajo de su papá, se mudaron constantemente: a Ciudad Victoria, a San Luis Potosí y nuevamente al Distrito Federal. Ares decide regresar a Matías Romero porque ahí sus padres tenían bienes, aquí se casa, hace su vida y desde entonces se dedica al comercio.

Por eso, parte de la vida del periodista oaxaqueño Israel Enrique Gallegos también está ligada al ferrocarril. En esta población del Istmo de Tehuantepec vivió parte de su niñez y la estación del ferrocarril fue una de sus áreas de juegos, junto con sus primos.

“Era un niño, pues como todo niño, muy inquieto. Cuando yo estuve en el Distrito Federal, él nació ahí porque papá trabajaba en La Marina y él nació en el hospital de La Marina”. Años después, en la capital del país, Ares se encargaba en ocasiones de llevarlo a la escuela y traerlo de regreso a su casa; también recuerda cuando lo acompañaba a los juegos de fútbol o béisbol en el estadio del Seguro Social.

Ares asegura que convenció a Israel de volver a Oaxaca, luego de unos problemas que enfrentaba en la Ciudad de México. Al principio estuvo viviendo en Matías Romero Avendaño, y después se mudó a la capital del estado donde retomó su trabajo como periodista.

Poco antes de viajar a Matías Romero Avendaño, en plan de vacaciones, Israel Gallegos contrajo matrimonio. Ares cuenta que se enteró porque les envió videos: "Nos dio mucho gusto que se haya casado”, dice.

“Cuando se vino a Matías, aquí estuvo una temporada y le dije, 'bueno, ¿qué haces aquí? Ponte a trabajar, cabrón'. 'Me voy a Oaxaca, tío, -me dijo- porque ahí ya está mi vida'. 'Adelante' -le dije-”.

Días antes del 28 de diciembre de 2025, avisó a su primo que los visitaría y que su intención era llegar a través del Tren Interoceánico. El último mensaje que recibieron de él es que ya estaba en Salina Cruz y que iba para Matías Romero; la siguiente noticia fue que el tren se había descarrilado.

Reclamos a la presidenta Claudia Sheinbaum

La tarde del 29 de diciembre la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, se reunió con los familiares de las personas que murieron en el descarrilamiento del Tren Interoceánico, y que en ese momento ascendían a 13; posteriormente, las víctimas fatales aumentaron a 14.

En esa reunión, Ares Jiménez –al igual que otros familiares– reclamó a la mandataria por las irregularidades con las que se construyeron las vías, algo en lo que coinciden la mayoría de las personas consultadas por EL UNIVERSAL, entre ferrocarrileros jubilados y personas que trabajaron en la construcción de las líneas Z y K del Tren Interoceánico.

“La señora Presidenta llegó ahí a donde estaban todos los cuerpos y se portó muy amable con cada uno de nosotros, nos atendió a cada uno de nosotros. Cuando me tocó saludarla, yo le dije, 'señora Presidenta, lo que se necesita -yo no sabía cuál había sido el motivo del descarrilamiento- es contratar personal jubilado, personal que ya trabajó aquí en Ferrocarriles para que vean las vías cómo están.

“Porque traen unas compañías con puros chamacos inexpertos, pura gente inexperta, que mete tecnología para nivelar las vías, pero se necesitan personas que hayan trabajado en los tramos, para que verifiquen las condiciones en las que se encuentran y evitar accidentes. La Presidente aceptó, me dijo: 'usted tiene mucha razón'”.

También, recuerda la desesperación de un padre de familia, cuya hija murió en el descarrilamiento del tren y que tenía a su esposa en un hospital recibiendo atención médica, y a otros de sus familiares, en otros hospitales, y que no sabía qué hacer.

Ares asegura que recorrió el tramo en el que ocurrió el descarrilamiento del tren y que además, también de acuerdo con las personas que trabajaron ahí, se observa y se afirma que los trabajos estuvieron mal hecho, que no removieron el balastro viejo, y el que agregaron no sirve, y que tampoco pusieron cementante que se coloca para fijar las rocas del balastro, con el fin de mejorar la estabilidad de las vías, y dejaron durmientes de madera podridos.

Por eso, para él la culpa de estos hechos fueron los malos trabajos. “Por lo regular los descarrilamientos ocurren cuando falla algo en la vía”, sostiene.

Transparencia en la investigación

La madre y hermanas de Israel Enrique regresaron a la Ciudad de México y, de acuerdo con Ares, van a regresar para los 40 días y llevar a cabo los rezos para el periodista oaxaqueño, una costumbre en la región del Istmo de Tehuantepec.

“Su mamá se fue muy dolida. Es una señora ya mayor de 90 años y su esposo (padre de Israel) no tiene ni el año que murió. Entonces, se va el papá y luego se va el hijo, imagínate cómo está”, lamenta.

Ares Jiménez señala que es importante que haya transparencia en la investigación para saber la verdad del descarrilamiento del Tren Interoceánico, pero también que se envíe a personal capacitado para revisar las condiciones de las vías y la forma en que fueron construidas.

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