
En esos años, comenta, pensaba que sus padres eran los únicos sordos, pero con el paso del tiempo fue descubriendo a una comunidad muy grande de personas sordas. Dada la discapacidad auditiva de sus dos padres, él primero aprendió a comunicarse en lengua de señas y después en español.
De acuerdo con los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), hasta el 2018 las personas con discapacidad auditiva sumaban 62 mil 587; no obstante, el colectivo Leiten afirma que en Oaxaca hay 200 mil personas sordas y tan sólo cinco intérpretes certificados en lenguaje de señas.
El enfrentarse al mundo de los oyentes, después de haberse criado con personas sordas, fue imponente para Yoliztlaman. “Tenía que mediar los dos mundos: el de los oyentes y los sordos, yo estaba en un punto medio. Para mí fue también un proceso de aceptación de identidad”, comenta.
Al principio, confiesa el joven intérprete, no sabía a qué lado pertenecía: “Ahora me considero una persona sorda bilingüe”, sentencia con orgullo. Se comunica hablando de manera fluida como cualquier persona oyente; usa aparatos auditivos. Reconoce que a diferencia de hace años, la aceptación de la LSM y las personas sordas ha crecido considerablemente.
Sobre sus primeros años, recuerda que él no veía las barreras de comunicación con su familia; sin embargo, le pedían ayuda para realizar trámites o asistir a reuniones.

Yoliztlaman dice que su profesionalización fue posible gracias al Centro Oaxaqueño de Rehabilitación Audición y Lenguaje A. C. (Coral), donde tomó terapia de lenguaje hasta los 12 años, lo que le permitió asistir a escuelas regulares.
“A mí me hubiera gustado que en mi época existieran departamentos de apoyo o regularización para personas con discapacidad”, dice el ahora licenciado en Humanidades, en el área de Literatura, quien reconoce que “Coral me impulsó a profesionalizarme porque, independientemente de que yo tenga esta lengua nativa, no significa que tenga la habilidad para enseñar o interpretar”.

Empezó a impartir clases desde los 17 años en un jardín de niños. Después se sumó a la plantilla de la Facultad de Idiomas de la UABJO, donde dirige el curso de LSM.
Sus alumnos son en su mayoría personas oyentes, desde los 15 años de edad, pero también llegan personas sordas a perfeccionar su conocimiento.
Para el joven docente, el reconocimiento oficial de la LSM el 10 de junio de 2005, fue un parteaguas para la inclusión de las personas sordas, pues gracias a ello se impulsan leyes y reformas a su favor.
Las personas sordas tienen pocas o nulas probabilidades de encontrar un trabajo estable, pues los contratantes les rechazan a pesar de que tienen perfiles profesionales elevados. Por ello, también imparte capacitaciones en empresas.
