“Gobierno mexicano detonó aumento de flujo migratorio e ignora derechos humanos de extranjeros”

Expertos y activistas coinciden que el endurecimiento de las políticas mexicanas originó que sudamericanos deban recorrer por tierra un trayecto que antes se realizaba vía aérea; autoridades son omisas, acusan

“Gobierno mexicano detonó aumento de flujo migratorio e ignora derechos humanos de extranjeros”
“Gobierno mexicano detonó aumento de flujo migratorio e ignora derechos humanos de extranjeros”. Fotos: Edwin Hernández
Sociedad 17/01/2024 10:39 Antonio Mundaca Actualizada 10:39

Oaxaca de Juárez.- El aumento descontrolado del flujo migratorio en Oaxaca, que sólo durante 2023 se estimó en casi medio millón de extranjeros atravesando el territorio oaxaqueño en su camino hacia Estados Unidos, es consecuencia de la política migratoria que implementó el gobierno de México, la cual no sólo es precaria, sino que carece de rutas de protección efectiva a los derechos humanos y tiene medidas políticas restrictivas que han obligado a los migrantes a realizar los desplazamientos por tierra en condiciones aún más peligrosas, asegura a EL UNIVERSAL, coinciden especialistas y activistas a favor de los derechos de los migrantes. 

Miriam González, integrante del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), por ejemplo, explica que ante este éxodo nunca antes visto, las organizaciones de la sociedad civil se han visto superadas ante la crisis migratoria y su papel ha sido minimizado por el Estado mexicano, que en vez de ayudar a resolver el problema se ha dedicado a “mal administrarlo”, todo esto a pesar de que son las organizaciones ciudadanas las que están atendiendo en condiciones precarias, con donativos o esfuerzos propios lo que el gobierno de México ha dejado de hacer. 

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“Tendríamos que preguntarnos que no está haciendo el gobierno de México y que le corresponde, y cómo las organizaciones de la sociedad civil están intentando llenar un vacío, las carencias que el Estado mexicano se niega a reconocer. Aunque el fenómeno supere nuestras necesidades y las de los migrantes, la pregunta no es ¿qué organizaciones están apoyando o cómo lo están haciendo?, sino que tan grande es el hueco de obligaciones del gobierno y que está dejando de hacer a nivel institucional”, puntualiza en entrevista la especialista. 

De acuerdo con datos del Imumi, en el sur del país hay decenas de organizaciones que están brindando servicios jurídicos, acompañamientos psicojurídicos e incluso albergues, esfuerzos colectivos que se enfrentan al reto de atender esta falta de ayuda humanitaria con poco personal, pocos recursos y una burocracia jurídica e institucional del Instituto Nacional de Migración (INM), principalmente en estados como Chiapas, Veracruz y Oaxaca.

Huir de un país que fue rico 

Llegamos a Juchitán por la noche, caminamos entre ellos con nuestras mochilas. No sabíamos cómo preguntarles qué hacían en el sur de México, cómo habían atravesado caminando el Tapón de Darién, la zona más peligrosa de América en la selva de Panamá y Colombia controlada por el narcotráfico.  

Caminamos primero entre ellos cuando el gobierno de Oaxaca reportaba apenas una ola migratoria de 3 mil migrantes, aunque cientos ya se arremolinaban en as terminales de autobuses de esta ciudad zapoteca esperando corridas nocturnas para seguir su recorrido. 

“Vamos al norte, en Venezuela sólo estamos ganando poco más de un dólar al día y no puedes protestar, te encarcelan, te desaparecen", dice uno de ellos.  Ángel se presenta y pregunta si tenemos algo de comida, de dinero. Un peso o dos que le sirvan para seguir el viaje.
“Venezuela siempre pierde las guerras”, dice. El silencio ha sido roto. Hay noticias que informan que entre 2000 y 2019 se han multiplicado los casos de malaria en 200% en su país. Él, por ejemplo, viaja con fiebre.

Esta ciudad se ha convertido en un punto de encuentro internacional. Se observan mujeres que traen niños en brazos, hombres con la piel quemada y los cuerpos tensos, niñas cubanas mestizas de ojos hundidos, haitianos que cuentan que huyen de la guerra y antes de atravesar Centroamérica cruzaron el mar por las islas Turcas y Caicos; venezolanos escapando de un país que un día fue rico. 

Todos arremolinados esperan el camión de medianoche. La nueva “bestia” que a unos los llevará al sur de Veracruz, para luego viajar pegados al mar hasta el cruce de “La Ribereña” en Tamaulipas, pero la mayoría viaja a la ciudad de Oaxaca, para ir después a la Ciudad de México con la idea de llegar hasta la frontera norte. Ángel usará la ruta del occidente de México, donde los narcos son los dueños del Pacífico. 

Autoridades mexicanas detonaron aumento 

En enero de 2022, el gobierno mexicano puso como requisito para estar en el país la necesidad de contar con una Visa a extranjeros provenientes de Brasil y Venezuela, esa determinación forzó a que muchos migrantes tuvieran que realizar por tierra un trayecto que antes se hacía vía aérea. Y obliga a que los venezolanos, sobre todo, tengan que cruzar la selva de El Darién, lo que reduce la posibilidad de tramitar la visa mexicana. Lo anterior se refleja en las estadísticas: antes de enero de 2023 no se contaban por miles los venezolanos detenidos por la política migratoria mexicana, indica Bernardino Jiménez, integrante  de la Red de Defensa Litigio Estratégico 

En entrevista, explica que desde finales de 2019, durante el primer año del gobierno de  Andrés Manuel López Obrador, México estableció que cualquier persona que quiera subirse a un autobús necesita un documento oficial, los mexicanos la credencial de elector y los extranjeros un documento que señale que tienen una estancia regular en el país. 

Esa determinación fue la que puso en mayores condiciones de vulnerabilidad a los migrantes y disparó a miles el número de extranjeros que cruzan el país por tierra, ya que la población que entra por la frontera sur es orillada a contratar servicios de traficantes que les prometen llevarlos al norte, o deben treparse a tráiler, o hacer el trayecto a pie, como los mil 500 estacionados actualmente en Oaxaca y que avanzan en la caravana denominada “Éxodo de la Pobreza”. 

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Para Miriam González, del Instituto para las Mujeres en la Migración, actualmente se observa un flujo migratorio 10 veces mayor del que pueden atender las organizaciones.  “El reto de nosotras que acompañamos a mujeres y familias es que no podemos recibir ni mil casos, porque somos un equipo pequeño, es Migración el que tendría que facilitar el proceso migratorio a los extranjeros, particularmente a mujeres.

Además, el gobierno tendría que fortalecer la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), para que las personas en estas condiciones no tengan que buscar abogados en condiciones tan precarias”, detalla. 

Cruzar un país caminando 

Deisy está varada en la ciudad de Oaxaca desde hace cuatro días. Está esperando que su familia le envié dinero desde Barinas, Venezuela, para abordar un autobús que la lleve a la Ciudad de México. 

Viaja junto con otras dos amigas, juntas atravesaron Centroamérica, Chiapas y el Istmo de Tehuantepec, pero en la capital oaxaqueña se les ha acabado el dinero y no pudieron juntar los 3 mil pesos que cuesta el pasaje por las tres.

Tal vez los recursos con los que contaban les hubieran alcanzado si no hubieran sido extorsionadas por autoridades migratorias en Chiapas. Cuentan que se subieron a un autobús ADO con documentos que acreditaban su estadía legal en México, pero a la altura de Cintalapa, todavía en suelo chiapaneco, funcionarios de migración las obligaron a bajarse del autobús y seguir casi de noche por la carretera federal 190.

“El permiso es para estar en el país, pero no para viajar en autobús, si quieren seguir tienen que hacerlo caminando”, dice Deisy que les dijo el agente del INM y sin más, las bajaron. Tuvieron que pedir aventones por varios tramos. Viajaron en camionetas hasta que llegaron a Juchitán. En la ciudad istmeña también estuvieron casi una semana; durmieron en el parque Garibaldi.

Daisy dice que en cuanto llegue a la Ciudad de México, ella y sus amigas sacarán una cita a través de CBP One para solicitar asilo político en los Estados Unidos, aunque reconoce que su mayor temor es llegar hasta la frontera norte y ser devueltas hasta la frontera sur por cruzar de manera ilegal o, peor aún, ser deportadas a Venezuela. 

Las tres se aferran al plan migratorio estadounidense para incentivar la migración regular que inició en octubre de 2022, que consistía en admitir a 24 mil venezolanos que cumplieran con requisitos establecidos en la solicitud que se realiza por internet. Pero sólo un mes después del anuncio, según fuentes migratorias, ya había 33 mil personas sudamericanas esperando en la frontera sur de Estados Unidos, en territorio mexicano. Pese a ello, miles siguen atravesando Oaxaca y todo el país con la misma esperanza.

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